Alrededor del 52 % de los adolescentes acude a clase habiendo dormido menos de ocho horas; el 78 % termina el día frente a una pantalla y el 84 % tiene dificultades para levantarse por la mañana. Estos datos, publicados en el 15º Informe FAROS dedicado al impacto del sueño en la infancia y la adolescencia, evidencian que una gran parte de los jóvenes presenta un déficit de sueño durante el curso: padecen el llamado jet lag escolar.


