Carlos López Otín y ‘la emoción de descubrir’

La semana pasada el diario asturiano El Comercio  entregó sus premios. Anuales. Y lo hizo, como de costumbre, en el gijonés Teatro Jovellanos. Entre los galardonados y, más concretamente, en el área de ciencia, el galardón se lo llevó una autoridad internacional en el campo del cáncer, del envejecimiento. Nos referimos al bioquímico aragonés Carlos López Otín, catedrático de la Universidad de Oviedo.

Fotografía: @elcomerciodigit

La periodista Laura Mayordomo lo tacha de «trabajador incansable, discreto, humilde, generoso, alguien que no recuerda ‘ni un solo día en el que no haya estudiado, leído, o pensado acerca de la vida humana, de otros organismos, y, sobre todo, de las enfermedades’».

En su haber, además de una larga carrera de éxitos, nos encontramos que ha educado a más de 15.000 alumnos.  Ahora, después de su desvinculación de la propia Universidad de Oviedo, su objetivo no es otro que seguir apostando por la ciencia y la formación de nuevos científicos. Así, se vuelca ahora en seguir tutelando, como mentor, a estudiantes y discípulos.

No cabe ninguna duda de que el bioquímico Carlos López Otín es todo un referente internacional en la investigación en cáncer, del genoma y de las enfermedades hereditarias. Toda su vida la dedicado, y continua, a estudiar las claves de la salud y de la vida, ‘molécula a molécula, proteína a proteína, gen a gen’.

Su grupo de trabajo en la Universidad de Oviedo ha identificado más de 60 nuevos genes humanos y han analizado sus funciones en la progresión tumoral y en otros procesos normales y patológicos; y han descifrado el genoma de cientos de pacientes con leucemia, o han dado con nuevos genes causantes de la muerte súbita y el melanoma hereditario… Y todo esto, y más, siempre en un segundo plano. Siempre rehuyendo los focos y dando todo el protagonismo a sus compañeros y discípulos. Siempre con esa aurea de humildad que tanto le caracteriza. Ya lo dijo el escritor británico John Ruskin: «Creo que la primera prueba de un hombre verdaderamente grande es su humildad».

De su laboratorio en la universidad de la ciudad de Clarín, han salido trabajos muy notables. Líneas de investigación que han abierto las puertas a importantes tratamientos para patologías como el cáncer, la artritis, el envejecimiento prematuro, y una docena más de enfermedades hereditarias.  Sus contribuciones a la ciencia han tenido un fuerte impacto en la vida de miles de personas en todo el mundo. Pero que él hubiera quedado igual de satisfecho si estas investigaciones hubieran servido para mejorar la vida de una única persona.

Estas investigaciones han dado brillo y esplendor a la Universidad de Oviedo, situándola en lo más alto a nivel nacional y entre las mejores del mundo. Gracias a él, llegó la primera (y de momento, única), ERC Advanced Grant. Estamos ante el más prestigioso programa europeo de apoyo a la investigación de vanguardia, conseguida por la institución académica asturiana. Estamos hablando de 2,5 millones de euros para investigar nuevas oportunidades de mejorar la salud humana, mediante el estudio de los mecanismos moleculares del envejecimiento.

Y todo, absolutamente todo lo que siempre ha guiado sus pasos, bajo un lema: «conocer para curar». Este lema le ha acompañado siempre. Desde sus inicios en la Universidad de Zaragoza, cuando estudió Química; posteriormente, en su especialización en Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad Complutense; en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid, y en la Universidad de Oviedo.

Fotografía: @elcomerciodigit

Desde aquí comenzó su interés por el cáncer. Abrió una línea de investigación propia. A través del Proyecto Genoma Humano lideró la secuenciación del genoma de varios tipos de cáncer. Esto posibilitó la identificación de mutaciones clave en el desarrollo de tumores y abrió nuevas vías para lograr terapias personalizadas. Estas investigaciones, han catapultado a Carlos López Otin en una figura prominente en la biología del cáncer a nivel mundial.

Como de costumbre, ayer durante el acto de entrega de los Premios, el diario El Comercio repartió un suplemento especial en el que se glosaba la figura y trayectoria de todos los galardonados. Unos galardonados, por otra parte, que dan brillo y esplendor a la sociedad de Gijón y, lógicamente de Asturias.  En ese suplemento se publicaba una entrevista que la periodista asturiana M. F. Antuña realizó al propio Carlos López Otín. Una entrevista que es más que una declaración de intenciones, es toda una demostración de quién es un científico aragonés nacido a las faldas de los Pirineos. Entre otras cosas, la periodista le pregunta que, como él señala, el cáncer no se va a erradicar, pero  se interesa por el punto de control en el que está, y cuales son las perspectivas. Su respuesta es contundente: «Esta afirmación puede sonar muy rotunda, pero todo me lleva a pensar que mientras no seamos robots alimentados de electrones, el cáncer estará presente en nuestras vidas, porque forma parte de nuestra esencia biológica y nuestro pasado evolutivo. Todos los organismos pluricelulares desarrollan o desarrollaron tumores, incluso las plantas y los dinosaurios. Este hecho no significa que el cáncer sea una enfermedad incurable. Cada vez se diagnostican más tumores, pero al mismo tiempo su tasa global de curación aumenta. En conjunto, hoy es más fácil sobrevivir a un cáncer que sucumbir a esta enfermedad, pues más de la mitad de los tumores malignos se curan completamente. Hace 30 años estábamos muy lejos de esta esperanzadora situación. Sin embargo, todavía hay mucho desequilibrio en estas cifras dependiendo del tipo de tumor considerado. Así, algunos cánceres se curan muy mayoritariamente y en otros apenas hay resultados positivos. Ante esto solo cabe una estrategia: prevenir para vivir y conocer para curar».

Fotografía: @CNIOStopCancer

Pero hay otro asunto que al Profesor López Otín que le entusiasma tanto o más como el de investigar. Nos referimos a enseñar. La periodista le preguntó que qué se aprende enseñando y qué ha aprendido él después de tantos años de magisterio. Otra vez su respuesta es magistral: «Maravillosa pregunta, en mi mente los cursos acababan no cuando señalaba el calendario académico sino cuando ya no me quedaba claro quién era el que enseñaba y quién era el que aprendía. En estos 37 últimos años, he conocido en las aulas a auténticos genios, a los que recuerdo con profunda admiración. La gran mayoría de ellos son asturianos haciendo verdad una vez más mi idea de que el talento es el bien mejor repartido en nuestro planeta. No todos sacaban las máximas notas, ese nunca debe ser el objetivo, pero todos estaban unidos por el afán de aprender y utilizar su indiscutible talento para progresar en el conocimiento. En mi último libro, todavía sin publicar, hago un curioso homenaje a algunos de estos estudiantes, ya sean alumnos o discípulos, que son distintas categorías del proceso educativo».

El Profesor Mariano Barbacid, Profesor de Oncología Molecular del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas lo ha definido muy claramente: «Siempre me ha resultado admirable su pasión por la enseñanza. Es un maestro en el pleno sentido de la palabra».

Poco más se puede añadir de estas palabras. Únicamente leer todo lo que caiga en nuestras manos acerca de él, y de sus investigaciones.

Belen Latorre Olivan
Belen Latorre Olivan
Estudiante de último curso de periodismo, es una apasionada de la comunicacion cientifica y sanitaria. Compagina sus estudios y las colaboraciones con nuestro portal con la gestión de comunicación de una plataforma de pacientes. Coordina las noticias científicas de este portal.

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