• La mejor comprensión de los mecanismos inmunológicos de la enfermedad y el desarrollo de nuevas terapias permiten un abordaje mucho más específico para cada paciente.
• Los especialistas buscan sustituir el tratamiento por “ensayo y error” por terapias personalizadas desde el momento del diagnóstico.
• La Enfermedad Inflamatoria Intestinal afecta aproximadamente al 1 % de la población española.
23 de julio de 2026. La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII), que engloba la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, produce una inflamación crónica del tracto gastrointestinal y un fuerte impacto en la calidad de vida de las personas que conviven con ella, aproximadamente un 1% de la población española.
En los últimos años, el abordaje de la EII vive una importante transformación gracias al mejor conocimiento de los mecanismos inmunológicos que desencadenan la inflamación y al desarrollo de nuevas terapias dirigidas. Los especialistas indican que estos avances, que fueron objeto de análisis durante el 85º Congreso de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD), que tuvo lugar en Sevilla del 11 al 13 de junio, acercan cada vez más el manejo de la enfermedad a un modelo de medicina personalizada, que permite seleccionar el tratamiento más adecuado para cada paciente desde las fases tempranas de la enfermedad.
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“Hemos pasado considerar la EII como una única patología a entender que existen distintos procesos inmunológicos que predominan en cada paciente”, explica la Dra. Marisa Iborra, vocal de la SEPD y especialista en aparato digestivo en el Hospital La Fe de Valencia. Para la experta, el mayor avance en el conocimiento de la inmunopatogenia de la EII ha sido precisamente comprender que la enfermedad no responde únicamente a un mecanismo, sino que es el resultado de una compleja interacción entre la genética, el sistema inmunitario, la microbiota intestinal, la barrera epitelial y factores ambientales.
“Gracias a nuevas tecnologías y a los avances en genética, inmunología, microbiota y secuenciación celular conocemos mucho mejor qué vías mantienen activa la enfermedad. Esto nos ha permitido pasar de utilizar tratamientos que actuaban de forma general sobre el sistema inmunitario a desarrollar terapias dirigidas contra dianas muy específicas, que nos acercan a una medicina personalizada”, resume la Dra. Iborra.
Nuevas dianas terapéuticas
Entre los principales avances destaca el desarrollo de terapias dirigidas frente a la interleucina 23 (IL-23), una molécula clave en el mantenimiento de la inflamación intestinal crónica, así como los inhibidores de la vía JAK, capaces de bloquear de forma rápida las señales inflamatorias intracelulares.
Además, la investigación continúa explorando nuevas estrategias terapéuticas como las dirigidas frente a TL1A (citoquina asociada a la inflamación y fibrosis), una diana especialmente prometedora porque podría no solo controlar la inflamación, sino también prevenir la fibrosis intestinal, una de las complicaciones más importantes de la enfermedad de Crohn.
“Estamos asistiendo a una auténtica revolución terapéutica”, señala la Dra. Iborra. “Ya no se trata únicamente de disponer de más fármacos, sino de poder elegir el más adecuado para cada paciente, y de utilizarlo en el momento oportuno.”
Estas nuevas opciones benefician especialmente a pacientes con enfermedad moderada o grave, factores de mal pronóstico o pérdida de respuesta a tratamientos previos, aunque la evidencia científica también apunta a que su utilización precoz puede modificar la evolución natural de la enfermedad y prevenir daños irreversibles.
Más allá del control de los síntomas
Los avances también están cambiando los objetivos terapéuticos. Si hace unos años el éxito consistía en aliviar los síntomas, hoy los especialistas persiguen metas objetivas como la cicatrización de la mucosa intestinal, la curación transmural (es decir, la desaparición de la inflamación en toda la pared del intestino y no solamente en la superficie) en la enfermedad de Crohn o la remisión histológica en la colitis ulcerosa.
Esta estrategia, conocida como treat-to-target (tratar hasta alcanzar el objetivo) permite realizar un seguimiento estrecho del paciente para ajustar el tratamiento hasta alcanzar objetivos de control de la enfermedad y mejorar su pronóstico a largo plazo.
Además, la disponibilidad de tratamientos orales, como los mencionados inhibidores de JAK, o subcutáneos autoadministrables, facilita la adherencia y permite una mejor conciliación con la vida laboral y personal de los pacientes.
El reto: elegir el tratamiento adecuado desde el primer momento
Alrededor de un tercio de los pacientes con EII no responde al primer tratamiento o deja de responder con el tiempo. Esta situación sigue siendo uno de los principales desafíos en el abordaje de la enfermedad.
Por ello, gran parte de la investigación actual se centra en identificar biomarcadores que permitan conocer desde el diagnóstico cuál es el mecanismo predominante en cada paciente y seleccionar desde el principio la terapia con mayor probabilidad de éxito. Actualmente, los especialistas utilizan biomarcadores como la calprotectina fecal o la proteína C reactiva para monitorizar la inflamación. Sin embargo, “el futuro pasa por integrar mucha más información”, indica la Dra. Iborra, “y se están investigando firmas transcriptómicas obtenidas de biopsias, perfiles genéticos, características de la microbiota o incluso algoritmos de inteligencia artificial capaces de combinar todos estos datos.”
“Mi deseo es que la selección del tratamiento por ensayo y error sea cosa del pasado”, concluye la experta. “Espero que en los próximos años dispongamos de un panel sencillo de biomarcadores que nos indique qué tratamiento va a funcionar en cada paciente desde el momento del diagnóstico.”
Sobre la SEPD
La SEPD (Sociedad Española de Patología Digestiva) es una organización científica y profesional sin ánimo de lucro que agrupa a más de 3.340 médicos especialistas en Aparato Digestivo. Su misión es fomentar la investigación, formación y divulgación en el ámbito de las enfermedades digestivas, promoviendo la prevención y el diagnóstico temprano de enfermedades, incluyendo el cáncer digestivo.
Más información en www.sepd.es
Congreso SEPD
El 85º Congreso de la SEPD se celebró del 11 al 13 de junio en Sevilla. Se trata del gran punto de encuentro de la patología digestiva, durante el que se combinaron la formación científica con el intercambio de experiencias entre profesionales.
El programa incluyó ponencias impartidas por especialistas de referencias, que abordaron las últimas novedades en las distintas áreas de la especialidad de aparato digestivo.
FOTOGRAFÍA DE CABECERA: La Razón


