El 90% de las patologías de columna se resuelven con tratamientos conservadores, sin necesidad de cirugía.
La estenosis de canal lumbar, frecuente a partir de los 50 años, provoca dolor al caminar y limita la movilidad progresivamente.
Las técnicas mínimamente invasivas permiten una recuperación más rápida y personalizada según el paciente.
Donostia-San Sebastián.- 2 de junio de 2026.- El dolor de espalda es una de las dolencias más frecuentes en la población y, sin embargo, no siempre se aborda en el momento adecuado. El Dr. Gastón Camino, traumatólogo de Policlínica Gipuzkoa, advierte de la importancia de acudir al especialista cuando el dolor persiste o empeora, ya que puede ser indicativo de patologías como la estenosis de canal lumbar.
Según explica, entre las afecciones más habituales en consulta se encuentran las hernias discales, la estenosis lumbar y cervical, las fracturas vertebrales osteoporóticas y la artrosis de columna. “No todo dolor de espalda requiere atención especializada, pero sí aquel que se prolonga más de unos días, aumenta con el tiempo o no responde a la medicación”, señala.
Uno de los principales mitos asociados al dolor de espalda es su relación directa con la cirugía. En este sentido, el especialista aclara que “alrededor del 90% de las patologías de columna se resuelven con tratamientos conservadores, como reposo, rehabilitación o control del dolor, siendo la cirugía una opción excepcional”.
Estenosis lumbar: una patología degenerativa y progresiva
La estenosis de canal lumbar es una de las patologías más frecuentes en personas mayores de 50-60 años. Se trata de un estrechamiento del canal vertebral provocado, en la mayoría de los casos, por la artrosis, que comprime los nervios y afecta a la movilidad.
El síntoma más característico es la denominada “claudicación neurogénica de la marcha”, un dolor que se inicia en la zona glútea y desciende hacia las piernas, obligando al paciente a detenerse tras caminar cierta distancia. “A medida que la enfermedad progresa, los recorridos que el paciente puede realizar son cada vez más cortos, llegando incluso a limitar desplazamientos muy breves”, explica el Dr. Camino.
Esta patología es degenerativa y su evolución suele ser lenta, pero progresiva, por lo que requiere un seguimiento individualizado. Además, presenta un componente multifactorial, en el que influyen tanto el desgaste articular como factores genéticos.
Avances en cirugía mínimamente invasiva y tratamientos personalizados
En los últimos años, la cirugía de columna ha experimentado una evolución significativa gracias a las técnicas mínimamente invasivas. Estas intervenciones permiten abordar la patología con incisiones más pequeñas, reduciendo el daño en los tejidos y acelerando la recuperación del paciente.
“Las técnicas endoscópicas o tubulares nos permiten descomprimir los nervios con menor agresión, lo que reduce el riesgo de complicaciones y favorece una recuperación más rápida”, destaca el especialista.
No obstante, el abordaje quirúrgico depende de cada caso. Tal y como indica el Dr. Camino, “no todas las estenosis son iguales ni todos los pacientes tienen las mismas necesidades, por lo que el tratamiento debe ser personalizado, teniendo en cuenta tanto la patología como el estado general de salud”.
Tras la intervención, los pacientes suelen iniciar la actividad progresiva desde las primeras semanas, alcanzando una vida prácticamente normal en un plazo aproximado de un mes o mes y medio.
Prevención: actividad física frente al sedentarismo
Como medida preventiva, el traumatólogo insiste en la importancia de mantener un estilo de vida activo. “El sedentarismo aumenta los problemas de columna, mientras que una buena musculatura actúa como protección”, afirma.
En este sentido, recomienda evitar la inactividad y consultar con un especialista en caso de dolor persistente, como claves para preservar la salud de la columna y mantener la calidad de vida.


