La enfermera Ana Belén Moya Suárez es la Jefa del bloque de Enfermería del Hospital Regional Universitario del Málaga. Antes fue la responsable de la Unidad de Enfermería de la Agencia Sanitaria Costa del Sol.
Es Profesora del Programa de Doctorado en Ciencias de la Salud de la Universidad de Málaga y Tutora de TFM en el Máster de Salud Internacional y en el de Cuidados Críticos de la Facultad de Ciencias de la Salud de la misma universidad.
Asimismo, está acreditada como experta en el Cuidado de UPPs y heridas crónicas por el Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento de las UPPs y Heridas Crónicas (GNEAUPP). También está acreditada como profesional sanitario en nivel de excelencia por la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucia.
Hace varias semanas se anunció que el Servicio de Urgencias del Hospital Regional de Málaga había alcanzado el nivel de Excelente de ACSA. ¿Qué supone este ‘galardón’ para este hospital?
Respuesta.- Supone un reconocimiento al compromiso con la calidad asistencial, la seguridad del paciente y, la mejora continua de sus procesos y procedimientos. Para el Servicio de Urgencias, ha supuesto un motivo de orgullo, porque nos ha permitido reflejar la forma en la que trabajamos cada día, basada en el esfuerzo, la implicación y el compromiso de todos en ofrecer una atención cada vez más segura, eficiente y centrada en las personas.
Este proceso nos ha ayudado a consolidar una cultura de análisis y mejora continua dentro del servicio, permitiéndonos identificar dificultades, detectar áreas de mejora y proponer medidas concretas para seguir avanzando, porque lejos de entender los déficits como limitaciones, hemos aprendido a analizarlos de forma constructiva, generando iniciativas y soluciones con la participación activa de los profesionales.
“Las enfermeras somos una pieza clave en el proceso de acreditación ACSA porque participamos activamente en la implantación de prácticas seguras, el desarrollo de protocolos, la evaluación de indicadores y la mejora continua de los cuidados”
¿Cuál ha sido el papel de las enfermeras en la obtención de esta certificación?
Respuesta.- Nuestro principal papel y contribución a la acreditación ha sido nuestro propio trabajo cotidiano. La calidad y la excelencia no son algo puntual sino un proceso que se construye poco a poco, en cada valoración, en cada decisión clínica, en cada cuidado, en cada transferencia, en cada gesto hacia los pacientes, en cada registro bien hecho y en cada profesional que aporta su granito de arena para mejorar nuestro servicio.
Las enfermeras somos una pieza clave en el proceso de acreditación ACSA porque participamos activamente en la implantación de prácticas seguras, el desarrollo de protocolos, la evaluación de indicadores y la mejora continua de los cuidados.
Durante las evaluaciones de acreditación, las enfermeras suelen ser entrevistadas por los evaluadores para demostrar su conocimiento de los procesos, las políticas de calidad y los procedimientos de seguridad. Por ello, su compromiso y liderazgo han sido determinantes para que la organización logre y mantenga los estándares requeridos para la acreditación clínica.
¿Cuál es actualmente la presión asistencial media que soportan las Urgencias del Regional de Málaga?
Respuesta.- La presión asistencial de los servicios de Urgencias en Andalucía es una realidad multifactorial y recurrente, especialmente en hospitales de referencia como el Hospital Regional Universitario de Málaga, que registra una media aproximada de entre 450 y 500 atenciones diarias, aunque con importantes picos según la época del año y la demanda. Esta situación no puede explicarse por un único factor, sino por la combinación de una elevada demanda asistencial, el envejecimiento de la población, el aumento de pacientes pluripatológicos y crónicos reagudizados, así como las dificultades en la disponibilidad de camas hospitalarias y en la continuidad asistencial en otros niveles del sistema. En este contexto, las Urgencias actúan muchas veces como puerta de entrada y también como punto de “contención” del sistema, lo que incrementa la presión sobre los equipos y puede generar momentos de congestión en triaje, observación y circuitos de ingreso. En este contexto, la organización, la priorización clínica y el trabajo en equipo resultan fundamentales para mantener la seguridad y la calidad de la atención.
¿Cómo afecta el envejecimiento de la población al trabajo diario de los profesionales de enfermería?
Respuesta.- El envejecimiento de la población constituye, en sí mismo, uno de los grandes desafíos para los sistemas sanitarios y tiene un impacto directo en el trabajo diario de las enfermeras. Cada vez atendemos a un mayor número de pacientes de edad avanzada con múltiples enfermedades crónicas, situaciones de fragilidad y necesidades de cuidados cada vez más complejas.
