FEDAO alerta de que el déficit de ópticos-optometristas ya está afectando al funcionamiento de las ópticas y advierte de que, si no se adoptan medidas urgentes, el problema puede convertirse en un reto estructural de salud pública
La falta de ópticos-optometristas en España ya está teniendo consecuencias directas sobre la atención visual de la población. Así lo advierte el equipo técnico de la Federación Española de Asociaciones del Sector Óptico (FEDAO) en declaraciones a Consalud.es, que alerta de que eldéficit actual de profesionales está generando problemas operativos en numerosas ópticas y amenaza con limitar el acceso a servicios básicos de salud visual en determinadas zonas del país.
Desde FEDAO explican que la escasez de profesionales “ya se traduce en una mayor tensión operativa para las ópticas”, con dificultades para cubrir horarios y encontrar personal cualificado. Según detallan, incluso existen establecimientos proyectados que no pueden abrir porque no disponen de ningún óptico-optometrista que pueda asumir el puesto. “No hablamos solo de empleo: hablamos de acceso a salud visual”, subrayan.
La organización calcula que serían necesarios entre 20.000 y 23.000 profesionales para garantizar una cobertura adecuada, frente a los cerca de 19.000 actuales. La principal diferencia, señalan, se aprecia en la capacidad para mantener cubiertos todos los horarios de apertura de los establecimientos. “Un establecimiento sanitario de óptica necesita, por ley, tener siempre a un óptico-optometrista colegiado si el establecimiento está abierto, incluso aunque no realice revisiones en ese periodo”, recuerdan desde FEDAO.
El problema resulta especialmente visible en determinados modelos de negocio, como las ópticas ubicadas en centros comerciales o aquellas con horarios extendidos. Según explica el equipo técnico de FEDAO, “con el ratio actual, está siendo complicado cubrir la rotación en algún tipo de establecimientos”. Por ello, consideran que el sector necesitaría contar con “2 o más” profesionales por óptica mientras se mantenga el actual marco regulatorio. “Es lo imprescindible para mantener este sector tal cual lo conocemos hoy día”, añaden.
FEDAO advierte además de que esta escasez puede acabar afectando a la detección precoz de patologías visuales sobre todo en territorios con menor densidad profesional y con mucha población avejentada. “El óptico-optometrista es muchas veces el primer punto de contacto del ciudadano con la salud visual, cribamos muchas consultas que terminan luego, en el caso de cataratas, asumiendo el Sistema Nacional de Salud”.
En este sentido, alertan de que la reducción de disponibilidad profesional podría traducirse en retrasos en revisiones, derivaciones y detección de señales de alerta. “Pensamos que hay establecimientos que cerrarán y otros que no pueden abrir, vemos claramente cómo habrá población sin servicio de atención primaria visual”, señala el equipo técnico de FEDAO. Y recalcan: “El óptico-optometrista no sustituye al oftalmólogo, pero sí cumple una función esencial de proximidad y cribado”.
Diferencias entre territorios
La situación no es homogénea en todo el territorio. Según el análisis de FEDAO, comunidades autónomas como Islas Canarias, Castilla y León y País Vasco presentan una menor proporción de profesionales respecto a la población usuaria de gafas. En Andalucía y Extremadura se observa un mayor número de establecimientos, pero menos profesionales por usuario. Por el contrario, Comunidad de Madrid, Comunidad Valenciana y Región de Murcia cuentan con ratios más elevados, algo que atribuyen a la concentración de universidades y a su atractivo como lugares de residencia.
A esta situación se suma el incremento progresivo de la demanda asistencial. Desde FEDAO señalan que “el envejecimiento incrementa la necesidad de soluciones para presbicia, baja visión y seguimiento visual; y la miopía infantil exige prevención, control y acompañamiento continuado”. A esto se suma, añaden, que “parte de los profesionales actuales se jubilarán en los próximos años, agravando el desequilibrio”.
La federación define este escenario como un auténtico “reto de Estado” y reivindica el papel de las ópticas como “una red sanitaria de atención primaria y proximidad capilar, accesible y distribuida por todo el territorio”. Desde la organización alertan de que, si esta red pierde capacidad, “el sistema público puede recibir más presión, los ciudadanos tendrán menos acceso preventivo y aumentarán las desigualdades”. “La salud visual no puede depender solo de la capacidad de cada establecimiento para encontrar profesionales”, sostienen.
De cara a 2030 y 2036, FEDAO maneja un escenario especialmente preocupante si no se adoptan medidas estructurales urgentes. “El escenario de inacción apunta a más dificultad para cubrir plantillas, reducción de número de establecimientos y concentración de profesionales en zonas más atractivas y pérdida de capacidad preventiva”, explican desde FEDAO. Sostienen que debe actuarse en cinco frentes: facilitar el aumento de profesionales en España, hacer visible y atractiva la profesión, adaptar la formación a las salidas reales, mejorar la conciliación y propuesta laboral, así como usar la tecnología y perfiles técnicos de apoyo para que el optometrista dedique más tiempo a las funciones clínicas. Todo ello en un contexto marcado por el envejecimiento, el aumento de la miopía y el uso intensivo de pantallas. “El riesgo es que el déficit pase de ser un problema empresarial a un problema estructural de salud pública”, concluyen.
FUENTE: ConSalud.es


