“Hemos dejado de lado la verdadera dieta mediterránea de nuestros abuelos, por las modas restrictivas, la tendencia a quitar grupos de alimentos o a prohibirlos”

La Dra. Marta Castell es médico pediatra especialista en Gastroenterología y Nutrición Infantil. Licenciada por la Universidad de Valencia, completó su formación MIR en el Hospital General Universitario de Valencia, con estancias de alta especialización en centros de referencia internacional como La Fe ( Valencia),  La Paz (Madrid) y el King’s College Hospital de Londres, donde profundizó en hepatología y soporte nutricional complejo. Su sólida base clínica se complementa con una etapa de investigación predoctoral en el Hospital La Fe y una formación de postgrado avanzada en obesidad y desnutrición pediátrica.

En la actualidad, compagina su labor asistencial en atención primaria con una destacada actividad institucional. Coordina el grupo de trabajo de Gastroenterología, Nutrición y Endocrinología de la AEPap y es miembro del Comité de Lactancia Materna y Nutrición de la Asociación Española de Pediatría (AEP). Participa activamente como ponente en foros nacionales y autora de diversas publicaciones científicas, todas ellas en el marco de la nutrición infantil, la obesidad en la infancia y alimentación saludable como herramienta de salud en la infancia.

 

 

 

 

 

 

 

¿Qué está pasando para que las modas nutricionales estén entrando con tanta fuerza en la alimentación infantil?

Respuesta.-   Confluyen varios factores, por una parte, el interés cada vez mayor por las familias hacia un alimentación perfecta para los suyos. Ya no es suficiente el consejo que pasaban abuelas a madres y esa búsqueda se hace fundamentalmente en redes sociales e internet, e incluso con inteligencia artificial. En redes sociales, el contenido que se viraliza no suele ser el más riguroso, sino el más llamativo o el que promete resultados inmediatos. El titular impactante tipo ‘el gluten inflama’ o la lactosa te hincha’ cala más rápido que el consejo sobre los beneficios de la dieta mediterránea en la consulta del pediatra. Además, estamos en una época de sobreinformación, especialmente en la nutrición infantil, donde parece que retirar un alimento es mejor solución que instaurar hábitos a largo plazo como las modas que quitar los hidratos de carbono, eliminar el gluten, o sustituir la leche de vaca por bebidas vegetales. Por último, se están trasladando modas para perder peso del adulto, como el ayuno intermitente o las dietas keto, como una herramienta saludable para el adolescente. Estas dietas restrictivas requieren supervisión estricta nutricional en una fase de desarrollo clave como la adolescencia y tienen riesgos nutricionales importantes.</p


“Ahora muchas familias acuden con muchas más dudas que antes, a pesar de tener más información disponible que nunca, esto genera la sensación en las familias de menor fiabilidad incluso en recomendaciones que se hacen en la consulta del pediatra de atención primaria”

¿Estamos ante un fenómeno nuevo o simplemente antes no tenía tanta visibilidad?

Respuesta.-   Las modas han existido siempre y las recomendaciones en alimentación y nutrición incluso por parte de los médicos en ocasiones no han sido acertadas. Hemos demonizado alimentos que actualmente recomendamos consumir por sus beneficios, como ocurrió con los huevos o los frutos secos o incluso el pescado azul. Hemos dejado de recomendar alimentos ultraprocesados infantiles como yogures a base fórmula infantil o cereales para lactantes, que antaño se consideraban parte de la dieta en los primeros años de vida. La diferencia es que los mensajes cambiaban tras años de investigación y validación por científicos y médicos. Las guías de alimentación para la infancia requieren años de investigación y evidencia científica para realizar un cambio en las recomendaciones.

Ahora un mensaje en alimentación sea cierto o no, puede hacerse viral en cuestión de horas. La red social te muestra cientos de mensajes similares, dando una falsa sensación de “si todo el mundo opina lo mismo” será cierto. Ahora muchas familias acuden con muchas más dudas que antes, a pesar de tener más información disponible que nunca, esto genera la sensación en las familias de menor fiabilidad incluso en recomendaciones que se hacen en la consulta del pediatra de atención primaria.

¿Qué papel están jugando las redes sociales y los influencers en este cambio de hábitos?

