La medicina transfusional impulsa un enfoque más personalizado para optimizar el uso de sangre en los hospitales

  • En el ámbito de las transfusiones destacan: por un lado, el ‘Patient Blood Management’ como estrategia integral para mejorar los resultados cínicos de forma segura y sostenible; y por otro, el respaldo a medidas eficaces para reducir la aloinmunización en pacientes politransfundidos

  • En el bloque de la eritropatología, se ha puesto de relieve la visibilidad creciente de la enfermedad de células falciformes en ASH 2025 y el interés por optimizar su control clínico, en lo relativo al manejo de sus complicaciones y al tratamiento con hidroxiurea

  • En ASH 2025 también se ha abordado el reto de las neoplasias hematológicas derivadas de células del donante tras un trasplante de médula ósea, un fenómeno infrecuente, pero de alto impacto clínico

Santander, 26 de enero de 2026. La Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) ha celebrado en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Santander su Reunión Nacional de Conclusiones de ASH 2025, un encuentro en el que especialistas de todo el país han repasado los avances presentados en el congreso anual de la Sociedad Americana de Hematología (ASH, por sus siglas en inglés) con el objetivo de acercar a la práctica clínica española las principales novedades de la especialidad a nivel mundial.

En el ámbito de la medicina transfusional, el director del Banco de Sangre y Tejidos de Cantabria, José Luis Arroyo Rodríguez, ha subrayado que los datos presentados en ASH 2025 consolidan un giro asistencial que ya se percibe en los hospitales: “La transfusión ya no debe considerarse una decisión automática, sino un procedimiento clínico cada vez más individualizado”, afirma. A su juicio, la pregunta que guía este cambio es directa: “¿Este paciente necesita realmente una transfusión?”. Se trata de una reflexión que sitúa de nuevo en el centro el Patient Blood Management (PBM). “No se trata únicamente de ahorrar recursos, sino de optimizar la sangre del propio paciente, minimizar el sangrado y mejorar la tolerancia a la anemia”, señala.

El doctor Arroyo destaca dos resultados con potencial de aplicación inmediata: por un lado, la evidencia sobre la seguridad del hierro intravenoso incluso en infecciones bacterianas agudas, una cuestión especialmente relevante en pacientes frágiles o con anemia importante, y también “favorece la recuperación de la hemoglobina y la supervivencia”; por otro lado, el respaldo a medidas eficaces para reducir la exposición transfusional en cirugía mayor, como el “uso sistemático del ácido tranexámico en intervenciones cardiológicas, que reduce la necesidad de transfusión sin incrementar el riesgo trombótico”.

Junto a estas estrategias, el experto ha señalado el avance paralelo entre soluciones clásicas y desarrollos de futuro, desde el interés renovado por la sangre total en hemorragias graves hasta nuevas líneas para obtener plaquetas a partir de células madre o mediante edición genética. “La transfusión del futuro será más personalizada, precoz y centrada en el paciente, con servicios de transfusión que evolucionan de simples proveedores a auténticos socios clínicos”, resume. También advierte de que “incluso transfundiendo correctamente, podemos causar daño”, especialmente en pacientes transfundidos de forma crónica, donde es fundamental la implementación de estrategias combinadas de técnicas de biología molecular complementando a las clásicas serológicas, para prevenir complicaciones como la aloinmunización (proceso por el que una persona desarrolla anticuerpos frente a antígenos de otro individuo) o el síndrome de hiperhemólisis (complicación grave, pero poco frecuente, en la que se produce una destrucción acelerada de glóbulos rojos tras una transfusión, de forma que el paciente acaba con una hemoglobina más baja que antes de transfundirse).

En el bloque de la eritropatología, Miguel Gómez Álvarez, del Hospital Clínico San Carlos (Madrid), ha subrayado la visibilidad creciente de la enfermedad de células falciformes en ASH 2025 y el interés por optimizar su control clínico. “Quiero resaltar la gran presencia en el programa científico de cuestiones relativas al manejo de sus complicaciones y del tratamiento con hidroxiurea, un medicamento que actúa reduciendo la producción de algunas células sanguíneas en la médula ósea y, en determinados contextos, mejora el funcionamiento de los glóbulos rojos”, explica. Este experto también destaca la “presentación preliminar de unas nuevas guías clínicas y la aportación de experiencias en escenarios complejos, como el manejo de gestantes con esta enfermedad”.

Seguimiento biológico y riesgos a largo plazo en talasemia
En lo que respecta al abordaje de la talasemia, una enfermedad genética que altera la producción de hemoglobina y causa anemia crónica, el doctor Gómez Álvarez ha señalado avances centrados tanto en el seguimiento biológico como en riesgos a largo plazo: “Se presentaron datos relativos a marcadores de eritropoyesis ineficaz (alteración en la que la médula ósea no es capaz de producir glóbulos rojos maduros) en distintas modalidades de tratamiento, así como datos sobre riesgo trombótico y complicaciones vasculares a largo plazo”. Además, el especialista apunta novedades en el metabolismo del hierro con impacto en la práctica clínica diaria, como “la posibilidad de indicar más frecuentemente desferasirox, un medicamento que se utiliza para eliminar el exceso de hierro del organismo”.

ASH 2025 también ha dedicado un espacio relevante a las neoplasias hematológicas con predisposición germinal y a la hematopoyesis clonal, campos que están redefiniendo el diagnóstico y la evaluación del riesgo en Hematología. Julia Montoro, del Hospital Universitario Vall d’Hebron (Barcelona), ha destacado el potencial de la secuenciación del genoma completo para mejorar el rendimiento diagnóstico en síndromes de fallo medular y permitir la identificación de nuevas variantes patogénicas, a costa de un mayor coste frente a las técnicas convencionales”, señala. La especialista también ha abordado el reto de las neoplasias hematológicas derivadas de células del donante tras un trasplante de médula ósea, un fenómeno infrecuente, pero de alto impacto clínico, subrayando que “la principal causa” son “variantes de predisposición germinal presentes en las células progenitoras hematopoyéticas del donante”, lo que obliga a reconsiderar criterios de selección y seguridad.

En paralelo, la doctora Montoro ha explicado que la hematopoyesis clonal se consolida como un fenómeno condicionado por los tratamientos, con implicaciones a medio y largo plazo: “El tratamiento citotóxico selecciona positivamente las células madre hematopoyéticas con mutaciones en genes de respuesta al daño del ADN”. En este contexto, la especialista destaca estrategias preventivas emergentes, como el uso de inhibidores de CDK4/6, que atenúan la expansión de la hematopoyesis clonal TP53 inducida por quimioterapia y, por lo tanto, podría reducirse el riesgo de evolución a neoplasias mieloides relacionadas con la terapia”.

En su conjunto, los expertos reunidos en Santander han coincidido en que la hematología avanza hacia una medicina más precisa y precoz, con decisiones clínicas apoyadas en evidencia sólida, biomarcadores y herramientas genéticas orientadas a reforzar la seguridad y los resultados en el paciente.

Ana Manterias
Ana Manterias
Colabora en el portal desde el ámbito de la comunicación y el marketing, con una visión estratégica orientada al sector de la sanidad y la salud, las enfermedades y la nutrición. Especializada en relaciones institucionales, coordina la línea editorial de todos los autores con un enfoque riguroso y coherente.

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