Las sociedades médicas de referencia a escala mundial destacan la importancia de la rehabilitación a través de la Fisioterapia para mejorar la capacidad de ejercicio y la calidad de vida de los pacientes trasplantados.
La evidencia científica ha demostrado que el deterioro muscular y físico del paciente en los trasplantes es un predictor muy importante del resultado de la cirugía, de la supervivencia y de la aparición de posibles complicaciones.
La intervención de Fisioterapia debería comenzar antes del trasplante, preparando al paciente ante una cirugía importante. Este abordaje se alarga hasta el alta, y más allá, para favorecer la adherencia al tratamiento y afrontar posibles complicaciones.
También sería necesario el refuerzo de Fisioterapia una vez que los pacientes trasplantados reciben el alta hospitalaria, ya que la capacidad de mejora de estas personas durante el primer año después de la cirugía es enorme.
Madrid, 5 de junio de 2026.- Desde hace tres décadas, España mantiene una posición de liderazgo internacional en la realización de trasplantes de órganos, apoyada por la actividad de equipos sanitarios avanzados y por el aumento de donaciones. Toda esta labor, que se realiza a través de un sistema de gestión muy eficaz, permite salvar miles de vidas cada año.
Y dentro del trabajo que realizan los equipos multidisciplinares que atienden los trasplantes en España, la Fisioterapia ocupa un papel fundamental.
“Siempre se ha valorado la figura del fisioterapeuta dentro del programa de trasplantes, estamos plenamente integrados. El ejercicio físico es la piedra angular de la rehabilitación desde hace muchos años y el fisioterapeuta es la figura que realiza esta intervención”, afirma Laura Muelas, del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (CPFCM) y que forma parte del Servicio de Rehabilitación del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda.
De hecho, las sociedades médicas de referencia, como la Sociedad Torácica Americana, la Sociedad Respiratoria Europea o la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) destacan la importancia de la rehabilitación a través de la Fisioterapia para mejorar la capacidad de ejercicio y la calidad de vida de los pacientes trasplantados.
Trabajo previo
Lo ideal es que el tratamiento de Fisioterapia comience antes del trasplante. De manera especial, en el caso de pulmón. “La Fisioterapia es la mejor estrategia no farmacológica para este tipo de pacientes. Poner a punto a una persona ante una cirugía tan importante es fundamental, porque vienen muy deterioradas, con oxígeno, han disminuido mucho su actividad física… Son características que no aparecen en otras cirugías”, señala Laura Muelas, que ha centrado su práctica desde hace años en el trasplante pulmonar.
Cuando se produce ese abordaje previo, los fisioterapeutas pueden enseñar a los pacientes los ejercicios que van a tener que realizar para evitar complicaciones que puedan surgir, como atelectasias (colapso total o parcial de un pulmón o de uno de sus lóbulos, que impide la oxigenación adecuada), entre otras.
El trabajo de la Fisioterapia mejora la disnea (sensación de falta de aire, el síntoma más común y del que se quejan la mayoría de los pacientes), optimiza la función pulmonar, mejora la capacidad de esfuerzo y el rendimiento físico. “Aportas una educación al paciente para que sobrelleve mejor la enfermedad”, resume Laura Muelas.
Durante la etapa anterior al trasplante pulmonar, los fisioterapeutas aplican ejercicios de reeducación y control respiratorio. Ayudan al paciente a reforzar los músculos inspiratorios y espiratorios y enseñan otros ejercicios; algunos de ellos, específicos en caso de que el paciente tenga mal manejo de las secreciones. También prescriben un programa de ejercicio aeróbico, tanto si va a ser candidato a un trasplante o no, dentro de esta fase preparatoria.