Respuesta.-   Hemos pasado de comer lo que hay en el mercado y lo que nos cocinaban nuestros abuelos, a comer lo que nos dicta un influencer, guiados por un algoritmo y unas fotografías retocadas por IA. Los pediatras hemos dejado de ser un referente para muchas familias, esta es una realidad que hay que cambiar. El problema que muchos influencer utilizan mensajes clave que venden, pero no están basados en la evidencia científica. En muchos casos su percepción personal o experiencia la trasladan a una recomendación general. Por ejemplo “a mí me funciona quitar este alimento para reducir la inflamación” o “comer este alimento es la mejor solución para perder peso y a mí me ha cambiado la vida”. Este tipo de mensajes son peligrosos. Lo que le funciona a una persona no se puede elevar a recomendación general de salud pública, y menos cuando hablamos de restringir nutrientes en etapas de crecimiento. Quizás tenemos que replantearnos como profesionales en salud infantil, que tanto pediatras como sociedades pediátricas tengan un papel clave en redes sociales en cuanto a temas de alimentación en la infancia y adolescencia.

¿Cuáles son ahora mismo las modas nutricionales que más preocupan a los pediatras?

Respuesta.-   Actualmente preocupan mucho tres tendencias, por una parte está la moda de retirar las fórmulas infantiles o la leche de vaca por bebidas vegetales en lactantes y menores de 2 años. No todas las bebidas vegetales son nutricionalmente iguales, algunas de ellas como la bebida de avena o la bebida coco no son equilibradas por déficit de proteínas, de calcio, vitamina D, en edades tan tempranas. Incluso algunas como la bebida de arroz son peligrosas en menores de 6 años por el riesgo de intoxicación de arsénico. Si antes dábamos por hecho que un lactante a los 12m empezaba a consumir leche de vaca, ahora deberíamos preguntar activamente sobre qué le están dando como alternativa a la lactancia materna o fórmula infantil.

Por otro lado, las modas de retirar grupos de alimentos sin causa médica investigada, como la retirada de gluten no justificada, la retirada de lactosa o la eliminación de frutas y verduras por una dudosa intolerancia a fructosa. En muchas ocasiones incluso pueden retrasar el diagnóstico de una verdadera patología asociada a estos alimentos.

Por último, trasladar herramientas nutricionales del adulto para perder peso como el ayuno intermitente o las dietas cetogénicas a población adolescente. Son dietas muy restrictivas que requieren seguimiento nutricional en un momento clave del desarrollo como es la adolescencia, en general presentan desequilibrios con consecuencias a medio y largo plazo.

 

 

Descubre a... Dra. Marta Castell en diez preguntas

 

 

 

 

¿Qué consecuencias pueden tener estas dietas restrictivas en el crecimiento y desarrollo de los niños?

Respuesta.-   Según la fase en la que estemos de la infancia puede tener implicaciones muy importantes en el desarrollo. Un aporte bajo en proteínas, vitamina D o calcio en un periodo clave como los dos primeros años, puede producir falta de ganancia de peso y talla, alteraciones esqueléticas o déficits en minerales y vitaminas. Durante la infancia, retirar el gluten previo a un estudio por parte de un especialista en Digestivo podría interferir con los resultados en pruebas dando un resultado falso negativo en estudio de anticuerpos diagnósticos o biopsia. Retirar la lactosa de manera indefinida en una niño que si toleraba previamente, puede hacer disminuir su actividad de lactasa, la enzima que se encarga de su absorción y atrofiar esa capacidad a la digestión de lactosa. La lactosa actúa como prebiótico para las bifidobacterias del intestino y contribuye a la absorción de calcio, fósforo y magnesio en el hueso. En caso de una intolerancia parcial tipo racial, la forma más frecuente en España, es más interesante recomendar el consumo de productos naturalmente más bajos en lactosa como el yogurt o el queso, que el consumo de ultraprocesados con el logo ”sin lactosa”. Por último, las dietas más restrictivas como el ayuno, las dietas keto (en las que se elimina prácticamente el consumo de hidratos de carbono) o las dietas a base de zumos detox conllevan más riesgos nutricionales. Al ser más restrictivas, privan de nutrientes fundamentales, en el caso de las dietas keto p ej, al reducir drásticamente el consumo de frutas y muchas verduras, el aporte de fibra es muy bajo y el exceso de grasas, si proviene de grasas saturadas puede alterar el perfil lipidico y aumentar el riesgo cardiovascular en adolescentes. Las dietas a base de zumos detox realizados con verduras de hoja verde, pueden favorecer la aparición de cálculos renales en jóvenes. El consumo excesivo de zumos detox o el ayuno intermitente sin supervisión médica puede constituir por sus características la antesala de trastornos de conducta alimentaria.

¿Existe riesgo de déficits nutricionales importantes si se eliminan ciertos alimentos sin supervisión médica?

