Recuperar el corazón de una niña de un año sin trasplante: “Nunca se había hecho así en España”

Entrevistamos a Carlos Velasco, el primer cirujano cardíaco español que logra recuperar el corazón de una niña de un año con miocarditis fulminante sin necesidad de llegar al trasplante

 

La familia de Navia nunca olvidará al doctor Carlos Velasco. En el mes de octubre, la niña, de solo un año, ingresó en el Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña (CHUAC) debido a un parvovirus, una infección que suele afectar los pulmones y que es relativamente frecuente en la infancia, especialmente en invierno. En su caso, sin embargo, la afección le llegó al corazón de manera grave, y en pocos días tuvo que ser intervenida. Finalmente, tras requerir de un dispositivo de corazón artificial para seguir con vida, el equipo del hospital coruñés logró evitar in extremis la vía del trasplante, consiguiendo revertir por primera vez en España un caso de cardiopatía fulminante. Tres meses después, el corazón de Navia late con normalidad.

“Es la típica época del año en la que los niños cogen muchas infecciones en las vías respiratorias superiores, a veces incluso en las inferiores, pero que se curan con relativa facilidad. Luego hay casos, muy poco frecuentes, en los que estas infecciones pueden tener afectación cardiaca, pero lo que ya es muy raro de ver es que afecten de forma tan grave como le ocurrió al corazón de Navia”, explica el cirujano cardíaco infantil, que comparte equipo en el CHUAC con Miguel González y María García, en una entrevista concedida a ConSalud.es.

Lo normal, indica Velasco, es que esta afectación, si llega al corazón, se quede en una disfunción miocárdica ligera, que no requiere ni tan siquiera del ingreso en UCI: “Se suele monitorizar desde el hospital, y la función del corazón va poco a poco recuperándose a medida que el proceso vírico se va resolviendo”. Navia, en cambio, fue derechita a cuidados intensivos desde las Urgencias del hospital gallego, después de que los resultados de un ecocardio dejasen claro que tenía que permanecer ingresada. Una vez allí, el cirujano entró en acción.

“Navia sufría una miocarditis fulminante, porque su corazón apenas tenía fuerza. La función que le dimos en el momento del ingreso era de un 10/15%, que es una función muy deprimida para el ventrículo izquierdo, y que, si no se consigue remontar, ya el siguiente paso es plantearte un dispositivo de asistencia”, recuerda Velasco. Así, optaron por un ECMO, un dispositivo de asistencia mecánica circulatoria y respiratoria capaz de proporcionar soporte cardíaco y pulmonar. “Lo bueno que tienen es que se pueden colocar de forma poco agresiva, a través de arterias periféricas. Lo malo es que no los puedes mantener durante mucho tiempo, son dispositivos puente para luego pasar a otro de mayor duración si la función no mejora”, añade.

De nuevo, malas noticias. El equipo del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña colocó el ECMO esperando poder quitarlo en siete o diez días, pero no fue así: el corazón de Navia no mejoraba, así que tuvieron que utilizar un corazón artificial paracorpóreo de larga duración -conocido como Berlin Heart- mientras esperaban a que llegara su recuperación u optaban por el trasplante, que es lo que siempre se había hecho en nuestro país hasta ahora. “En niños tan pequeños, si pones un dispositivo de ese tipo es pensando en un trasplante. Sabes que va a tardar meses en recuperar la función cardiaca, algunos pueden tardar hasta seis u ocho meses. En ese tiempo, necesitas algo que supla la función del corazón”, apunta Velasco.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

UNA DECISIÓN PIONERA EN NUESTRO PAÍS

En España se han puesto en torno a 130 o 140 Berlin Heart -que requieren de una cirugía “relativamente agresiva”-, todos ellos mientras el paciente -casi siempre un niño pequeño- esperaba a que llegase el trasplante. Si se han quitado antes, señala el cirujano cardíaco, es porque había fallos en el dispositivo, pero nunca con la finalidad de recuperación porque hubiesen conseguido recuperar el órgano. Él decidió ser el primero, y se puso como fecha tope los dos meses siguientes a la implantación del dispositivo: si en ese tiempo no mejoraba su corazón, pondrían a Navia en lista de espera para recibir un trasplante.

La decisión, eso sí, no se tomó a la ligera. La valoración que se hace del tratamiento, remarca el especialista, siempre la hacen basándose en la evidencia y en la experiencia, y, aunque en España no la había, en otros países europeos, incluso en Japón o Estados Unidos, sí. Allí, la escasez de órganos obliga a los niños a pasar mucho tiempo con el aparato, cosa que en España, líder mundial en donación de órganos, no ocurre. “Es una decisión multidisciplinar, y ya no solo a nivel local, sino nacional. Se comenta con otros centros, y buscamos un equilibrio entre los que apuestan por la recuperación y los que prefieren el trasplante”.

La última palabra, además, la tiene siempre la familia. “Era un arma de doble filo, porque el tiempo que estuvimos esperando a que se recuperase, es tiempo que pierde de estar en lista de espera”, reconoce el especialista. De hecho, asegura, si les llegan a ofrecer un corazón durante ese periodo dos meses, “hubiese sido muy osado rechazarlo, porque la donación de un órgano a un paciente pediátrico es casi como un milagro, hay muy poquitos”. Pero la recuperación del órgano, insiste Velasco, siempre es mejor que el trasplante, que precisa tratamiento con inmunosupresión de por vida: “De eso nadie tiene dudas”.

De esta manera, cuando estaba a punto de terminar el plazo, el corazón de Navia comenzó a dar visos de mejora, y no fue necesario buscar uno nuevo. “Fue mérito de todo el equipo del hospital que trató a la niña durante esos dos meses, no solo de Cirugía Cardíaca. Participaron mucho más médicos de la parte quirúrgica, compañeros de UCI, de Cardiología, de Pediatría, enfermeros…”, subraya el cirujano, quien también pone en valor el papel que tuvo la familia de Navia en todo el procedimiento. “Tuvimos mucha suerte, porque confiaban en el equipo médico y quirúrgico que estaba atendiendo a su hija. Les planteamos la parte negativa y la parte positiva de cada decisión, y el tiempo que nos parecía prudente esperar, y entendieron muy bien toda la información que les íbamos transmitiendo”, destaca Carlos Velasco.

FUTURO DE NUEVAS ALTERNATIVAS

Navia ya está en casa. El equipo de Cirugía Cardíaca Infantil del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña logró recuperarle el corazón a la pequeña gallega y quitarle el dispositivo, “una tarea relativamente compleja si no se hace en bloque, es decir, para colocar directamente otro órgano” (tuvieron, de hecho, que reconstruírselo). Aún así, Carlos Velasco confía en que su procedimiento pueda ofrecer una perspectiva más optimista para utilizar este tipo de dispositivos en procesos de larga duración en España, y cuyo objetivo final no sea el trasplante.

 

Noticia publicada en el portal ConSalud.es el día 16 de enero.

Ana Manterias
Ana Manterias
Colabora en el portal desde el ámbito de la comunicación y el marketing, con una visión estratégica orientada al sector de la sanidad y la salud, las enfermedades y la nutrición. Especializada en relaciones institucionales, coordina la línea editorial de todos los autores con un enfoque riguroso y coherente.

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