Obituario – Dr. Jesús Saldaña García

Con el alma rota desde el fatídico domingo, 18 de enero, te escribimos, Jesús, compañero, pero sobre todo amigo. Dedicar unas palabras de despedida a un amigo como Jesús es una de las cosas más tristes y difíciles que puedo imaginar, cómo conseguir que unas palabras hagan justicia a una persona tan excepcional como él. Transmitir el dolor y el vacío que deja la pérdida de Jesús es muy complicado para aquellos que no le han conocido, sin embargo, no hacen falta palabras para los que hemos tenido la suerte de haber coincidido, aunque fuera un minuto con él.

Su trayectoria académica y profesional deja patente que Jesús era una persona brillante, con una inteligencia solo superada por su constancia y esfuerzo. Era un trabajador incansable con una cantidad de ideas infinitas para mejorar todo lugar por el que pasaba. A pesar de ello, esto era simplemente una de las cualidades de Jesús porque lo que hacía de él una persona profundamente querida y admirada por todos, era su generosidad, su amabilidad y su disposición para hacer la vida más fácil a todos los que le rodeábamos. Jesús siempre estaba dispuesto a ayudar y, además, siempre lo hacía sin perder esa sonrisa eterna. Esa que nos acompañaba en cada mañana, rotación, guardia, curso o congreso. Haciendo fácil lo difícil. Atento a sus compañeros, con sed de mejorar y progresar sin perder nunca la humildad que lo caracterizaba. Brillante en todos los aspectos de su vida. Con pasión por la cardiología desde la facultad.

Desde que empezó la residencia de cardiología en el Hospital La Paz, muchos hemos tenido la suerte de disfrutar de él como compañero. Durante estos años, algunos hemos tenido la fortuna de verlo aprender, crecer y convertirse en un gran cardiólogo. Otros, han tenido la oportunidad de ser sus residentes pequeños y de disfrutar a su lado aprendiendo de todo lo que tenía para enseñar. Como el excelente médico que era, también muchos pacientes han tenido la suerte de que Jesús se cruzase en su camino para cuidar de ellos, siempre de la mejor manera posible.

Para los que además de compañeros, tuvimos el honor de considerarlo amigo, Jesús era capaz de animar cualquier evento con sus bailes, estaba siempre preparado para compartir un café con cotilleos o salir a celebrar cualquier cosa cotidiana con nosotros. Hoy, su ausencia nos duele a todos, porque cada uno encontramos sus recuerdos en esos momentos del día a día que compartíamos con él.

Nos dejas demasiado pronto. Pero qué afortunado es todo aquel que te ha conocido. Es un regalo conocer personas como tú. Excelente en lo profesional y, aún más, en lo personal.

Además de médico, compañero y amigo, Jesús era un hijo, un hermano y un novio querido. Como él, su familia y su novia son unas excelentes personas que también de manera generosa compartían a Jesús con nosotros. Nos gustaría transmitirles todo nuestro cariño y nuestro agradecimiento por habernos permitido disfrutar este tiempo de Jesús.

Tus seres queridos, amigos y compañeros te recordaremos y te llevaremos con nosotros siempre.

Te queremos y te admiramos, amigo.

Dra. Cristina Contreras Lorenzo y Dra. Ana Torremocha López, Hospital Universitario La Paz (Madrid)

 

FUENTE: Sociedad Española de Cardiología

 

 

 

Xavi Mascarell
Xavi Mascarell
Colaborador habitual, de profesión sanitario, su interés se centra en las especialidades médicas, las asociaciones profesonales del sector y la actividad hospitalaria. Ha seguido de cerca avances en epidemiología, vacunas y prevención de la salud.

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