El estudio, liderado por IDIBELL en colaboración con la Universidad de Barcelona, descubre cómo una mutación que inicia el cáncer deja a la célula preparada para formar un tumor, manteniéndola en un estado de espera como una auténtica bomba de relojería biológica.
El hallazgo redefine el inicio del cáncer impulsado por MYC, un oncogén alterado en más del 60% de los tumores humanos, mostrando que con una mutación no basta: el crecimiento del tumor solo comienza cuando el entorno proporciona las condiciones adecuadas.
L’Hospitalet de Llobregat, 02 de julio de 2026.- El desarrollo del cáncer no es un proceso inmediatamente desencadenado por la aparición de una mutación oncogénica. Cada vez hay más evidencias de la existencia de una fase intermedia, poco definida hasta ahora, en la que las células ya mutadas permanecen en un estado latente, “acumulando el potencial necesario para crecer, como una bomba de relojería biológica”, explica el Dr. Antonio Gentilella, investigador principal en IDIBELL y profesor titular de la Facultad de Farmacia y Ciencias de la Alimentación de la Universidad de Barcelona.
El equipo de investigación en Metabolismo del cáncer del IDIBELL, integrado en el Campus Salud Bellvitge y encabezado por el Dr. Gentilella, ha publicado recientemente un estudio en PNAS donde analizan ese periodo al detalle y aportan la base molecular que lo explica. Y la conclusión es reveladora: al desentrañar la base molecular, el equipo ha identificado un mecanismo oculto, previamente desconocido, que separa temporalmente la adquisición de la mutación que inicia el cáncer y la aparición de un tumor clínicamente detectable. Se trata del eje molecular MYC-LARP1-mTOR.
De la mutación al tumor, pasando por la latencia
Durante décadas, el modelo dominante en biología del cáncer ha planteado que las mutaciones en genes clave (oncogenes) impulsan de forma más o menos directa la formación de tumores. Sin embargo, “cada vez hay más evidencias de que estas mutaciones iniciadoras (driver mutation), y las que se acumulan posteriormente, pueden estar presentes en los tejidos aparentemente sanos durante años, incluso décadas, sin que aparezca un tumor clínicamente detectable”, rebate el Dr. Gentilella.
El trabajo del IDIBELL explica este fenómeno. Los investigadores han demostrado que la mutación oncogénica (en su caso, han estudiado la que afecta al oncogén MYC, involucrado en el 60% de los cánceres) “prepara” a la célula para crecer, pero no se basta por sí sola para generar masa tumoral. Para que emerja un tumor, es necesario un segundo paso: que la célula disponga de recursos metabólicos que le permitan producir biomasa, es decir, crecer y dividirse de forma sostenida. “Este hallazgo redefine el origen del tumor como un proceso no solo genético, sino también metabólico y biosintético”, apunta el Dr. Gentilella.
El eje MYC-LARP1-mTOR: el interruptor que decide cuándo crece el tumor
El equipo investigador ha identificado un mecanismo molecular clave, el eje MYC-LARP1-mTOR, que conecta ambos procesos, según han visto en modelos de cáncer colorrectal.
Por un lado, el oncogén MYC activa un programa que pone en marcha la maquinaria celular necesaria para producir proteínas y crecer. Por otro, la proteína LARP1 mantiene este programa listo pero inactivo, a la espera de una señal. Dicha señal llega cuando el entorno proporciona las condiciones necesarias para crecer, y el programa recibe el permiso para ejecutarse a través de mTOR. Es entonces, y solo entonces, cuando inicia la expansión tumoral. Así pues, en global, el eje MYC-LARP1-mTOR actúa como un interruptor biológico que separa temporalmente preparación y ejecución del crecimiento tumoral.
El trabajo se ha realizado en modelos de cáncer colorrectal. Sin embargo, su alcance podría ser mucho mayor, ya que “MYC está alterado en más del 60% de los cánceres humanos, lo que sugiere que el eje MYC-LARP1-mTOR estaría probablemente implicado en múltiples tipos tumorales”, detalla Gentilella. “Tenemos evidencias experimentales preliminares de que este modelo también es válido para otros tumores”, afirma.
Una ventana de oportunidad para interceptar el cáncer antes de su aparición
En conjunto, este estudio propone una nueva manera de conceptualizar el inicio del cáncer como un proceso de dos pasos. Lejos de ser consecuencia de una o varias mutaciones, el cáncer emergería tras un periodo silencioso en el que las células transformadas permanecen a la espera de un entorno favorable para desarrollar el tumor. Eso abre una ventana de oportunidad muy valiosa antes de la expansión tumoral, que señala un posible margen de intervención para interceptar el cáncer antes de su aparición.
En este sentido, LARP1 sería la diana molecular más importante, al conectar funcionalmente MYC -que prepara la maquinaria para la expansión – y mTOR -que da la señal de aprobación para la expansión-. “Todavía es pronto para hablar de aplicaciones clínicas directas, pero todo apunta a que alterar a LARP1 interfiere con este reservorio de células latentes y el proceso de iniciación del cáncer”, detalla el Dr. Gentilella. El equipo continúa trabajando en esta línea, y los primeros resultados obtenidos en modelos animales muestran que LARP1 también resulta esencial para la aparición del tumor y, además, proporcionan una herramienta única para estudiar el periodo de latencia tumoral y desarrollar estrategias destinadas a impedir que el cáncer llegue a manifestarse.
Este avance se enmarca en el ecosistema del Campus de Salud Bellvitge, que impulsa un modelo integral de atención e investigación en cáncer alineado con las estrategias europeas para transformar el abordaje de la enfermedad de aquí a 2030. Comprender este estado latente —hasta ahora invisible— no solo redefine cómo entendemos el origen del cáncer, sino que abre nuevas preguntas clave sobre cuándo empieza realmente la enfermedad y cómo podría interceptarse antes de que llegue a desarrollarse.
Sobre IDIBELL
El Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) es un centro de investigación creado el 2004 especializado en cáncer, neurociencia, medicina translacional y medicina regenerativa. Cuenta con un equipo de más de 1.500 profesionales que, desde los 73 grupos de investigación, generan más de 1.400 artículos científicos al año. El IDIBELL está participado por el Hospital Universitario de Bellvitge y el Hospital de Viladecans del Instituto Catalán de la Salud, el Instituto Catalán de Oncología, la Universidad de Barcelona y el Ayuntamiento de L’Hospitalet de Llobregat.
IDIBELL es miembro del Campus de Excelencia Internacional de la Universidad de Barcelona HUBc y forma parte de la institución CERCA de la Generalitat de Catalunya. En 2009 se convirtió en uno de los cinco primeros centros de investigación españoles acreditados como instituto de investigación sanitaria por el Instituto de Salud Carlos III. Además, forma parte del programa “HR Excellence in Research” de la Unión Europea y es miembro de EATRIS y REGIC. Desde el año 2018, IDIBELL es un Centro Acreditado de la Fundación Científica AECC (FCAECC).
Sobre el Comprehensive Cancer Centre de Bellvitge


