Estos tratamientos requieren de avance legislativo, formación y humanización para su correcta administración
La revolución sanitaria va de la mano del desarrollo de nuevos tratamientos. En este sentido, las terapias avanzadas suponen la principal insurrección contra la enfermedad en los últimos años. Un tipo de fármaco que puede poner punto y final a varias patologías y mejorar considerablemente la esperanza de supervivencia del paciente afectado por otras. También supondrán un cambio radical en la profesión farmacéutica a nivel de funciones y ordenación de su rutina. Un avance hacia el futuro que ya se intuye en el presente. Sin embargo, para el progreso adecuado, la legislación no puede quedarse rezagada en el pasado.


