Dolor genital: ¿qué enfoque adoptar?

PARÍS — La penodinia y la vulvodinia son dolores nociceptivos que suelen estar asociados a trastornos psicológicos específicos. En ambos casos, el enfoque debe ser multimodal, combinando tratamiento psicológico, psicocorporal, educación y, en primer lugar, tratamiento tópico o sistémico (con precaución) en caso de fracaso. En cualquier caso, su evolución puede ser larga, lo que requiere que el médico sea comprensivo. El Dr. Jean-Noël Dauendorffer (dermatólogo, Hospital Saint-Louis, París) y la Prof. Gaëlle Quéreux (dermatóloga, CHU Nantes) abordaron las líneas generales de este tratamiento durante las Jornadas Dermatológicas de París (2-6 de diciembre de 2025, París).

Penodinia: un tratamiento difícil y multidisciplinar

Las penodinias son dolores neuropáticos que deben tenerse en cuenta, especialmente cuando son de tipo parestésico, sobre todo unilaterales, y en presencia de un examen físico genital cutáneo y neurológico normal. Se trata de un diagnóstico de exclusión.

“Los hombres que acuden a nuestra consulta por una sensación de dolor o ardor en la piel genital suelen estar preocupados por el temor a una infección de transmisión sexual”, comentó Jean-Noël Dauendorffer… “Por lo tanto, debemos descartar este diagnóstico diferencial, especialmente el localizado en la uretra que se proyectaría en el glande” (ECBU de la 1a y 2a descarga, búsqueda de Chlamydia trachomatisNeisseria gonorrhoeaeMycoplasma genitalium…). Este examen también debe descartar las causas urológicas o uretrales (ecografía vesicoprostática, escrotal, peneana…), exploración urológica, incluso resonancia magnética pélvica, exploración neurourológica. “El examen, tanto clínico como paraclínico, no debe realizarse de inmediato, sino de forma progresiva, a medida que los primeros tratamientos no resultan eficaces”.

Entre los demás diagnósticos diferenciales más frecuentes (enfermedad de Lapeyronie, dolores postraumáticos, dolores proyectados…), el dermatólogo insistió en:

  • La neuralgia pudenda, que corresponde a la compresión de 1 o 2 nervios pudendos (síndrome canalicular), caracterizada por un dolor localizado en el territorio anatómico del nervio pudendo, desde el ano hasta el pene, que predomina en posición sentada, pero que se alivia al sentarse en el inodoro. Es un dolor que no despierta por la noche, sin déficit sensitivo perineal superficial que indique una afectación radicular sacra o plexica.
  • El síndrome de compresión del nervio dorsal del pene, que se produce preferentemente en presencia de ciertos factores favorecedores (diabetes, práctica intensiva de ciclismo…) y que se caracteriza por dolor en el pene, disminución de la sensibilidad del glande o del pene, parestesias genitales y, en ocasiones, trastornos de la erección. No se asocia con dolor escrotal, anorrectal, ni trastornos miccionales o estreñimiento. El dolor desaparece con un bloqueo anestésico del nervio dorsal en la región púbica.

El tratamiento terapéutico se basa inicialmente en tratamientos tópicos (crema EMLA, xilocaína) y, en caso de ineficacia, en analgésicos neuropáticos (antidepresivos tricíclicos, inhibidores de la recaptación de serotonina, inhibidores de la recaptación de serotonina-noradrenalina, gabapentina, pregabalina). El tratamiento multidisciplinar también puede incluir fisioterapia perineal, osteopatía, terapias cognitivo-conductuales, hipnosis médica o sofrología. En algunos casos, se puede considerar la neuroestimulación transcutánea.

“Hay que tranquilizar al paciente, ya que no hay infección de transmisión sexual ni cáncer. Se trata de dolores crónicos que a menudo desaniman al paciente, tras un largo periplo médico. Por lo tanto, el primer paso consiste en validar la queja, incluso sin una causa evidente, con el fin de establecer una alianza terapéutica sólida”, concluyó. A continuación, el proceso de diagnóstico debe ser razonado y progresivo. El paciente debe comprender, si procede, que no existe un tratamiento único que sea eficaz en todos los casos y que el objetivo terapéutico es una mejora progresiva más que una curación inmediata.

Vulvodinia: dolor vulvar en un contexto de múltiples quejas

La vulvodinia es muy frecuente: afecta a 1 de cada 6 mujeres a lo largo de su vida. Sin embargo, solo el 60 % de ellas acude al médico, a menudo después de varios años de búsqueda. Sin embargo, el impacto en la calidad de vida diaria suele ser importante.

“La vulvodinia no se limita a un simple dolor vulvar”, insistió la profesora Gaëlle Quéreux. Este dolor, que evoluciona durante más de tres meses sin causa identificable, localizado (la forma más frecuente es la vestibulodinia), espontáneo o provocado, primario o secundario y permanente o intermitente, forma parte de una constelación de molestias: “Las mujeres afectadas presentan con mayor frecuencia infecciones urinarias, fúngicas, depresión, síndrome de fatiga crónica y, a menudo, otro síndrome de dolor crónico (migraña, fibromialgia, etc.)”.

Ana Manterias
Ana Manterias
Colabora en el portal desde el ámbito de la comunicación y el marketing, con una visión estratégica orientada al sector de la sanidad y la salud, las enfermedades y la nutrición. Especializada en relaciones institucionales, coordina la línea editorial de todos los autores con un enfoque riguroso y coherente.

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