Admitámoslo: para muchos, la palabra “dentista” no evoca precisamente imágenes de relax. Es más bien un cóctel de sonidos agudos, olores característicos y esa sensación de vulnerabilidad al reclinar el sillón. Si eres de los que pospone la cita hasta que el dolor es insoportable, no estás solo; pero sí estás a punto de descubrir que el sufrimiento es, hoy más que nunca, opcional.
Ya no hablamos solo de anestesia local para no sentir el pinchazo. Hablamos de transformar la experiencia completa mediante la sedación consciente.


