La colaboración entre las distintas áreas del laboratorio, así como con otros especialistas como endocrinología, cirugía, medicina nuclear y atención primaria resulta esencial para la toma de decisiones clínicas
La utilización de métodos analíticos altamente sensibles y específicos, la detección de interferencias, y la optimización de los tiempos de respuesta son esenciales para asegurar un diagnóstico rápido, fiable y seguro de la disfunción tiroidea
La deficiencia y el exceso de hormonas tiroideas pueden generar consecuencias significativas para la salud, afectando el equilibrio metabólico y el funcionamiento general del organismo
Madrid, 23 de febrero de 2026 – La evaluación y el manejo de la disfunción tiroidea han experimentado cambios significativos en el último año por la aparición de nueva evidencia científica, la actualización de guías clínicas internacionales en el año 2025 y la mejora de las técnicas analíticas disponibles en los laboratorios. La Medicina de Laboratorio ejerce un rol clave en el manejo tiroideo, tanto en el diagnóstico inicial como en el seguimiento, la estratificación pronóstica y la evaluación de la respuesta al tratamiento.
La Sociedad Española de Medicina de Laboratorio (SEMEDLAB), en el marco de la celebración de sus Jornadas del Comité Científico durante los días 19 y 20 de febrero en la ciudad de Alicante, ha impulsado el curso “Avances en el diagnóstico y seguimiento de la disfunción tiroidea”; con el objetivo de asegurar una práctica profesional alineada con los avances diagnósticos, metodológicos y tecnológicos más recientes, mejorando la calidad del Laboratorio Clínico y el manejo de los pacientes con patología tiroidea, por medio de una medicina más personalizada.
El curso, como ha destacado la coorganizadora y presidenta de la Comisión de Endocrinología de SEMEDLAB, la Dra. Roser Ferrer, evidencia la necesidad de un abordaje multidisciplinar de la disfunción tiroidea. De acuerdo con la Dra. Ferrer, “la colaboración entre las distintas áreas del laboratorio —bioquímica clínica, genética y anatomía patológica—, así como con los diferentes servicios clínicos (endocrinología, pediatría, oncología, ginecología), resulta esencial para una correcta interpretación de los resultados y para una toma de decisiones diagnósticas y terapéuticas más precisa, siempre en beneficio del paciente”.
Glándula tiroides, esencial para el equilibrio metabólico
La glándula tiroides ejerce una función clave en la regulación de funciones críticas en casi todos los sistemas del cuerpo humano, incluyendo el metabolismo, el crecimiento y el desarrollo. En palabras de la Dra. Ferrer, tanto la deficiencia (hipotiroidismo) como el exceso (hipertiroidismo) de hormonas tiroideas pueden afectar el equilibrio metabólico y el funcionamiento general del organismo. Por otro lado, el cáncer de tiroides supone entre el 1–3% de los cánceres, pero es el tumor endocrino más frecuente.
Según ha informado el coorganizador del curso y miembro de la Comisión de Oncología de SEMEDLAB, el Dr. Álvaro González Hernández, el Laboratorio Clínico desempeña un rol esencial en el manejo tiroideo. Para empezar, como ha desgranado el experto, “el Laboratorio Clínico ayuda en el diagnóstico funcional con TSH y T4 libre (acompañado o no de T3 libre), hormonas producidas por la tiroides, siguiendo algoritmos que maximizan el rendimiento y evitan una solicitud excesiva de pruebas innecesarias”.
A su vez, en el laboratorio clínico se determinan autoanticuerpos para identificar etiología autoinmune y se realiza un cribado neonatal midiendo hormona estimulante del tiroides (TSH, por sus siglas en inglés) para detectar hipotiroidismo congénito; “teniendo en cuenta que en la interpretación de resultados se ha de contemplar la posibilidad de interferencias, otras alteraciones, como enfermedad no tiroidea, y de intervalos de referencia específicos (edad, embarazo) que condicionan decisiones clínicas”, ha aseverado el Dr. González. En el seguimiento del cáncer de tiroides, el Laboratorio Clínico monitoriza la respuesta al tratamiento midiendo tiroglobulina y anticuerpos antitiroglobulina, lo que ayuda a tomar decisiones clínicas.
Actualmente, las pruebas de laboratorio permiten detectar alteraciones hormonales más sutiles o poco frecuentes, entre ellas, el síndrome de secreción inadecuada de TSH. Se trata de una alteración poco frecuente en la que la TSH no se suprime adecuadamente a pesar de existir concentraciones elevadas de hormonas tiroideas. El laboratorio, según ha señalado la Dra. Ferrer, “cuenta con inmunoanálisis de alta sensibilidad, mediciones confiables de hormonas libres (T4 libre y T3 libre) y pruebas complementarias que ayudan a diferenciar este síndrome de otras causas más comunes de hipertiroidismo. “Además, el laboratorio puede realizar estudios hormonales dinámicos cuando es necesario”, ha añadido la facultativa.
La Dra. Ferrer ha presentado las interferencias analíticas como uno de los principales desafíos en el manejo tiroideo desde la perspectiva del Laboratorio Clínico. En palabras de la experta, las interferencias analíticas, como la biotina, algunos fármacos, anticuerpos heterófilos, autoanticuerpos o alteraciones en las proteínas transportadoras, “pueden producir resultados falsamente elevados o disminuidos y llevar a errores diagnósticos”. Asimismo, ha remarcado el uso de métodos analíticos altamente sensibles y específicos y la optimización de los tiempos de respuesta; “con el fin de asegurar un diagnóstico rápido, fiable y seguro de la disfunción tiroidea”.