En este periodo inicial, la evidencia ha demostrado que el deterioro muscular y físico del paciente en trasplantes es un predictor muy importante del resultado de la cirugía y de la supervivencia. “Si nosotros preparamos a esa persona, optimizamos su capacidad física, y van a aparecer menos complicaciones tras la operación, se van a reducir los días de respiración mecánica y de estancia médica postrasplante. Es un tratamiento fundamental en el caso de que el paciente sea considerado candidato al trasplante. Y si no lo es, para desacelerar la enfermedad, evitar esas exacerbaciones, agudizaciones, cuando ya esté instaurada”, continúa la fisioterapeuta.
Después de la cirugía
Una vez que se ha producido el trasplante pulmonar, el paciente tiene disminuida su capacidad de ejercicio y su calidad de vida. “De nuevo, la Fisioterapia Respiratoria es fundamental, ya que se consigue una mejora de la función pulmonar, pero la capacidad de ejercicio sigue estando disminuida y en torno a un 40-60% en los valores prenicho. Hay que hacer un reentrenamiento para que puedan tolerar la actividad física”, continúa Laura Muelas.
Para que estos programas de rehabilitación sean eficaces deben tener una duración mínima de ocho semanas, aunque conviene llegar a las 12 para aumentar sus beneficios. El fisioterapeuta interviene aquí en cuatro fases, básicamente:
- UCI. Una vez que el paciente se encuentre hemodinámicamente estable, empieza el tratamiento de Fisioterapia Respiratoria. Suele iniciarse a las 48 horas de la operación, e incluso a las 24 horas si es posible, con ejercicios de reeducación, ventilaciones diafragmáticas e higiene bronquial, para evitar complicaciones.
“El trasplante en sí ha alterado los mecanismos de aclaramiento mucociliar y el reflejo de la tos. También intentamos movilizar al paciente lo antes posible, para que no se deteriore muscularmente”, añade Laura Muelas.
- Planta. Una vez que el paciente evoluciona y baja a la planta de hospitalización, la labor del fisioterapeuta se centra en la movilización progresiva: que se ponga de pie, que empiece a realizar algunos ejercicios de equilibrio, una reeducación postural, etc.
- Gimnasio hospitalario. Cuando la persona trasplantada empieza a recuperar fuerza, estabilidad y movilidad, pasa al gimnasio. Ahí se suma el ejercicio aeróbico a todo lo anterior, con bicicleta y cinta de caminar.
- Alta. Una vez que termina el programa de rehabilitación, cuando tiene controlada la medicación y puede realizar ciertas actividades de la vida diaria, el paciente trasplantado recibe el alta, con una serie de pautas y todo lo que ha aprendido durante su estancia, para seguir trabajando en su domicilio.
En el caso de personas que hayan tenido un posoperatorio más tórpido, que hayan estado más tiempo en UCI o que hayan tenido más complicaciones, en algunos casos siguen acudiendo al hospital de manera ambulatoria hasta los tres meses después de la cirugía.
“Eso no significa que esa persona se va a casa cuando recibe el alta y está todo hecho. Como cualquier entrenamiento, se van a perder los beneficios obtenidos si el paciente no continúa. Por eso es fundamental que asuma que el ejercicio se tiene que convertir en un hábito de vida y que lo integre como algo que le beneficia, igual que toma la medicación. Es un tratamiento para siempre y tiene que moverse y llevar una vida saludable; también reciben unas pautas de nutrición”, continúa Laura Muelas.
Cambio mental
Por eso, el trasplante exige también un cambio mental en el paciente y el fisioterapeuta realiza una gran labor de apoyo: tiene que transmitir a estas personas unos hábitos de vida que incluyan la actividad física en su día a día, fomentando una adherencia al tratamiento, que no siempre es sencilla, “aunque se trata de pacientes muy comprometidos”, señala Laura Muelas.
Los fisioterapeutas se enfrentan al reto de lograr que sus pacientes superen las dificultades que van a encontrar y que mantengan el tratamiento, dentro de una situación compleja en el posoperatorio, ya que la enfermedad pulmonar y la medicación afectan a la capacidad física.
