El hospital, que ha empezado por la unidad de pediatría, quiere ser más accesible para un colectivo que sufre problemas en la atención por sus dificultades comunicativas y la escasa preparación sanitaria
El 30% de las personas con autismo y otros tipos de neurodiversidad tienen epilepsia; el 80%, trastornos del sueño. Este colectivo tiene una esperanza de vida entre 15 y 20 años menor que la población general, pero no por su condición, sino por las comorbilidades médicas no tratadas. Sus dificultades comunicativas y la escasa preparación sanitaria para lidiar con esta realidad provoca que haya más obstáculos a la hora de realizar pruebas (un análisis de sangre, una cirugía o estar ingresado puede suponer un gran reto para estas personas), lo que a su vez desemboca en diagnósticos tardíos. Vall d’Hebron de Barcelona ha adaptado su hospital pediátrico para hacerlo más accesible y amable a este colectivo y romper con estas desigualdades. También lo hará próximamente con su hospital de adultos, ya que las personas neurodivergentes “también envejecen”.


