El Laboratorio Clínico, un aliado clave en la medicina reproductiva del siglo XXI: ayuda a estimar la reserva ovárica y la criopreservación segura de semen, ovocitos y embriones
La reproducción asistida ha supuesto un avance extraordinario y permite ayudar a muchas personas y parejas, pero no elimina por completo los límites biológicos, especialmente los relacionados con la edad
Madrid, 9 de junio de 2026 – En el marco del progresivo retraso de la maternidad, las nuevas técnicas para la preservación de la fertilidad y la preocupación por la salud reproductiva masculina, la sociedad demanda una medicina reproductiva cada vez más personalizada. En este contexto, el Laboratorio Clínico no es un simple emisor de resultados analíticos, sino que participa activamente en las diferentes fases y procesos críticos del tratamiento reproductivo, desde la calidad de la muestra seminal, el número de ovocitos recuperados, la madurez ovocitaria, la fecundación, la evolución embrionaria o la posibilidad de criopreservar gametos o embriones.
Hoy en día es cada vez más frecuente que las mujeres busquen la gestación a edades más avanzadas, ya sea por motivos sociales, laborales, personales o económicos. Sin embargo, como recuerda la presidenta de la Comisión de Andrología y Reproducción Asistida de la Sociedad Española de Medicina de Laboratorio (SEMEDLAB), la Dra. María José Moyano Gallego, desde el punto de vista biológico, la edad sigue siendo uno de los factores que más condiciona la fertilidad.
A partir de los 35 años, y de forma más marcada a partir de los 38-40 años, disminuye progresivamente la reserva ovárica y también la calidad ovocitaria. “Esto significa que no solo puede haber menos ovocitos disponibles, sino que aumenta la probabilidad de que los embriones presenten alteraciones cromosómicas, lo que puede reducir las tasas de implantación, aumentar el riesgo de aborto y disminuir la probabilidad de embarazo evolutivo”, detalla la Dra. Moyano.
Otro reto creciente es la preservación de la fertilidad. Esta puede estar indicada por motivos médicos, como antes de tratamientos oncológicos o cirugías que puedan comprometer la función reproductiva, pero también por razones personales o sociales. También preocupa la salud reproductiva masculina. “Los estilos de vida, el tabaquismo, la obesidad, algunas infecciones, la exposición a tóxicos, determinadas enfermedades o tratamientos pueden influir en la calidad seminal”, como señala la facultativa.
En este escenario, la Medicina de Laboratorio permite valorar aspectos fundamentales de la salud reproductiva de la mujer y del hombre. De acuerdo con la Dra. Moyano, en la mujer, son especialmente relevantes los estudios hormonales. Entre ellos se incluyen la hormona antimülleriana, FSH, LH, estradiol, progesterona, prolactina y hormonas tiroideas. “Estas determinaciones ayudan a valorar la reserva ovárica, la función ovulatoria y posibles alteraciones endocrinas que puedan afectar a la fertilidad”, explica la experta.
Asimismo, destaca las pruebas serológicas previas a las técnicas de reproducción asistida, los estudios microbiológicos cuando existe sospecha de infección, y determinadas pruebas genéticas o cromosómicas en situaciones concretas, como abortos de repetición, fallo reproductivo o antecedentes familiares.
El seminograma, clave para valorar la salud reproductiva masculina
En el varón, la prueba inicial más relevante es el seminograma. Tal y como asegura la presidenta de la Comisión de Andrología y Reproducción Asistida de SEMEDLAB, aunque pueda parecer una prueba sencilla, requiere una fase preanalítica muy cuidadosa: condiciones adecuadas de recogida, periodo de abstinencia correcto, tiempo de entrega de la muestra, temperatura y procesamiento estandarizado.
El seminograma permite valorar el volumen seminal, la concentración espermática, el número total de espermatozoides, la movilidad, la vitalidad, la morfología, el pH y la presencia de células redondas o leucocitos. “Según los resultados, puede ser necesario repetir la prueba, ya que la calidad seminal puede variar con el tiempo y verse influida por procesos febriles, infecciones, fármacos, hábitos tóxicos o estrés físico”, precisa la especialista.
En algunos casos, el estudio masculino se completa con determinaciones hormonales —como FSH, LH, testosterona o prolactina—, estudios microbiológicos o pruebas genéticas, especialmente en azoospermia o alteraciones seminales severas.
Medicina reproductiva, un proceso multidisciplinar
El especialista del Laboratorio Clínico trabaja en equipos multidisciplinares compuestos por ginecólogos, andrólogos, genetistas, profesionales de enfermería y otras áreas. “La calidad del resultado depende de la integración de todos ellos”, afirma la Dra. Moyano.
La experta recuerda la importancia de entender la fertilidad como una extensión más de nuestra salud (factores como la edad, los hábitos de vida o enfermedades previas influyen en la dificultad para conseguir un embarazo). Otro punto esencial es la seguridad del proceso. “En reproducción asistida se trabaja con muestras de enorme valor biológico y emocional. Por ello, la trazabilidad, la correcta identificación, los controles de calidad, la validación de procedimientos y la formación continuada de los profesionales son aspectos irrenunciables”, aclara la Dra. Moyano.
Finalmente, traslada que la reproducción asistida ha supuesto un avance extraordinario y permite ayudar a muchas personas y parejas, “pero no elimina por completo los límites biológicos, especialmente los relacionados con la edad”. Por ello, la Dra. Moyano remarca la necesidad de “informar de forma precoz, consultar a tiempo y valorar la preservación de la fertilidad cuando esté indicada”.
FOTOGRAFÍA DE CABECERA: ConSalud.es


