En España viven casi 10 millones de mayores de 65 años; 650.000 personas que superan los 90 y cerca de 16.000 centenarios. Además, más de la mitad de los mayores de 85 años padece enfermedades crónicas
La esperanza de vida aumenta y con ella crecen los desafíos sociales y económicos, de ahí la importancia de promover entornos, políticas y servicios que permitan envejecer bien, con autonomía y calidad de vida
Expertos en accesibilidad, cuidadores, responsables públicos y representantes del sector empresarial privado y del tercer sector reclaman en el X Congreso Internacional de Dependencia y Calidad de Vida más inversión, formación y sensibilidad para garantizar la dignidad y el bienestar de las personas mayores y dependientes
Así arranca la décima edición de una cita que reúne en Barcelona a más de 600 profesionales y que busca avanzar hacia una integración real de los servicios sociales y sanitarios y promover unos cuidados más eficientes, humanos y centrados en la persona
Para ello, además, se reclama una mayor financiación para el sistema de cuidados, acorde a los desafíos actuales y en línea con el nivel de inversión social de los países europeos y de la OCDE
Martes, 11 de noviembre de 2025.- Con el lema “Cuidando juntos, cuidaremos mejor”, el X Congreso Internacional de dependencia y Calidad de Vida, ha inaugurado en Barcelona su décima edición como un espacio de diálogo y propuestas para avanzar hacia un modelo de cuidados sostenible, accesible y centrado en las personas, y caminar hacia una mayor integración sociosanitaria. Todo esto se ha puesto ya de manifiesto en la apertura del encuentro, que se prolongará hasta mañana. En las primeras sesiones expertos en accesibilidad, cuidadores, responsables públicos y representantes del sector empresarial privado y del tercer sector han coincidido en que “mantener el cuidado supone sostener la vida” y que el futuro pasa por integrar lo sanitario, lo social y el diseño del entorno. Además, a lo largo de esta primera jornada, se ha reclamado una mayor financiación para el sistema de cuidados, acorde a los desafíos actuales y en línea con el nivel de inversión social de los países europeos y de la OCDE.
En España viven casi 10 millones de personas mayores de 65 años, lo que representa el 20% de la población. Además, hay más de 650.000 personas que superan los 90 años y cerca de 16.000 centenarios, el 80% de ellos, mujeres. Un envejecimiento que se acelera y que se intensificará con la llegada a la vejez de las generaciones del baby boom.
La esperanza de vida aumenta, pero también los retos que conlleva. Más de la mitad de los mayores de 85 años padece enfermedades crónicas. Datos que, de acuerdo con Joaquim Borrás, presidente de la Fundación Edad&Vida, recuerdan la urgencia de seguir promoviendo entornos, políticas y servicios que permitan envejecer bien, con autonomía y calidad de vida. “Es necesario impulsar la corresponsabilidad y el equilibrio entre el sector público y la iniciativa privada para afrontar los desafíos económicos y sociales del envejecimiento con eficiencia y sostenibilidad”, ha señalado en su discurso inaugural.
Por su parte, Mayte Sancho Castiello, directora general del IMSERSO, ha subrayado durante la sesión inaugural el papel fundamental de las políticas públicas en la articulación de este sistema. En este sentido, ha recordado la reforma de las leyes de discapacidad y autonomía personal y atención a la dependencia, que se encuentra en tramitación parlamentaria en el Congreso de los Diputados.
Sancho ha destacado, además, la necesidad de situar la escucha y la comprensión de las personas en el centro de las políticas públicas, ya que sin la voz de las personas no puede existir un buen cuidado: “Nos encontramos en un momento lleno de desafíos importantes presididos por una escasa inversión en nuestro sistema de protección social. No hay suficiente conciencia de los cuidados, parece que es algo que queda en el ámbito de la intimidad, de lo doméstico y de las mujeres. Pero en estos momentos ya es un asunto social, de responsabilidad de todos”, ha afirmado.
La importancia de las relaciones intergeneracionales
Àngels Bahí, presidenta de la Asociación de Personas Mayores del Valle de San Daniel, ha recordado la importancia de fomentar las relaciones intergeneracionales para que los más jóvenes conozcan las experiencias de sus mayores y puedan aprender los unos de los otros. Bahí es presidenta de la asociación desde que se fundó en 2006 con el objetivo de ofrecer servicios a las personas que vivían en este barrio, en su mayoría, gente mayor.
En su intervención, Bahí ha remarcado la necesidad de crear conciencia con respecto a los mayores, una etapa de la vida que en ocasiones se “menosprecia”. “La medicina ha hecho avances extraordinarios y la esperanza de vida ha crecido mucho. Sin embargo, la sociedad no tiene en cuenta esta etapa de la vida, porque parece que cuando una persona se jubila deja de ser considerada activa. Es ahí donde debemos insistir para poner remedio a esta situación”, ha explicado.
Esta cita trata de ofrecer una fotografía de cómo está este sector en una sociedad que se encamina inexorablemente al envejecimiento, pero en la que también hay personas con necesidades diferentes que deben lidiar ya con la falta de suficientes recursos o una accesibilidad limitada. Entre las voces destacadas del Congreso está la del arquitecto Marc Alís, pararquitecto especialista en accesibilidad universal y urbanismo inclusivo, que ha insistido en su intervención en que el diseño de las ciudades y viviendas debe adaptarse a las nuevas realidades demográficas. “Hasta ahora diseñábamos para un adulto joven y móvil; pero tenemos que pensar en personas con más limitaciones, a pesar de la edad, y también en quienes van envejeciendo. Si un espacio funciona para ellas, funciona para todos”, ha explicado Alís.
La voz de quienes cuidan
La periodista y cuidadora Gabriela Paz y Miño, participante también en la mesa inaugural, ha aportado una mirada humana y testimonial al Congreso, que precisamente quiere visibilizar todas las realidades. “Dar voz a las cuidadoras es también dar voz a las personas cuidadas. Somos quienes estamos más cerca, quienes las escuchamos y acompañamos sus necesidades y deseos”. Desde su experiencia directa, Paz y Miño ha alertado sobre la precarización del trabajo de cuidado y la falta de reconocimiento social que existe en general, ya que “el cuidado sigue siendo considerado un trabajo menor, mal pagado y poco valorado”. Frente a esto, los profesionales reivindican que no se trata de un servicio doméstico más, sino de acompañar, sostener y dignificar la vida de alguien. También ha reclamado más apoyo psicológico y emocional para los cuidadores, tanto familiares como profesionales: “No puede haber cuidado de calidad si quienes cuidamos no recibimos apoyo emocional. La salud mental de los cuidadores es la gran olvidada”, ha denunciado.
Comienzo así un Congreso, que reúne durante dos jornadas a más de 600 profesionales, y que lleva diez ediciones constatando las múltiples dificultades existentes para conseguir alcanzar niveles de integración adecuados de los servicios sociales y sanitarios ofrecidos a las personas mayores dependientes y con pluripatología crónica. Perseverar en la identificación de experiencias de las que aprender y compartir el conocimiento es uno de los objetivos principales de un congreso, que mira de frente realidades como las dificultades para reclutar y retener cuidadores, personal auxiliar, de enfermería, médico y otros profesionales del ámbito social y sanitario, y que alerta de que no debemos minimizar la insuficiencia financiera de los servicios que conforman el estado del bienestar.


