El horario de comida puede revertir la propensión genética a engordar

Un grupo de investigación ha observado que cambiar el horario de comidas puede contribuir al control de peso, sobre todo en los que tienen mayor predisposición genética a engordar.

El horario de comidas interactúa con la propensión genética a engordar, de modo que su modificación puede contribuir al control del peso precisamente en el grupo de personas con más tendencia a engordar, según un estudio observacional que se publica en Obesity, dirigido por Marta Garaulet, catedrática de Fisiología de la Universidad de Murcia y especialista del Instituto de Investigación Biomédica de dicha comunidad.

El trabajo fue llevado a cabo a partir del análisis de más de 900.000 variables genéticas de 1.200 individuos con sobrepeso u obesidad en tratamiento en seis clínicas de España para conseguir reducir peso y seguidos en el estudio Obesidad, Nutrigenética, Tiempo y Mediterráneo (ONTIME), que evalúa la nutrigenética en el tratamiento personalizado de la obesidad y del riesgo metabólico y que también lidera Garaulet.

El objetivo del estudio era analizar si el horario de las comidas, como factor de estilo de vida, puede influir en el control del peso y el riesgo de obesidad al alterar el metabolismo, el gasto energético y los procesos de regulación del peso corporal. En concreto, los investigadores trataron de observar si el horario de las comidas se asocia con el mantenimiento de la pérdida de peso a largo plazo y si interactúa con una puntuación poligénica genómica en los resultados relacionados con el peso corporal. Además, examinaron la interacción del horario de las comidas con 97 polimorfismos relacionados con el Índice de Masa Corporal (IMC) en los resultados de obesidad.

Quién se beneficia más del adelanto de horario

Para el desarrollo del estudio clasificaron a los participantes en tres grupos según su propensión genética a engordar. Y lo que vieron es que es posible revertir esa propensión genética precisamente en el grupo con mayor predisposición a ganar peso, que son los que, según este estudio, “más se benefician de adelantar el punto medio de ingesta”, explica Marta Garaulet.

Para determinar el punto medio de ingesta tomaron como valores la hora de inicio de desayuno y la hora de finalización de la cena o última toma del día. El resultado se dividió por dos y esas horas se sumaron a la de inicio del desayuno. El resultado es la determinación del punto medio de ingesta para cada persona.

Lo que vieron es que se produce una interacción entre la genética y los hábitos de vida, en este caso con el horario de las comidas, lo que refuerza el interés de “la medicina y la nutrición personalizadas”.

Asociación entre horarios e IMC

El estudio halló una asociación significativa entre el horario de las comidas y el IMC. Esta asociación se mantuvo significativa incluso después de ajustar por posibles factores de confusión, como la ingesta total de energía, la actividad física, la duración del sueño, el nivel educativo y la ingesta de carbohidratos, proteínas y grasas.

Y es que observaron que en quienes tenían una propensión genética media o baja a la obesidad el impacto del horario de las comidas era más reducido o inexistente, mientras que los individuos más propensos a engordar son más sensibles a los efectos de unos horarios de comida tardíos, “de ahí la importancia de los estudios y las decisiones individualizadas en cada caso cuando de perder peso se trata”, señala Marta Garaulet.

Adelantar el punto medio de ingesta

De este nuevo estudio se deduce el interés de adelantar ese punto medio de ingesta en aquellas personas con propensión genética a engordar, bien adelantando la hora de inicio del desayuno y la de finalización de la cena, o de ambas, según el caso.

El grupo de investigación de esta experta ya comprobó en otro de sus múltiples estudios sobre distintos aspectos relacionados con la nutrición los efectos de los horarios de comida tardíos, que se relacionan con menor gasto de energía, modificaciones en el tejido adiposo, mayor acúmulo de grasa y cambios metabólicos en vías que promueven el depósito de grasa y la inflamación.

El horario de las comidas como evento rítmico, a la vista del nuevo estudio, parece actuar como una señal para regular los ritmos circadianos del cuerpo. De esta manera, cualquier cambio en el horario de las comidas puede inducir cambios en los ritmos circadianos de la función metabólica, lo que puede provocar consecuencias cardiometabólicas adversas, incluida la obesidad.

Se confirma igualmente que los factores genéticos no contribuyen exclusivamente al riesgo de obesidad sino que las interacciones entre factores genéticos y de estilo de vida son complejas y vitales para determinar el riesgo de obesidad.

“Concluimos que las personas con más propensión genética a engordar son más sensibles a estos efectos nocivos de los horarios tardíos, pero también los que más se benefician de adelantar los horarios”, resume Marta Garaulet.

Xavi Mascarell
Xavi Mascarell
Colaborador habitual, de profesión sanitario, su interés se centra en las especialidades médicas, las asociaciones profesonales del sector y la actividad hospitalaria. Ha seguido de cerca avances en epidemiología, vacunas y prevención de la salud.

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