Respuesta.-   Aquí la clave es la supervisión de la alimentación en la familia. Si hay un motivo médico como una enfermedad celiaca o alergia al trigo, la dieta correctamente supervisada va a ser equilibrada. Pero cuando se elimina el gluten sin supervisión nutricional, y se sustituyen alimentos con gluten por alimentos ultraprocesados sin gluten, p ejemplo en el caso de bollería y panadería, en su mayoría son más ricos en grasas saturadas y azucares y pobres en fibra, incluso menos saludables que un pan integral con masa madre. En el caso de dieta veganas y vegetarianas estrictas, es fundamental la suplementación nutricional con vitamina B12, y dependiendo de la ingesta de lácteos y huevos y pescado, con vitamina D, calcio y DHA durante toda la infancia. Un déficit de vitamina b12 puede dar lugar a daños neurológicos irreversibles.

Por tanto, si por cuestiones médicas o personales, retiramos un grupo de alimentos, es importante revisar por un profesional médico o nutricionista, que la dieta contenga todos los nutrientes, así como vitaminas y minerales claves para el adecuado desarrollo del menor.


“La evidencia científica no funciona a base de un click, un like o un reel de 30 segundos. La evidencia científica lleva años detrás de trabajo antes de emitir una nueva recomendación sobre alimentación”

En niños con intolerancias importantes —a la lactosa, al gluten o incluso a frutas y verduras— y especialmente en casos ligados a patologías como la Enfermedad de Crohn (u otras patologías) cada vez más frecuentes en menores, ¿cómo se puede estructurar una alimentación equilibrada sin poner en riesgo su desarrollo?

Respuesta.-   En este caso es importante realizar una consulta con un pediatra especialista en nutrición o un nutricionista que maneje población pediátrica. Aquí es importante realizar una encuesta dietética, adaptando una dieta necesaria a esa patología al paciente y respetando gustos, costumbres y alimentos que se consumen en esa familia y el paciente en concreto. Debemos adaptar nuestras recomendaciones para que se lleven a cabo en la familia y además hacer los cambios progresivamente. En caso del la enfermedad de Crohn, en pediatría requiere un abordaje multidisciplinar y en muchos casos complejo. Pero en ocasiones puede ser interesante una dieta FODMAP: es un tipo de dieta en la que se restringe el consumo de lácteos, gluten y muchos alimentos ricos en hidratos de carbono fermentables, requiere un plan de acción y seguimiento especializado con una retirada y reintroducción estructurada, y se debe llevar a cabo por profesionales sanitarios. Pero muchas veces nos encontramos a familias que lo han iniciado por su cuenta siguiendo las recomendaciones de un coach nutricional o videos en rrss. Por eso es importante preguntar en las consultas del pediatra qué han leído, qué tipo de alimentación están siguiendo y por supuesto acompañar a las familias ofreciendo un asesoramiento nutricional personalizado.


“Empieza, aunque muy lentamente, a incorporarse la figura del nutricionista en atención primaria. Sin embargo, en pediatría a nivel hospitalario es escaso y en atención primaria es absolutamente minoritario la presencia de un nutricionista o un pediatra especializado en nutrición”

 ¿Se está generando una confusión entre lo que es evidencia científica y lo que son tendencias de internet?

Respuesta.-   Claro, como comentábamos al principio, hay tanta información en redes sociales e internet que uno no sabe cuando va a buscar qué hay de cierto o evidencia científica, qué es un bulo o noticia fake en nutrición. Las redes sociales están literalmente inundadas de mensajes absolutamente contradictorios en cuanto a alimentación saludable. Dependiendo la corriente que uno siga, lo que era malo puede ser bueno en el siguiente reel o vídeo de youtube. Estos mensajes cortos llegan a un público enorme que se cuenta en millones de seguidores.

En cambio, la evidencia científica no funciona a base de un click, un like o un reel de 30 segundos. La evidencia científica lleva años detrás de trabajo antes de emitir una nueva recomendación sobre alimentación. Pero por desgracia, la gente no se para a leer un metaanálisis sobre los beneficios y riesgos de una determinada dieta en un buscador científico. La evidencia científica se publica en revistas especializadas, con un lenguaje árido y técnico que la gente de a pie, lógicamente, no se lee. Mientras el Ministerio de Sanidad o las sociedades científicas publican una guía clínica en PDF que sólo unos pocos se descargan, el coach nutricional sube un vídeo de 2 minutos cada día con una edición impecable, música y un mensaje directo que la gente sí lee. Tengo la sensación, que hemos permitido que el criterio de autoridad se base en el número de seguidores y likes y no en los estudios que avalan con evidencia científica recomendaciones actuales. Creo que no estamos sabiendo trasladar esa evidencia científica a las familias. El pediatra en la consulta y también en redes sociales profesionales sanitarios y sociedades científicas deben mejorar su visibilidad y mensajes para llegar a las familias.

