¿En qué trabaja la compañía que aspira a curar el VIH?

El 30% del pipeline de ViiV se orienta a la curación. Félix Calderón, responsable científico, prevé que en la próxima década arranquen ensayos clínicos con este objetivo.

Más de cuarenta años después del inicio de la pandemia del VIH, el acceso a los tratamientos antirretrovirales permite a la mayoría de los pacientes llevar una vida prácticamente normal. Sin embargo, la curación sigue siendo un desafío. Aunque puede que no inalcanzable en el medio plazo: en ViiV Healthcare, la compañía dedicada en exclusiva al VIH, el 30% del pipeline está orientado a alcanzar este objetivo.

Para Félix Calderón, director senior de Descubrimiento de Fármacos del laboratorio y responsable científico del único centro del mundo enfocado exclusivamente en la investigación de tratamientos y cura del VIH en Branford, Connecticut, hablar de curación exige matices.

En primer lugar, distingue dos etapas: la primera, una fase intermedia previa a la erradicación completa del virus, sería la denominada cura funcional, que permitiría mantener la viremia indetectable sin desarrollar la enfermedad ni transmitirla, y sin tratamiento antirretroviral, durante al menos dos años.

Lograr esa cura funcional, reconoce, es un objetivo muy difícil, pero doblemente importante para los pacientes y la investigación: prescindir de los antirretrovirales evitaría problemas de adherencia y potenciales interacciones, un aspecto especialmente relevante en los más mayores, con más comorbilidades y polimedicación.

Pero además, desde el punto de vista científico, “ofrecería información clave para entender qué mecanismos biológicos y moleculares permiten controlar el virus”.

Alcanzar este primer hito facilitaría avanzar hacia el siguiente paso: la erradicación completa del virus, tanto del que está activo, controlado hoy con antirretrovirales, como del que permanece latente y escapa al sistema inmune. “El desafío es cómo modular esos mecanismos de manera segura, ya sea mediante una molécula o un anticuerpo”, señala.

La cura funcional y la erradicación del VIH no son líneas de investigación separadas, sino objetivos consecutivos. “La aproximación es esencialmente la misma, porque en el fondo lo que buscamos es que la persona pueda vivir sin antirretrovirales el mayor tiempo posible”.

Sin bala mágica

Conseguir la cura y la desaparición del VIH forman parte del leit motiv de ViiV, pero en la compañía no creen que habrá una bala mágica: “La cura llegará a través de un conjunto de aproximaciones“. El investigador afirma que ya parten del amplio conocimiento que existe sobre la biología del VIH: “El reto para quienes trabajamos en el descubrimiento de fármacos es aplicar ese conocimiento biológico y modularlo con nuestras moléculas”.

Félix Calderón, director senior de Descubrimiento de Fármacos de ViiV Healthcare. Foto: VIIV HEALTHCARE

Para avanzar en este camino, advierte Calderón, seguirá siendo imprescindible desarrollar nuevas generaciones de antirretrovirales que permitan anticiparse a la aparición de resistencias. “Esta línea de trabajo forma parte tanto del tratamiento como de la curación”, resalta. En este ámbito, ViiV investiga distintos mecanismos de acción, desde inhibidores de la cápside y nuevos inhibidores de la integrasa, hasta anticuerpos altamente neutralizantes y biespecíficos.

En paralelo, los investigadores trabajan en reactivar los mecanismos del sistema inmunitario para que pueda reconocer las células infectadas. El VIH deja muy pocas señales en la superficie celular, lo que dificulta la acción de los macrófagos. “A diferencia de otros virus, como el de la covid-19 o la gripe, el VIH es un auténtico maestro del escondite“, revela.

A estas estrategias se suma una tercera línea de investigación centrada en la latencia viral. El objetivo es identificar los procesos biológicos que permiten al virus permanecer oculto y desarrollar fármacos capaces de actuar de forma selectiva sobre las células que albergan el VIH latente.

Controladores de élite

Cada cierto tiempo se conocen casos de pacientes denominados controladores de élite, que se “autocuran”, y cuyos casos son muy significativos para la investigación. “Tienen un sistema inmunitario muy particular y entender por qué son capaces de controlar un virus como el VIH es extremadamente valioso”.

Pero una barrera principal es identificarlos. “Además, aún no comprendemos del todo cómo consiguen este control espontáneo”, añade. “Aun así, la información que aportan es muy útil, sobre todo en este momento con todas las herramientas de inteligencia artificial y machine learning de las que disponemos”.

Con todo, el estado actual de la investigación del VIH invita al optimismo, comprende el investigador. Aunque evita fijar plazos concretos, su expectativa es que a lo largo de la década de 2030 arranquen ensayos clínicos específicamente orientados al objetivo de la curación. “Es difícil poner fechas, pero creo que vamos por el buen camino. Habrá que ver cómo se van desarrollando los estudios, pero los fallos son aprendizajes: esto es un ciclo y no vamos a parar hasta que el VIH se erradique”.

Ese convencimiento forma parte, dice, de su trabajo. “Como científico tengo que ser optimista. Cada día te das contra una pared con lo que si no eres así, no puedes ser científico y hay razones para el optimismo. Se está trabajando mucho, el conocimiento sobre la biología ha avanzado de forma sustancial y creo firmemente en lo que estamos haciendo. Estoy convencido de que seremos capaces de ver el final de la epidemia de VIH”.

Más inyectables

Más a corto plazo, como compañía pionera en los regímenes antirretrovirales inyectables de larga duración, ViiV sigue apostando por el desarrollo de estos tratamientos tanto para la terapia como para la profilaxis preexposición (PrEP).

Su meta es avanzar hacia posologías cada vez más espaciadas y, al mismo tiempo, desarrollar nuevas formulaciones que permitan la autoadministración. “Para lograrlo no basta con disponer de dispositivos adecuados: también se necesitan antirretrovirales muy eficaces, seguros y activos a concentraciones muy bajas”, aclara.

Destaca el valor que pueden aportar, sobre todo en el caso de pacientes de países con sistemas sanitarios que no garantizan el nivel de confidencialidad del español. “Más allá de su comodidad, el VIH y el sida continúan estando muy estigmatizados. Para miles de personas, poder administrarse el tratamiento en casa supone una ventaja enorme y puede cambiar la vida de los pacientes y sus familias”.

Disponer de un mayor abanico de opciones terapéuticas permite personalizar el tratamiento, un valor creciente dada la diversidad de perfiles de las personas con VIH y sus necesidades: desde pacientes jóvenes recién diagnosticados hasta personas mayores con una larga evolución de la enfermedad y múltiples comorbilidades.

“Para una persona de 20 años, acudir a la clínica cada seis meses quizá no suponga un problema, pero sí para una de 70, con dificultades de movilidad. Si además toma varios medicamentos, puede beneficiarse de una terapia oral, que permita ajustes frecuentes de dosis”, expone.

 

 

 

 

Belen Latorre Olivan
Belen Latorre Olivan
Estudiante de último curso de periodismo, es una apasionada de la comunicacion cientifica y sanitaria. Compagina sus estudios y las colaboraciones con nuestro portal con la gestión de comunicación de una plataforma de pacientes. Coordina las noticias científicas de este portal.

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