Ya no es un enfermedad de mayores. Su mortalidad se incrementa entre menores de 50 años en Estados Unidos. En España sube su incidencia entre los 20 y 29 años
El cáncer colorrectal tradicionalmente se ha considerado una enfermedad de personas mayores, con una edad media de diagnóstico cercana a los 70. Sin embargo, esta realidad está cambiando, lo que ha hecho despertar las alarmas. Y no es para menos. Su incidencia en adultos menores de 50 años se ha duplicado en las últimas dos décadas en diversos países de todo el mundo y es ahora el tumor más letal entre estadounidenses en esta franja de edad.
Así, ha pasado de ser la quinta causa de mortalidad por cáncer más común en 1990 a la primera entre estadounidenses menores de 50 años, relevando al cáncer de pulmón que ahora ocupa el cuarto lugar.
Esta es una de las conclusiones de un estudio publicado recientemente en la revista «JAMA». La investigación, que examinó las cinco causas principales de muerte por cáncer en adultos jóvenes entre 1990 y 2023, revela que la tasa de mortalidad por cáncer en estadounidenses menores de 50 años ha registrado una reducción del 44% en las últimas tres décadas. Una noticia esperanzadora.
Pero mientras la mortalidad ha disminuido en cuatro de ellos (un 0,3% menos al año de media para el cáncer cerebral, -1,4% para el de mama, -2,3% para la leucemia y -5,7% para el cáncer de pulmón), la tasa de letalidad del colorrectal ha sufrido un aumento del 1,1% anual desde 2005 entre este colectivo.
Así, pese a ser de las pocas neoplasias malignas que se pueden prevenir o detectar de forma precoz, la realidad es que no se está consiguiendo ni lo uno ni lo otro. Y lo que es peor: para 2040 se espera que este cáncer siga liderando las muertes oncológicas en menores de 50 años.
Los autores reconocen que no saben el motivo. Se estima que más del 60% de los pacientes menores de 50 años en Estados Unidos son diagnosticados con cáncer colorrectal en etapas avanzadas (III o IV) y agresivas, lo que reduce las posibilidades de un tratamiento efectivo y disminuye, por ende, las tasas de supervivencia.
De ahí que en Estados Unidos las guías recomienden el cribado desde los 45 años para detectar a tiempo pólipos que pueden volverse malignos. «En EE UU se ha rebajado la edad de inicio a los 45, así como en Australia tras documentarse el incremento en la incidencia en menores de 50 años», explica la doctora Isabel Echavarría, secretaria científica de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). En España, en cambio, la edad de cribado frente a este cáncer es más tardía: entre los 50 y 69 años, con una periodicidad bienal.
En cuanto a si bajarla o no, para Javier De Castro, presidente de SEOM, tal y como afirmó durante la presentación del informe «Las cifras del cáncer 2026», «no es prudente decir que hay que bajar la edad de los cribados hasta no saber las causas, que es lo que se está investigando».
Pero adelantarse puede ser clave si se tienen los medios. «Hay cierto debate al respecto», reconoce el doctor Francisco Lorenzo-Martín, científico de la Universidad de Salamanca en el Centro de Investigación del Cáncer (CIC) de Salamanca (CSIC-USAL-Ficus). «Por un lado, bajarla permitiría detectar pólipos precancerosos en esa población ‘‘joven’’ que ahora se nos escapa. Por otro, el sistema sanitario debe ser capaz de absorber el volumen de trabajo que esto generaría. Quizás el enfoque idóneo sea un cribado más personalizado basado en factores de riesgo, más que solo en la edad», añade Lorenzo-Martín.
Pero hay una cosa que está clara. «Es fundamental incrementar la participación ciudadana en los programas de cribado, ya que todavía las tasas de participación se alejan mucho de las óptimas y con un mayor cumplimiento de estos programas podrían evitarse muchas muertes por cáncer de colon», incide Echavarría. Es decir, mejorar la concienciación, tal y como se ha logrado frente «al cáncer de mama, cuya edad de cribado se va a bajar a 40 años», dijo De Castro.
En este sentido, cabe recordar que más de 7,5 millones de personas en edad de riesgo no han participado en el cribado de este tumor. Es decir, más de la mitad de la población diana, según calcula la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), bien porque no les han mandado la carta o bien porque la han tirado. Un dato inexplicable, ya que 9 de cada 10 personas pueden sobrevivir al tumor si se detecta a tiempo. España no llega ni al porcentaje mínimo establecido para considerar que un programa de cribado es eficaz: 65%, como recomendaba para 2024 la «Estrategia en Cáncer» del Sistema Nacional de Salud.
La prevención resulta crucial. Sin embargo, la realidad es que tras más de 10 años desde que este cribado se incorporase, en 2014, a la cartera común de servicios del SNS no se alcanzan las cifras de participación de otros programas de diagnóstico precoz, como el de cáncer de mama.
Y urge. El cáncer colorrectal representa (en general) la segunda causa de muerte por cáncer en nuestro país, tras el de pulmón, y es el tumor más frecuente, también lo será este año, según las previsiones de SEOM.
Pero se trata de datos globales, de toda la población, no de menores de 50 años, donde nuestro país sigue sin tener datos. Aunque hay una cosa que, como afirma el investigador Lorenzo-Martín, está clara: «En España seguimos la tendencia global: aunque el grueso de los casos ocurre en mayores de 50 años, la incidencia en la franja por debajo de esa edad está subiendo. No es aún la primera causa de muerte absoluta en este grupo poblacional, pero la preocupación en la comunidad científica y médica es elevada».
El tsunami que se avecina
Y los temidos datos empiezan a aflorar. «Estamos viendo un aumento de la incidencia del cáncer de colon entre adultos jóvenes de 20 a 29 años. Entre los 30 y 39 no y entre 40 y 49 tampoco», avanza el doctor Jaume Galceran, director del Servicio de Epidemiología y Prevención del Cáncer del Hospital Universitario Sant Joan de Reus y expresidente de Redecan, organización que próximamente publicará un informe exhaustivo con estos datos.
Cabe recordar que según un estudio publicado en julio de 2025 por Galceran con datos tomados hasta 2017, «en el caso de los hombres de 20 a 49 años hay un incremento del 1,53% anual desde 1993 a 2016 de la incidencia del cáncer de colon. Y en mujeres entre esas mismas edades, del 0,86% anual. De 20 a 29 años a partir de 2006 y hasta 2016 vemos en hombres un incremento de cáncer de colon del 10% anual. Un porcentaje elevado, pero en números absolutos son muy pocos casos. Y en mujeres, de 1993 a 2016 el incremento es del 4,9% anual. Lo que concuerda con los datos de aumento de la incidencia que se están dando en otros países, solo que aquí ha sucedido más tarde», detalla.
Y el problema es que «puede ser que estos incrementos en adultos jóvenes –prosigue– reflejen un aumento de incidencia futura».








