Tras dos décadas de trabajo, la investigación que empezó el grupo de Juan Bueren en el Ciemat, ha visto ahora su mejor resultado: ser útil en pacientes.
El tratamiento genético de determinadas enfermedades monogénicas, en particular las inmunodeficiencias severas sigue siendo la mejor representación de lo que la terapia puede llegar a ser en un futuro próximo […]. Nuestro principal interés es el de transferir nuestro conocimiento en células madre y biología de vectores al tratamiento de enfermedades de mal pronóstico”. Casi dos décadas después de las declaraciones hechas a este periódico por Juan Bueren, el director de la Unidad de Innovación Biomédica del Centro de Investigaciones Energéticas Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat) ve ahora cómo una de sus líneas de trabajo culmina en la posible curación de varios pacientes que sufrían una enfermedad ultrarrara mortal.


