El farmacéutico Jerónimo Ors señala que cada vez son más frecuentes los brotes de acné fuera de la adolescencia, especialmente entre mujeres jóvenes y de mediana edad
El estrés, la alimentación, el sedentarismo, la contaminación o algunos tratamientos hormonales figuran entre los principales factores implicados.
Madrid,13 de julio de 2026
El acné ha dejado de ser una alteración exclusiva de la adolescencia para convertirse en un problema cada vez más habitual también en la edad adulta. Así lo advierte Jerónimo Ors, farmacéutico y director de la firma de cosmética botánica Cosméticos Paquita Ors, quien asegura que en los últimos años se ha producido un incremento significativo de las consultas relacionadas con esta patología, especialmente entre mujeres jóvenes y de mediana edad.
“Estamos viendo un cambio muy claro en las consultas. Cada vez atendemos a más personas con acné fuera de la adolescencia y también a pacientes que presentan un acné leve, pero persistente, que se mantiene durante meses o incluso años”, explica Ors.
Además del aumento del acné, el experto señala que también están creciendo otros problemas cutáneos, como la sensibilidad de la piel, la sequedad, las manchas, la caída del cabello o las alteraciones derivadas de algunos tratamientos farmacológicos, lo que evidencia que la piel está respondiendo a cambios profundos en nuestro modo de vida.
El acné en adultos, una tendencia al alza
El origen del acné se encuentra en la obstrucción de las glándulas sebáceas. Cuando el exceso de grasa favorece la proliferación de la bacteria Cutibacterium acnes, aparece la inflamación y las lesiones características. Sin embargo, para Ors, el aumento actual de casos responde a una combinación de factores que van mucho más allá de la predisposición individual.
Entre ellos destaca el uso de dispositivos intrauterinos hormonales, el sedentarismo asociado al teletrabajo, el consumo de alimentos ultraprocesados y el progresivo abandono de la dieta mediterránea. También influyen determinados medicamentos, la contaminación ambiental, los disruptores endocrinos presentes en algunos plásticos y envases, el empleo de cosméticos poco adecuados para cada tipo de piel y el incremento del estrés.
“La piel refleja perfectamente lo que ocurre en nuestro organismo. El aumento del estrés, una alimentación menos saludable, la contaminación o algunos cambios hormonales están alterando su equilibrio natural y favoreciendo la aparición de brotes que antes eran mucho menos frecuentes”, afirma este especialista en el cuidado de la piel.
Durante la pandemia, el denominado maskné evidenció cómo un factor externo podía disparar los casos de acné. Aunque aquel fenómeno remitió con la desaparición de las mascarillas, Ors considera que ahora existen otros factores ambientales y relacionados con los hábitos de vida que mantienen esta tendencia al alza.
A pesar de ello, el farmacéutico recuerda que la prevención sigue siendo la mejor herramienta para proteger la piel. “Con una rutina cosmética adecuada, hábitos saludables y un tratamiento médico cuando sea necesario, la mayoría de los casos pueden controlarse con éxito. Lo importante es identificar qué está provocando ese desequilibrio para actuar cuanto antes”, concluye.
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