Pero desde el CPFCM recuerdan que el número de fisioterapeutas en la sanidad pública es reducido, mientras que los trasplantes no paran de crecer, lo que requiere un refuerzo de profesionales para poder atender de forma adecuada la demanda actual, que seguirá creciendo, para mejorar la calidad de vida de las personas afectadas tras el éxito del trasplante, y atender las posibles complicaciones posteriores.
Otro aspecto a mejorar, señalan sanitarios y pacientes, es la atención una vez que las personas trasplantadas reciben el alta hospitalaria, más allá de las revisiones periódicas con los servicios de Neumología y Rehabilitación.
“Los pacientes se quedan un poco perdidos, necesitan a alguien que les dirija y les siga apoyando. Además, sería muy relevante el refuerzo de Fisioterapia, ya que la capacidad de mejora de una persona trasplantada durante el primer año después de la cirugía es enorme. Incluso, aquellos pacientes que han tenido mayores complicaciones o un posoperatorio más tórpido, necesitan hasta dos años de rehabilitación y muchas de estas personas no pueden sufragar de su bolsillo ese tratamiento en centros privados”, señala Laura Muelas.
Además, hay muy pocos centros y fisioterapeutas dentro del sector privado con experiencia en este ámbito tan específico del trasplante pulmonar.
Distancia geográfica
La distancia geográfica es otra complicación. “Madrid es referente para otras comunidades autónomas. Tenemos pacientes de Toledo, Cuenca, Guadalajara o Ciudad Real con dificultades para venir con frecuencia a nuestro hospital para la rehabilitación una vez que reciben el alta y tampoco tienen lugares próximos. Habría que extender unidades que estuvieran coordinadas con nosotros para seguir el programa de rehabilitación”, continúa Laura Muelas.
Es una situación frecuente, y no sólo de otras provincias sino de municipios madrileños que están lejos de los hospitales en los que se realizan trasplantes. “El paciente trasplantado no puede recurrir a un gimnasio, porque no le puede entrenar un monitor deportivo. La rehabilitación tiene unos requerimientos específicos y tiene que hacerla un fisioterapeuta, que es un profesional sanitario con conocimientos en estos programas para controlar múltiples factores, como el oxígeno o los principios del entrenamiento, y también los efectos secundarios que pueda producir la medicación postrasplante, de los inmunosupresores, ya que hay muchos pacientes que tienen complicaciones asociadas”, advierte Laura Muelas.
Otro aspecto más de mejora que apunta la fisioterapeuta es la necesidad de aumentar el trabajo de investigación, para conocer hasta qué punto son reversibles los cambios de estos pacientes respiratorios en las alteraciones que tienen, identificar el entrenamiento más eficaz o el rol del ejercicio en otras variables como el rechazo en el trasplante, o sobre otros factores de riesgo como la hipertensión arterial, la diabetes o la supervivencia.
Importancia de socializar
Una ventaja más del proceso de rehabilitación que señalan los pacientes es que ayuda a mitigar los factores psicosociales que modulan la evolución de la enfermedad. Entre ellos, muchas personas trasplantadas presentan un componente de ansiedad o depresión. “Para ellos es muy importante salir de casa, ir a un lugar a realizar la rehabilitación, contar con una figura que les ayuda, que les guía y les motiva, relacionarse con otras personas que viven una situación similar. Todo ese entorno es muy importante y les reconforta”, destaca Laura Muelas.
Sobre el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid
El Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (CPFCM) es una organización que representa a los más de 13.700 fisioterapeutas de la región.
Fundado el 14 de abril de 1997, durante cerca de 30 años ha trabajado para salvaguardar los principios deontológicos y ético-sociales de la Fisioterapia, así como para promocionar a nivel científico, cultural, económico y social a los colegiados.
El compromiso con la sociedad ha estado muy presente en la actividad del Colegio y se ha visto reflejado en numerosas iniciativas de defensa y promoción de la salud y el bienestar de la ciudadanía madrileña, en colaboración con las administraciones públicas.
Más información: www.cfisiomad.org
FOTOGRAFÍA DE CABECERA: La Tribuna de Albacete


