La patronal de los productos sanitarios, Fenin, advierte de que la guerra de Irán impacta en los insumos derivados del plástico presentes en toda la cadena de atención médica
Como en otros ámbitos, el conflicto bélicoen Oriente Medio está dejando huella también en el sanitario. La región es un hub para el transporte de ingredientes clave para la fabricación de medicamentos que llegan desde Asia, en concreto de China e India. Pero también es el origen de determinadas materias primas con las que se fabrican algunas tecnologías sanitarias.
Los derivados del petróleo, en este caso principalmente el plástico, están en riesgo. No solo porque las empresas están afrontando un incremento de costes sin precedentes, lo que tensiona de manera notable la cadena de suministro, sino por el futuro incierto del abastecimiento debido a la inestabilidad de la situación tras más de 40 días de guerra.
¿Qué podría faltar en los hospitales? Muchos productos sanitarios tienen como principal componente el plástico o sus derivados, como guantes, bolsas de orina, cánulas o jeringas, entre otros. Y también helio, imprescindible para las resonancias magnéticas. Todos ellos son productos esenciales para la actividad diaria de hospitales y centros sociosanitarios.
En este contexto, la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin) pone sobre la mesa que se trata de “bienes esenciales para el diagnóstico y tratamiento de los pacientes, sin los cuales no es posible la actividad sanitaria”. Pablo Crespo, secretario general de la patronal, advierte de que “hay empresas que nos trasladan que de seguir esta situación es posible que no puedan garantizar el acceso en España a productos sanitarios que son esenciales para el sistema sanitario”.
Desde la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), señalan a este medio que “hasta la fecha, no se han notificado desabastecimientos críticos”. Sin embargo, sí que recogen las notificaciones de las empresas que están informando de distintos niveles de disrupciones, “principalmente relacionadas con interrupciones en el transporte aéreo y en las rutas marítimas, así como con el aumento de los costes“. “La situación es altamente dinámica y el riesgo de desabastecimientos podría aumentar si las disrupciones persisten”, afirman.
Helio, guantes, bolsas, mascarillas y otros productos en riesgo
Cualquier elemento de un hospital o centro de atención primaria que contenga un derivado del crudo está comprometido ante la inestabilidad de la situación geopolítica del conflicto. La mayoría del instrumental que se emplea en el quirófano viene protegido en bolsas de plástico, las jeringas de las vacunas y la medicación, las cánulas de las vías, los guantes y las mascarillas que proporcionan barreras a los sanitarios… La lista es larga.
Desde Fenin trabajan con el Ministerio de Sanidad, la Aemps y las CCAA para mantener al día un inventario de necesidades y conocer el impacto de las posibles incidencias que vayan ocurriendo y aplicar las medidas de contención adecuadas.
Al tiempo, desde la Sociedad Española de Radiología Médica (Seram) han apuntado a escasez del helio por las circunstancias sociopolíticas. Actualmente el principal país proveedor de la Unión Europea es Qatar y EEUU, el otro gran productor, estaría encareciendo los costes debido a la demanda. El helio líquido es un consumible de las máquinas de resonancia magnética que se utiliza para mantener a temperaturas extremadamente bajas los imanes superconductores que permiten generar las imágenes diagnósticas.
En función del tipo y la antigüedad del equipo, las necesidades de helio pueden variar entre varios meses hasta varios años. En nuestro país, según el inventario de Sanidad, habría unas 711 en total. “La resonancia necesita el helio para su funcionamiento, como elemento para generar y mantener los campos magnéticos de alta intensidad y que, por tanto, aunque ha habido avances tecnológicos que permiten minimizar la dependencia, la mayoría de los equipos actualmente instalados siguen requiriendo de rellenos periódicos de helio líquido”, explica José Carmelo Albillos, presidente de la Seram.
“Los equipos antiguos necesitan rellenar depósitos de hasta 1.500 litros, sin embargo, algunos de los equipos de menos de dos años de antigüedad pueden llegar a funcionar con menos de 10 litros de helio”, explica Albillos sobre el uso de este elemento, que cada vez se intenta emplear en menor medida también por su impacto medioambiental, añade.
“La escasez ha aumentado los costes haciendo que una situación de pérdida completa de helio haga muy poco rentable volver a poner en marcha el equipo”, expone Albillos. Ante las posibles tensiones en el suministro internacional de helio, la Aemps comenta que se está poniendo en contacto con las principales empresas proveedoras y distribuidoras que operan en España para conocer los niveles de stock disponibles.
En estos momentos, “no tenemos ninguna comunicación de que existan problemas de suministro y no parece que haya problemas a corto plazo”, explican desde la Aemps. La evolución de la situación dependerá de la duración y alcance de las limitaciones en la producción internacional, así como de la capacidad de los proveedores para recurrir a alternativas, reitera. En todo caso, la agencia manifiesta que continuará monitorizando de forma activa la situación para minimizar su potencial impacto tanto en consumibles para productos sanitarios como para medicamentos.
Petición de medidas extraordinarias
Ante este escenario, desde Fenin, Crespo insiste en la necesidad de un diálogo con los proveedores y adoptar medidas que garanticen la viabilidad de los contratos públicos actualmente vigentes y eviten situaciones de desabastecimiento.
La industria de tecnología sanitaria se enfrenta a una afectación secundaria pero igualmente crítica: el aumento de los costes energéticos, con un impacto directo en procesos intensivos en energía, como la fabricación del oxígeno medicinal o los productos de celulosa.
La patronal considera necesario, en un contexto geopolítico cada vez más complejo e inestable, recuperar la posibilidad de indexación de los contratos públicos al IPC, con el objetivo de facilitar un entorno procompetitivo, fomentar la concurrencia de las compañías en las licitaciones públicas y garantizar el equilibrio económico-financiero durante toda la vigencia de los contratos, asegurando así el acceso de profesionales y pacientes a tecnologías sanitarias de calidad.
El secretario de Fenin subraya estas peticiones porque “la actual situación geopolítica y la volatilidad de la economía hacen especialmente urgente e inaplazable la adopción de medidas”. Las previsiones del Banco de España son que el IPC se situará en 2026 entre el 3% y el 5,9%, “este encarecimiento pone en riesgo a un sector esencial que ya en 2024 una de cada tres empresas presentó resultados negativos“, resume Crespo.
La Aemps trabaja dentro del Grupo de Trabajo del Punto Único de Contacto sobre Desabastecimientos de Medicamentos (SPOC, por sus siglas en ingles), bajo la gobernanza del Grupo Ejecutivo de Dirección sobre Desabastecimientos y Seguridad de los Medicamentos (MSSG, por sus siglas en inglés), que integra a todas las agencias nacionales, la EMA (su homóloga a nivel europeo) y la Comisión Europea.
En este foro, que se puso en funcionamiento ya en 2022, se monitoriza de manera continua el suministro de medicamentos, productos intermedios, API y materiales de acondicionamiento necesarios y se trabaja para prevenir o minimizar el impacto de estos problemas de suministro. El SPOC está supervisando muy de cerca el impacto de la guerra en Oriente Medio sobre el suministro de medicamentos en la UE, con el fin de identificar, cuando sea necesario, medidas de mitigación adecuadas.


