La triple vírica es la vacuna que protege contra el sarampión, pero también contra la rubeola y la parotiditis o paperas
Seis países europeos, entre los que destacan España, han perdido el estatus de eliminación de sarampión. Este anuncio realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) a finales de enero muestra que este virus tiene una transmisión autóctona en el continente y en nuestro país. ¿La causa? Una caída mundial de la vacunación que ha llevado a un incremento de casos a nivel global. Y precisamente este hecho alerta frente a la protección que ofrece la vacuna triple vírica también contra la rubeola y la parotiditis o paperas.
En 1981 se introdujo en el calendario de vacunación nacional la administración en una dosis de triple vírica, compuesta por virus atenuados del sarampión, rubéola y parotiditis. Como señala un estudio publicado en la revista ‘Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica’, desde el primer momento las coberturas de vacunación fueron elevadas: superiores al 80 % en 1986 y al 95 % en 1999. A partir de este año se estableció una segunda dosis a los “4-6 años para subsanar la pérdida de la inmunidad frente al sarampión y la parotiditis detectados en diversos estudios de seroprevalencia”.
La vacuna triple vírica tiene una efectividad para proteger frente al sarampión de un 95-97 %, explica a este medio el Dr. Jaime Pérez, presidente de la Asociación Española de Vacunología. Y es incluso más efectiva para la rubeola. No obstante, “en la parotiditis su efectividad se encuentra alrededor de un 80 %, por lo que, ni aunque vacunáramos al 100% de la población, evitaríamos que hubiera casos de parotiditis”, indica el experto. Esto no quiere decir que, tras el incremento exponencial del sarampión por la caída de vacunación mundial vaya a aumentar al mismo nivel.
En 2024 el Centro Nacional de Epidemiología (CNE perteneciente al Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) publicó un informe epidemiológico sobre la situación de la parotiditis en España desde 2005 a 2023. En dicho documento se constata que durante estas casi dos décadas se ha sucedido un patrón epidémico con tres ondas epidémicas cada 4-5 años, es decir, cada cierto tiempo se produce un brote de casos, que son rápidamente controlados. Durante el periodo de tiempo citado se confirmaron 27.811 casos, lo que ha supuesto una reducción de los casos de paperas de un 96 % en el conjunto de España según datos de la Dirección General de Salud Pública de Asturias.
“La parotiditis está controlada y afortunadamente hay pocos casos”, explica el Dr. Pérez. Con todo, la menor efectividad de la vacuna y la caída de la cobertura de vacunación podría llevar a un incremento de esta patología como ha ocurrido con el sarampión. En este sentido, el presidente de la AEV manda un mensaje tranquilizador: “La bajada de la tasa de inmunización es lo suicientemente pequeña para que no haya un incremento mayor. Estamos hablando de una bajada al 94% en la tasa de cobertura”.
¿La eliminación de la rubeola?
Como explica a este medio la Dra. Gema Fernández, especialista en Microbiología y Parasitología y portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), el sarampión se “ha transmitido de una forma bastante eficiente durante todo este año en todo el país”. Es por ello que la OMS ha retirado a nuestro país y a otros cinco europeos la categoría de libre de transmisión endémica de sarampión, alcanzada en 2019. Sin embargo, no la de rubeola.
Según comentaba anteriormente el Dr. Pérez, la vacuna triple vírica cuenta con un componente muy efectivo frente a la rubeola. De hecho, explica, antes del uso de la triple vírica había una vacuna para la rubeola que se administraba a niñas de 11 años con una dosis única y no se precisaba más. Este componente protector y la menor transmisión de la rubeola ayuda a que, aunque haya bajado un poco en España la tasa de vacunación de la triple vírica, el control de la rubeola no está amenazado. Tal y como añade la Dra. Fernández, “no creo que haya un aumento de la rubeola, la cobertura vacunal es buena y se hacen controles estrictos a las embarazadas para evitar la infección y el desarrollo por parte del bebé de la rubeola congénita”.
Con todo, mejorar las coberturas vacunales y superar el 95% de tasa en ambas dosis de la triple vírica es preciso para evitar la infección por sarampión y paperas. En el primer caso, una infección en un adulto sin vacunar puede llevar complicaciones como la encefalitis, la neumonía y la diarrea. En el caso de la parotiditis, aunque es una enfermedad leve en la mayoría de las personas y se cura por sí sola, en caso de los no vacunados el 66,7 % desarrollará complicaciones más graves como la encefalitis. En este sentido, los expertos coinciden en que es preciso seguir aumentando las coberturas de vacunación tanto en edad pediátrica como adulta con el objetivo de que se puedan erradicar el sarampión y la rubeola como ocurrió con la viruela.
FUENTE: ConSalud.es


