Esta vía, observada modelo animal, podría aumentar la disponibilidad de órganos de donantes mediante el uso de terapias moleculares que fortalecen las vías protectoras del hígado.
La insuficiencia hepática y cirrosis avanzada suelen ser dos de las condiciones que requieren trasplante de hígado, procedimiento que en España, según datos de 2023 aportados por el Ministerio de Sanidad, se llevó cabo en más de 1.200 casos, con una supervivencia media del 75% a cinco años. En este mismo año, se realizaron 41.098 trasplantes de hígado en el mundo.
El aumento de la longevidad poblacional, unido al de la demanda de órganos para trasplante, ha motivado que se busquen más opciones para que todos los órganos, en este caso el hígado, se encuentren en las mejores condiciones óptimas para ser trasplantados. En este sentido, un trabajo que publica The Journal of Clinical Investigation (JCI Insight), ha identificado proteínas que actúan como ‘interruptores protectores’ que protegen al hígado contra el daño que se produce cuando se restablece el suministro de sangre durante el trasplante, un proceso conocido como lesión por isquemia-reperfusión.
El hallazgo, realizado en modelo de ratón, podría aumentar la disponibilidad de órganos de donantes mediante el uso de terapias moleculares para fortalecer las vías protectoras del hígado. “Al reforzar esta protección, órganos que de otro modo se descartarían por estar dañados o en mal estado podrían ser aptos para trasplantes y sumarse a la lista de donantes”, indica Kenneth J. Dery, cirujano de la División de Trasplante de hígado y páncreas de la Facultad de Medicina David Geffen de la Universidad de California (UCLA), en Los Ángeles, Estados Unidos, y coautor principal citado estudio.
Para Dery, uno de los problemas más insolubles en el campo del trasplante de órganos sigue siendo la escasez nacional de donantes de hígado, lo que “ha provocado una alta mortalidad de pacientes mientras esperan un trasplante de hígado. En última instancia, esto descubrimiento podría ayudar a abordar la escasez nacional de trasplantes y a reducir las tasas de mortalidad”.
La lesión por isquemia-reperfusión hepática (IRI) ocurre cuando se interrumpe y luego se restablece el suministro de sangre al hígado durante un trasplante. Este cambio repentino provoca una inflamación que daña el órgano.
Acción conjunta
En investigaciones anteriores , los investigadores describieron el papel de la proteína CEACAM1 en la protección del hígado contra lesiones durante el trasplante. En este nuevo estudio, descubrieron que la CEACAM1 y otra proteína, el antígeno humano R (HuR), actúan conjuntamente como interruptores protectores que previenen este daño. Mediante herramientas de ARN, han descubierto que podían potenciar estos interruptores, aumentando su efecto protector y reduciendo el estrés dañino en el hígado.
Aunque encontraron este efecto en ratones, también observaron la misma relación protectora entre HuR y CEACAM1 en hígados humanos descartados que se consideraron no aptos para el trasplante.
Para los investigadores, estos hallazgos apuntan a nuevas formas de hacer que los trasplantes de hígado sean más seguros y exitosos. “Muchos hígados de donantes se pierden o fallan poco después de la cirugía debido al daño que se produce cuando se interrumpe y luego se restablece el flujo sanguíneo”l indica Dery. Así, al identificar las proteínas protectoras HuR y CEACAM1 que ayudan al hígado a afrontar este estrés, “nuestra investigación podría conducir a tratamientos que mantengan más hígados de donantes sanos. Esto significa que más pacientes podrían recibir trasplantes que les salven la vida, con menos complicaciones y mejores resultados a largo plazo”.
Comprobación en humanos
El estudio, según los autores, presenta algunas limitaciones. Por ejemplo, los investigadores recomiendan cautela al extrapolar los hallazgos a humanos, ya que la parte experimental de su trabajo se basó únicamente en la eliminación genética de HuR, lo cual podría no ser plenamente aplicable a la fisiología humana.
El siguiente paso, por tanto, es comprobar si los interruptores protectores pueden activarse en hígados humanos antes del trasplante, considera Dery quien explica que “esto significa probar nuestras herramientas en órganos enteros que se mantienen vivos fuera del cuerpo, para ver si podemos fortalecer el hígado y hacerlo más resistente al daño una vez que se restablezca el flujo sanguíneo”.
***Noticia publicada en Diario Médico el 24 de septiembre de 2025.








