Una cardióloga advierte de las consecuencias a corto, medio y largo plazo
Rosa Porro, cardióloga del Hospital Quirónsalud Cáceres, advierte sobre los efectos nocivos de las bebidas energéticas en menores de edad. Según la especialista, el sistema cardiovascular de los adolescentes presenta una respuesta más intensa a los estímulos de estas sustancias en comparación con los adultos.
En el ámbito clínico, la médica señala un aumento en las consultas de adolescentes con síntomas como insomnio, mareos, nerviosismo y ansiedad vinculados a este consumo.
Efectos cardiovasculares de los estimulantes en menores
El contenido de cafeína, azúcar y otros componentes actúa como un activador del sistema cardiovascular. La doctora explica que estas bebidas aumentan:
- Frecuencia cardiaca
- Presión arterial
- Demanda de oxígeno
“El sistema cardiovascular del adolescente aún se encuentra en desarrollo, por lo que la respuesta a los estimulantes puede ser más intensa y desproporcionada”, afirma la cardióloga.
Riesgos de eventos graves y patologías crónicas
El consumo prolongado y en grandes cantidades se asocia a patologías severas. La especialista del Hospital Quirónsalud Cáceres detalla los siguientes riesgos documentados:
- Arritmias y casos de dolor torácico
- Hipertensión arterial a largo plazo por endurecimiento arterial
- Incremento del porcentaje de obesidad entre adolescentes
El peligro de la combinación con alcohol
La mezcla de bebidas energéticas y alcohol supone un riesgo específico debido a la interacción química entre ambos productos. La cafeína actúa como estimulante y el alcohol como depresor.
- Efecto de enmascaramiento: La cafeína induce un estado de alerta que oculta los signos de embriaguez, lo que deriva en un mayor consumo de alcohol.
- Interacción metabólica: El alcohol impide la degradación de la cafeína, lo que extiende la duración de sus efectos sobre el corazón.
Recomendación médica
Dada la alta concentración de cafeína por unidad y la presencia de otros estimulantes, la recomendación de la cardióloga Rosa Porro es evitar el consumo de bebidas energéticas en menores de edad para prevenir el desarrollo de patologías cardiovasculares a medio y largo plazo.
FUENTE: Redaccion Médica


