Restringir el azúcar en los primeros años de vida ofrece salud cardiovascular en la edad adulta

La mayor protección se establece en los primeros 1.000 días de vida, lo que respalda minimizar los azúcares añadidos en las dietas del embarazo, del lactante y niños hasta 2 años.

La ingesta restringida de azúcar durante los primeros años de vida -durante los 1.000 primeros días de vida-, se asocia a menores riesgos de enfermedades cardiovasculares en la edad adulta -incluidos infarto, insuficiencia cardíaca y accidente cerebrovascular (ACV)-, así como a índices cardíacos ligeramente más favorables. Se sugieren, de esta forma, beneficios cardiovasculares a largo plazo de la restricción de azúcar en la vida temprana.

Esta relación se ha establecido a través de un análisis, que publica British Medical Journal (BMJ), en el que se han utilizando datos del final del racionamiento de azúcar en el Reino Unido en 1953. Se trata de un experimento observacional y natural basado en la política de racionamiento de azúcar de este país introducida en julio de 1942 como parte de un programa más amplio de racionamiento de alimentos destinado a garantizar su distribución equitativa y prevenir la escasez y la hambruna durante y después de la Segunda Guerra Mundial.

El sistema de racionamiento restringía la ingesta de azúcar a niveles consistentes con las pautas dietéticas actuales; específicamente, los adultos consumían menos de 40 g de azúcar al día y los niños menores de 5 años consumían menos de 15 g al día.

 Según los datos de la investigación multicéntrica internacional, coordinada desde la Universidad de Leipzig, En Alemania, la mayor protección contra el riesgo de desarrollar problemas cardíacos y el mayor retraso en la aparición de la enfermedad se observó en personas cuyas madres restringieron su ingesta de azúcar desde la concepción -“en el útero”– y hasta alrededor de sus 2 años de edad

La evidencia sugiere que los primeros 1.000 días de vida (desde la concepción hasta alrededor de los 2 años de edad) es un período en el que la dieta puede tener efectos duraderos en la salud. De hecho, las principales organizaciones de salud recomiendan evitar las bebidas azucaradas y los alimentos ultraprocesados ​, que a menudo contienen altas cantidades de azúcar, a medida que se van introduciendo alimentos sólidos en la dieta de bebés y niños pequeños, señala el estudio. 

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas señala que las dietas ricas en azúcar se han arraigado en la cultura alimentaria mundial. “Con los debates políticos centrados en los impuestos al azúcar, límites a los azúcares añadidos en los alimentos infantiles y la regulación de la comercialización relacionada, es crucial determinar si la exposición temprana a los azúcares alimentarios se asocia con el riesgo de enfermedades crónicas en etapas posteriores de la vida”, señala Chuang Yangde la citada universidad alemana, y uno de los autores del nuevo análisis.

Utilizando el fin del racionamiento de azúcar en el Reino Unido en septiembre de 1953 como experimento natural, se basaron en datos de 63.433 participantes del Biobanco del Reino Unido (con una edad promedio de 55 años) nacidos entre octubre de 1951 y marzo de 1956 sin antecedentes de enfermedad cardíaca. En total, el estudio incluyó a 40.063 participantes expuestos al racionamiento de azúcar y 23.370 que no lo estuvieron.

Tasas significativas de reducción 

Posteriormente se emplearon los registros de salud vinculados para rastrear las tasas de enfermedad cardiovascular, infarto, insuficiencia cardíaca, ritmo cardíaco irregular (fibrilación auricular), accidente cerebrovascular y muerte cardiovascular, ajustándose a una variedad de factores genéticos, ambientales y de estilo de vida.

También se evaluó un grupo de control externo compuesto por adultos no nacidos en el Reino Unido que no experimentaron el racionamiento de azúcar ni cambios de política similares alrededor de 1953 para realizar comparaciones más confiables.

Los resultados muestran que una exposición más prolongada al racionamiento de azúcar se asoció con riesgos cardiovasculares progresivamente menores en la edad adulta, en parte debido a menores riesgos de diabetes y presión arterial alta.

En comparación con las personas que nunca estuvieron expuestas al racionamiento, las expuestas en el útero más 1 o 2 años tuvieron un riesgo 20% menor de ECV, así como riesgos reducidos de ataque cardíaco (25%), insuficiencia cardíaca (26%), fibrilación auricular (24%), accidente cerebrovascular (31%) y muerte cardiovascular (27%).

“Las personas expuestas al racionamiento en el útero y durante los primeros años de vida también mostraron retrasos progresivamente más largos (hasta dos años y medio) en la edad de aparición de problemas cardiovasculares en comparación con aquellas no expuestas al racionamiento”, subrayan los datos. 

El racionamiento de azúcar también se asoció con aumentos pequeños pero significativos en la función cardíaca saludable en comparación con aquellos que nunca fueron racionados. Los autores señalan que durante el período de racionamiento, las cantidades permitidas de azúcar para todos, incluidas las mujeres embarazadas y los niños, estaban limitadas a menos de 40 g por día, y no se permitía ningún azúcar añadido a los bebés menores de 2 años, restricciones coherentes con las recomendaciones dietéticas modernas.

Este es un estudio observacional, “por lo que no se pueden sacar conclusiones firmes sobre causa y efecto”. Los autores reconocen varias limitaciones, incluida la falta de datos dietéticos individuales detallados y un posible sesgo de memoria que podría haber afectado sus resultados. Sin embargo, señalan que este estudio amplio y bien diseñado les permitió evaluar por separado los efectos de diferentes períodos de exposición y explorar las vías potenciales que vinculan el racionamiento de azúcar y los resultados cardiovasculares.

Así, la conclusión es se manifiesta “el beneficio cardíaco de las políticas de racionamiento de azúcar en la primera infancia. Se recomiendan estudios adicionales que investiguen las exposiciones dietéticas individuales y consideren la interacción entre factores genéticos, ambientales y de estilo de vida para desarrollar estrategias de prevención más personalizadas”. 

***Noticia publicada en Diario Médico el 23 de octubre de 2025.

Ana Manterias
Ana Manterias
Colabora en el portal desde el ámbito de la comunicación y el marketing, con una visión estratégica orientada al sector de la sanidad y la salud, las enfermedades y la nutrición. Especializada en relaciones institucionales, coordina la línea editorial de todos los autores con un enfoque riguroso y coherente.

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