Solo el 13% de las personas que fallecieron en 2024 por eutanasia donaron sus órganos

Con la llegada de la ley del derecho a morir dignamente en 2021, la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) puso en marcha la donación de órganos tras la eutanasia.

En 2021, se aprobó la ley del derecho a morir dignamente. A partir de entonces, la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) puso en marcha la donación de órganos tras la eutanasia, algo que por ahora solo han conseguido hacer el 13% de los fallecidos.

“Enorme el porcentaje no es”, y es que muchos no pueden donar “por contraindicaciones médicas” derivadas sobre todo de patologías oncológicas, ha explicado la directora general de la ONT, Beatriz Domínguez-Gil, durante el XX Encuentro de Profesionales de la Comunicación y Coordinadores de Trasplantes.

Según el Ministerio de Sanidad, desde que entró en vigor la ley en junio de 2021 y hasta el cierre de 2023, 1.515 personas habían solicitado la eutanasia, que ha sido concedida a menos de la mitad, 697.

La ONT tiene más actualizados sus cálculos respecto a los donantes muertos tras una eutanasia: hasta el 31 de diciembre del año pasado, 154 personas dieron sus órganos, con lo que facilitaron que otras 442 recibieran un trasplante.

Domínguez-Gil ha dejado bien claro que, desde que instauró la donación tras la eutanasia, no es la ONT la que la busca, de hecho rechazó que se hiciera referencia alguna en la ley. “Son los propios pacientes los que vienen a solicitarla”, ha subrayado.

Nuevos desafíos, nueva estrategia

Este tipo de donación está incluida en la Estrategia de Donación y Trasplante 2026-2030, que la ONT prevé publicar en breve y en la que traza las líneas básicas de actuación ante los desafíos que pueden complicar la actividad en la que España es líder mundial desde hace más de tres décadas.

Uno de ellos es la reducción potencial de donantes, derivada del envejecimiento de la población, el incremento de las comorbilidades y de la bajada de las muertes encefálicas, fuente primordial de los trasplantes.

Entre las estrategias de la ONT para aumentar el número de donantes, las que deriven de una eutanasia “van a aumentar la disponibilidad de órganos”, si bien con esta fórmula se trata, ante todo, de garantizar que quienes deseen dar sus órganos, puedan ver cumplido su doble deseo, “porque así lo han decidido y así se lo permite la legislación”.

El protocolo de la ONT para estos casos planea sobre ocho ejes: la independencia absoluta en el proceso de toma de decisiones; la información sobre la posibilidad de donar a discreción del equipo asistencial; la información granular sobre el proceso de donación por el coordinador de trasplantes y la firma de un consentimiento tras la aprobación por parte del Comité de Garantías.

También establece la posibilidad de cambio de opinión en cualquier momento; la organización personalizada de cada proceso; la minimización del disconfort y la necesidad de que la eutanasia tenga lugar en el hospital, aunque con la posibilidad de iniciarla en domicilio.

La situación del profesional

Esta práctica ha puesto además a los propios profesionales del trasplante ante situaciones inéditas a las que se han tenido que adaptar, como el momento de la entrevista.

En este caso, con quien se habla no es con los familiares, sino con el propio paciente, una entrevista en la que “no tienes que convencer a nadie, porque es una persona que tiene muy claro lo que quiere”, apunta Ana Tur, coordinadora de trasplantes del Hospital La Fe de Valencia.

Sin embargo, afecta más que las otras: “Vas a su casa, por ejemplo, y ves cómo vive, y que a lo mejor tiene 24 años y lo limitado que está, lo que es su vida. Y te cuenta su familia, su día a día, en cómo le tienen que dar de comer”, relata.

Estos pacientes, además, suelen “disparar a bocajarro” cuestiones que otras veces se tratan de evitar, “preguntas directas sobre su muerte, tipo ‘¿qué voy a sentir? ¿Y esto cómo le vas a hacer?”.

Pero sobre todo, impacta por el vínculo que se crea, ya que acompañan a estas personas durante todo el proceso, a diferencia de otros donantes. “Emocionalmente te acaba tocando, porque llega el día de la despedida, y te quiere a su lado porque eres como su garantía de que todo va a salir bien”, relata.

Tur hace hincapié en la importancia de que el profesional esté tranquilo, que “sepa que está amparado legalmente. Al principio la gente no estaba cómoda, yo lo notaba, y eso se transmite”, afirma.

Hoy, se atreve a decir que ha “cambiado totalmente el paradigma. Ahora hay voluntarios para estar ahí, y ves a los compañeros sonrientes, que se acercan con naturalidad a preguntarle por ejemplo qué música va a querer escuchar, pero sabiendo que nadie los está juzgando”.

Ana Manterias
Ana Manterias
Colabora en el portal desde el ámbito de la comunicación y el marketing, con una visión estratégica orientada al sector de la sanidad y la salud, las enfermedades y la nutrición. Especializada en relaciones institucionales, coordina la línea editorial de todos los autores con un enfoque riguroso y coherente.

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