El nuevo documento del Ministerio de Sanidad incorpora evidencias actualizadas sobre prevención de caídas y sitúa los programas de ejercicio multicomponente en recursos comunitarios como principal herramienta para preservar la capacidad funcional en personas mayores
El Ministerio de Sanidad acaba de actualizar el documento de consenso sobre prevención de lafragilidad y las caídas en personas mayores, una revisión que incorpora por primera vez de forma conjunta ambos abordajes y que refuerza el papel del ejercicio físico multicomponente como principal intervención para prevenir discapacidad y dependencia en el ámbito comunitario. El texto parte de la base del consenso alcanzado en 2014 por el Sistema Nacional de Salud y de la revisión sobre fragilidad aprobada en 2022, pero añade ahora nuevas evidencias sobre prevención de caídas y una guía específica para desarrollar programas locales de ejercicio físico.
La actualización subraya que la fragilidad constituye hoy uno de los principales retos asociados al envejecimiento. El documento la define como “un deterioro progresivo relacionado con la edad de los sistemas fisiológicos, que provoca una disminución de las reservas de la capacidad intrínseca”, una situación que incrementa la vulnerabilidad frente a factores de estrés y eleva el riesgo de resultados adversos en salud. Además, recuerda que se trata de una condición modificable y susceptible de prevención, detección y tratamiento.
El documento sitúa esta prevalencia como uno de los elementos que justifican la actualización, especialmente en un contexto de envejecimiento progresivo de la población. “La prevalencia de fragilidad se estima en un 18%, siendo de un 12% en el ámbito comunitario y de un 45% en el ámbito no comunitario”, apunta el documento. Estos datos procedentes de la Acción Conjunta ADVANTAGE convierten la fragilidad en “un gran reto a abordar”, al tratarse de un predictor directo de discapacidad y dependencia vinculado a la alteración de la capacidad funcional.
En paralelo, Sanidad alerta del peso creciente de las caídas como problema de salud pública. El texto recuerda que estas se definen como “acontecimientos involuntarios que hacen perder el equilibrio y dar con el cuerpo en tierra u otra superficie firme que lo detenga” y advierte de su impacto global: cada año fallecen 684.000 personas por esta causa y 172 millones sufren discapacidades asociadas.

En España, además, la evolución es especialmente significativa. El documento señala que “las muertes relacionadas con caídas han aumentado mucho más rápido que cualquier otro tipo de lesión en las últimas dos décadas” y añade que ya se han convertido en la primera causa de muerte por causas externas. La pirámide lesional incluida en la guía refleja que 3.330 personas mayores de 70 años fallecieron por caídas en 2022, mientras que más de 70.000 precisaron alta hospitalaria por fractura de cuello de fémur. “Con frecuencia, las consecuencias de las caídas suponen el inicio de la discapacidad en la persona mayor”, apunta el documento.
Ante este escenario, el Ministerio fija como objetivo de la nueva guía “apoyar el desarrollo de programas de ejercicio físico multicomponente en recursos comunitarios y locales”. La orientación está dirigida a profesionales de recursos comunitarios, pero también contempla la derivación desde centros sanitarios o sociosanitarios. El texto aclara que estos programas pueden aplicarse también a personas mayores sin fragilidad previa ni antecedentes recientes de caídas, con el objetivo de favorecer el mantenimiento de la capacidad funcional y ampliar el acceso a intervenciones preventivas.
La guía insiste en que el ejercicio físico es la intervención con mayor evidencia disponible en este ámbito. En concreto, propone sesiones de intensidad baja o moderada, de 30 a 45 minutos, tres veces por semana, combinando resistencia aeróbica, flexibilidad, equilibrio y fuerza muscular. La recomendación es que se desarrollen preferentemente en el medio comunitario, aprovechando recursos disponibles en cada zona, aunque también contempla el domicilio, la teleasistencia o incluso el entorno hospitalario y residencial.
Como referencia principal, Sanidad incorpora el programa VIVIFRAIL, al que define como “uno de los programas de ejercicio físico multicomponente referentes a nivel internacional de intervención comunitaria y hospitalaria para la prevención de la fragilidad y caídas”. Este modelo adapta los ejercicios a la capacidad funcional de cada persona mediante distintos “pasaportes” que clasifican a los mayores según su situación funcional y riesgo de caída.
El sistema distingue entre perfiles desde el tipo A, dirigido a personas con discapacidad o imposibilidad para levantarse de una silla, hasta el tipo E-FIT, pensado para personas robustas con mayor nivel de rendimiento físico. Cada itinerario establece una duración de 12 semanas y un seguimiento funcional posterior para reajustar el plan de entrenamiento si es necesario. La guía recomienda además registrar el nivel de cumplimiento y el esfuerzo percibido durante el programa para adaptar progresivamente la intensidad.
Además, Sanidad señala que polideportivos, residencias, centros de mayores o asociaciones de pacientes pueden convertirse en espacios clave para desplegar estos programas, y recuerda que en los municipios adheridos a la Estrategia de Promoción de la Salud y Prevención en el SNS esta coordinación puede canalizarse a través de mesas intersectoriales y recursos identificados en LocalizaSalud. Al mismo tiempo recuerda que toda persona mayor debe mantener actividad física diaria siguiendo las recomendaciones generales para mayores de 65 años, con el objetivo de reducir sedentarismo y preservar autonomía funcional.
FUENTE: ConSalud.es


