La osteoporosis, una enfermedad crónica, progresiva y silenciosa del esqueleto óseo que provoca una disminución de la densidad mineral del hueso y una alteración de su microarquitectura, con la consiguiente fragilidad y aumento del riesgo de fractura, está asociada tradicionalmente a mujeres postmenopáusicas. Sin embargo, mujeres menores de 50 años y hombres también pueden padecerla.
Por ello, y coincidiendo con el Día Mundial de la Osteoporosis, el 20 de octubre, la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) hizo un llamamiento para descartar potenciales causas y factores de riesgo de esta patología en mujeres premenopáusicas y varones. “El problema es que al ser una enfermedad silenciosa y asociada a mujeres mayores de 50 años, otros colectivos de riesgo no suelen sospechar que pueden tener osteoporosis. Por eso es importante que, si cumplen determinadas características tales como ser fumadores/as, recibir tratamiento prolongado con cortisona, consumo excesivo de alcohol, hipogonadismo, problemas de tiroides y paratiroides, cáncer de mama o antecedentes familiares de osteoporosis, etc., acudan a consulta para solicitar una densitometría, la herramienta de referencia para diagnosticarla”, declaró a modo introductorio para Univadis España la Dra. Magdalena Femenías, internista del Hospital Universitario Son Espases de Palma de Mallorca y vocal del grupo de trabajo de Osteoporosis de la SEMI.
El cribado: la densitometría
La densitometría ósea es una prueba no invasiva que mide la densidad mineral de los huesos, especialmente en la columna y la cadera, para evaluar el riesgo de osteoporosis y fracturas. Consiste en utilizar rayos X de baja dosis con dos energías distintas para estimar la proporción de hueso mineral frente a tejido blando.
Se recomienda en personas con factores de riesgo: edad avanzada, mujeres posmenopáusicas, antecedentes familiares de fracturas de cadera, fracturas previas por fragilidad, enfermedades del metabolismo óseo (como artritis reumatoide, enfermedades endocrinas, hepáticas o renales) o el uso prolongado de medicamentos como los corticoides. Además, es útil para evaluar la respuesta al tratamiento de la osteoporosis, ya sea con fármacos antirresortivos (inhiben la resorción ósea, es decir, evitan que el hueso se degrade), el tratamiento más habitual en osteoporosis posmenopáusica, u osteoformadores (estimulan directamente la formación ósea nueva, mejorando densidad y microestructura), indicados en osteoporosis grave o con fracturas por fragilidad múltiples.
Problemas para el diagnóstico más allá de las mujeres postmenopáusicas
La principal puerta de entrada al sistema sanitario de las personas que pueden padecer osteoporosis es la atención primaria. Esto hace que el cribado en mujeres jóvenes y hombres sea difícil por varios motivos: “el primero es que, a pesar de que está aumentando la concienciación, muchos profesionales de atención primaria no saben identificar a las mujeres jóvenes y hombres que pertenecen a grupos de riesgo respecto a la osteoporosis. Además, la gran afluencia que tienen a sus consultas complica esta labor de cribado. Otra dificultad importante es que, aunque quieran hacer el cribado a través de la densitometría, en muchas comunidades autónomas no pueden, esta prueba solo la pueden pedir los especialistas, con lo cual el proceso se alarga varios meses, incluso un año: consulta en el médico de atención primaria que ha de derivar al especialista, espera para ser citado a consulta del médico especialista, petición de densitometría, espera para realizar dicha prueba y nueva espera para que la prueba sea valorada y, en caso necesario, iniciar tratamiento”, lamentó la Dra. Femenías.
La osteoporosis en mujeres jóvenes
La osteoporosis, habitualmente asociada con la postmenopausia, también puede afectar a mujeres premenopáusicas con condiciones que afectan al metabolismo óseo, como los trastornos endocrinos (hiperparatiroidismo, hipertiroidismo, hipercortisolismo, hipogonadismo), las enfermedades inflamatorias crónicas, reumatológicas (artritis reumatoide, lupus sistémico eritematoso), la malabsorción intestinal y el uso prolongado de fármacos osteopenizantes, glucocorticoides, quimioterapia, inhibidores de la aromatasa y moduladores selectivos de los receptores de estrógenos. La densidad ósea en la premenopausia se suele mantener estable por el efecto protector de los estrógenos, pero estas condiciones pueden reducirla significativamente y elevar el riesgo de fracturas. Por ello, es clave descartar causas secundarias de osteoporosis, “ya que hay casos en los que la osteoporosis puede revertirse y llegar a curarse, como cuando la causa es el consumo prolongado de alguna medicación y está deja de administrarse, siempre y cuando la osteoporosis sea tratada médicamente”, puntualizó la portavoz de la SEMI.
A pesar de ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS) no recomienda el cribado rutinario mediante densitometría en mujeres premenopáusicas, salvo en casos de fracturas por fragilidad o causas secundarias. El tratamiento debe centrarse en corregir las causas subyacentes y optimizar el estilo de vida, asegurando un adecuado aporte de calcio, vitamina D, ejercicio y evitando tóxicos, mientras que el uso de fármacos antirresortivos o anabólicos debe ser individualizado y en casos seleccionados, con especial precaución en mujeres en edad fértil.
La osteoporosis en hombres
La osteoporosis y las fracturas por fragilidad ósea son menos frecuentes en hombres que en mujeres. Sin embargo esto no supone una minimización del problema, ya que los hombres, tras una fractura de cadera, presentan más morbilidad y discapacidad, una mayor necesidad de cuidados y una tasa de mortalidad más elevada.
En hombres, la osteoporosis se asocia a mayor edad y factores de riesgo secundarios: hipogonadismo (déficit de testosterona), el consumo de alcohol y tabaco, el tratamiento con corticoides y enfermedades crónicas (hepáticas, renales, reumatológicas y respiratorias, como la EPOC).
La importancia de la concienciación
La osteoporosis es una patología muy seria. Por ello, es fundamental realizar labores de concienciación a todos los estamentos involucrados: “primero, a las personas pertenecientes a grupos de riesgo con el objetivo de que sean conscientes de que, efectivamente, son miembros de un grupo de riesgo y, en consecuencia, acudan a consulta médica. Segundo, a los profesionales médicos, ya que aún existen médicos de atención primaria que no le dan la importancia que en realidad tiene el tratar la osteoporosis, que no son conscientes de que hay que tratarla siempre, en todos los casos. Y, por último, a los gestores sanitarios y la clase gobernante para que incluyan la osteoporosis en el listado de enfermedades crónicas, que tienen unos protocolos y una atención a pacientes crónicos en los que la osteoporosis no está del todo incluída, a pesar de ser una enfermedad crónica muy prevalente”, enumeró la Dra. Magdalena Femenías.
Para ello, “desde la SEMI hemos elaborado notas de prensa con el objetivo de que los medios de comunicación se hagan eco de ellas y poder llegar así a la población, realizado sesiones clínicas e ido a centros de atención primaria para informar y recordar sobre cómo identificar a pacientes de alto riesgo, etc. Los resultados están siendo positivos, ya que se ha doblado el porcentaje de pacientes que acuden a consulta de los especialistas, bien por su propia iniciativa o bien derivados por otros profesionales”, concluyó de modo optimista la vocal del grupo de trabajo de Osteoporosis de la SEMI.
La Dra. Magdalena Femenías declaró no tener ningún tipo de conflicto de interés.


