Las heridas familiares son algo más que malos recuerdos. Son experiencias traumáticas que requieren ser detectadas y trabajadas para que no afecten negativamente a otros ámbitos de la vida. Te explicamos cómo identificarlas y qué hacer para sanarlas.
La influencia de nuestra familia, del núcleo afectivo del que provenimos, suele ser uno de los factores que explican muchos problemas emocionales, de relación y de funcionamiento cotidiano en general, de muchas personas que presentan malestar psicológico en su vida cotidiana. Sin ser determinante, y tampoco el único factor, los conflictos o heridas familiares deben ser evaluados en todo proceso terapéutico con el fin de revisar los antecedentes familiares que pueden influir sobre el paciente en la actualidad para ayudarle a identificarlos, aceptarlos y reelaborarlos.