¿Está preparado el sistema sanitario para responder a esta avalancha de información nutricional que reciben las familias?

Respuesta.-   Actualmente creo que no estamos preparados, pero estamos en el buen camino. Cada vez encuentro más buenos profesionales que comunican muy bien en redes sociales, más podcast y entrevistas a profesionales sanitarios que comunican sobre temas de alimentación con evidencia científica y rigor. Por otra parte empiezan, aunque muy lentamente a incorporarse la figura del nutricionista en atención primaria. Sin embargo, en pediatría a nivel hospitalario es escaso y en atención primaria es absolutamente minoritario la presencia de un nutricionista o un pediatra especializado en nutrición. Falta aún mucho conocimiento y formación. En el grado de medicina, la nutrición sigue siendo un pequeño apartado en nuestra formación. Mientras las modas avanzan a un ritmo de vértigo, la formación universitaria y en el hospital apenas se ha modificado. Muchos residentes en pediatría, aterrizan al acabar su formación en atención primaria sabiendo mucho sobre ventilación mecánica, interacciones farmacológica o resistencia a antibióticos, en cambio no han recibido formación para suplementar una dieta de un niño vegano, como adecuar una alimentación saludable en un paciente con celiaquía o cuando suplementar un paciente con una alergia a proteína de leche de vaca. Debería ser clave para el pediatra una adecuada formación en nutrición, ya que la alimentación saludable es clave en la salud en la infancia y en la vida adulta.


“La obesidad infantil no se combate quitando el gluten o haciendo ayuno intermitente en pediatría, se mejora volviendo al mercado, recuperando nuestras tradiciones y nuestras técnicas culinarias, así como alimentos propios de nuestro país, de proximidad y de temporada: en resumen y “re-mediterraneizar” nuestra mesa con alimentos de nuestra tierra”

Para terminar… España tiene tasas elevadas de sobrepeso infantil. ¿Cómo encaja este fenómeno con la aparición de dietas restrictivas o modas alimentarias?

Respuesta.-   Estamos ante una paradoja, los padres de nuestras familias viven preocupados por el detox y las modas Sin”, sin gluten, sin lactosa o sin azúcares y a la vez tenemos a la población infantil en España liderando las tasas de obesidad infantil en Europa. A nivel mundial la obesidad infantil sigue aumentando y a finales del 2025 alcanzamos un hito: tenemos más prevalencia de obesidad infantil que desnutrición infantil. En mi opinión, ambas situaciones tienen un nexo común, hemos perdido nuestra verdadera cultura alimentaria. Hemos dejado de lado la verdadera dieta mediterránea de nuestros abuelos, por las modas restrictivas, la tendencia a quitar grupos de alimentos o a prohibirlos. Mientras muchas familias se preocupan obsesivamente por si el niño toma un yogur con lactosa o si la avena tiene gluten o deben dar semillas de chia a su bebé; el consumo de ultraprocesados, el sedentarismo, el exceso de tiempo frente a pantallas,  junto con la falta de actividad física o el exceso de azúcares libres siguen siendo los verdaderos problemas en la obesidad infantil. Esto es una realidad: nos preocupa el etiquetado y el detalle “sin lactosa” “sin azúcar” “sin gluten” y nos hemos olvidado de consumir fruta y verdura de proximidad a diario, consumir legumbres y más pescado o el aceite de oliva.

Muchas de las modas que adoptan adolescentes son dietas restrictivas y ahí no está la solución al sobrepeso. Someter a un niño o adolescente a restricciones innecesarias genera una relación de ansiedad con la comida. Esa restricción a menudo acaba en ‘atracones’ o en una compensación con alimentos muy calóricos o ultraprocesados, o incluso en una relación anómala con la comida como pueden ser los trastornos de la conducta alimentaria. Aquí también es clave entender que no se trata de prohibir o restringir, sino enseñar a comer mejor.

La obesidad infantil no se combate quitando el gluten o haciendo ayuno intermitente en pediatría, se mejora volviendo al mercado, recuperando nuestras tradiciones y nuestras técnicas culinarias, así como alimentos propios de nuestro país, de proximidad y de temporada: en resumen y “re-mediterraneizar” nuestra mesa con alimentos de nuestra tierra.

José Angel Jarne
José Angel Jarne
Miembro de ANISALUD (La Asociación Nacional de Informadores de la Salud), José Ángel Jarne ha sido el responsable de varios gabinetes de prensa del sector de periodismo sanitario (de una asociación de pacientes y director de comunicación de una fundación de investigación de células madre). Durante los últimos años se ha dedicado a la gestión de gabinetes de prensa y la organización de eventos en el ámbito privado. Es el director del portal.

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