En el ámbito de las Urgencias, por ejemplo, es frecuente atender a pacientes pluripatológicos, polimedicados y con distintos grados de dependencia, que requieren una valoración integral, una atención más compleja y un seguimiento más exhaustivo para prevenir complicaciones y garantizar la continuidad asistencial.
Ante esta realidad, el papel de las enfermeras adquiere una relevancia aún mayor. Además de proporcionar cuidados directos, las enfermeras desempeñamos una función clave en la promoción de la autonomía, la educación para la salud, la prevención de riesgos y la detección precoz de situaciones de vulnerabilidad.
Como profesionales, tenemos una importante responsabilidad con la sociedad y debemos estar preparados para responder a estos nuevos retos, ofreciendo una atención segura, humanizada y adaptada a las necesidades de una población cada vez más envejecida. La formación continua, la especialización y la capacidad de adaptación serán fundamentales para seguir garantizando unos cuidados de calidad en el futuro.
¿Está suficientemente reconocida la capacidad de decisión clínica de las enfermeras de Urgencias?
Respuesta.- Aunque la capacidad de decisión clínica de las enfermeras de Urgencias ha avanzado mucho en reconocimiento durante los últimos años, considero que todavía no está plenamente visibilizada ni desarrollada en todos los entornos asistenciales.
En la práctica diaria, las enfermeras de Urgencias tomamos decisiones clínicas constantes y de gran impacto: realizamos la valoración inicial del paciente, priorizamos mediante sistemas de triaje, identificamos e intervenimos en situaciones de riesgo vital, activamos circuitos asistenciales y aplicamos protocolos y cuidados avanzados con rapidez y autonomía. Todo ello exige un alto nivel de conocimiento clínico, experiencia y capacidad de juicio profesional.
Sin embargo, ese papel no siempre se reconoce de forma explícita por la existencia aún de modelos tradicionales que mantienen una organización muy centrada en la figura médica, con variabilidad entre centros asociada principalmente a la cultura organizativa, las limitaciones legislativas y otras barreras para el desarrollo pleno de competencias avanzadas y de la práctica enfermera autónoma. Aunque existe una alta capacitación, aún queda camino por recorrer en especialización, investigación y participación en la toma de decisiones estratégicas del sistema sanitario.
¿Existe déficit de enfermeras en las Urgencias andaluzas?
Respuesta.- En las Urgencias andaluzas trabajamos en un contexto de elevada presión asistencial, marcado por el envejecimiento de la población, el aumento de la cronicidad y la alta frecuentación de los servicios, sobre todo en épocas de alta prevalencia respiratoria y estivales, en las que la población se multiplica en muchas ciudades. En este escenario, muchos profesionales percibimos que las plantillas de enfermería son ajustadas para la demanda actual.
“(…) Una menor ratio enfermera-paciente se asocia con una mayor incidencia de infecciones, retrasos en la detección del deterioro del paciente y un incremento de la mortalidad hospitalaria”
Más que hablar únicamente de un déficit puntual, considero que existe un desajuste entre las necesidades asistenciales y los recursos disponibles en determinados momentos en los que se presentan dificultades para cubrir adecuadamente picos de demanda, bajas o ausencias. Esto puede generar sobrecarga y exige una gran capacidad de organización y priorización por parte de los equipos asistenciales y de gestión.
Andalucía sigue estando por debajo de la media europea en ratio de enfermeras. ¿Cómo afecta eso a la asistencia?
Respuesta.- Existen numerosas publicaciones como las de la Dra. Linda Aiken que han demostrado de forma consistente una relación directa entre la dotación de enfermeras y la seguridad del paciente, concluyendo que cuando una enfermera tiene a su cargo un mayor número de pacientes, empeoran los resultados clínicos, aumentando los eventos adversos, las complicaciones hospitalarias y la mortalidad.
En concreto, una menor ratio enfermera-paciente se asocia con una mayor incidencia de infecciones, retrasos en la detección del deterioro del paciente y un incremento de la mortalidad hospitalaria. Además, está constatado que esta sobrecarga de trabajo no solo afecta a los pacientes, sino también a los profesionales, ya que incrementa el estrés laboral y el burnout, lo que a su vez repercute negativamente en la calidad asistencial.</p
“La especialidad de Enfermería de Urgencias y Emergencias sigue siendo una asignatura pendiente. Aunque las enfermeras que trabajan en este ámbito adquieren una elevada capacitación a través de la experiencia, la formación continuada y los posgrados específicos, actualmente no existe una especialidad oficial reconocida mediante el sistema EIR”
Es fundamental que la adecuación de las ratios enfermera-paciente se centre en la complejidad asistencial real, no solo en el número de pacientes, especialmente en áreas críticas como Urgencias. También considero clave optimizar la organización de los recursos humanos, garantizando plantillas estables, reduciendo la temporalidad y ajustando la distribución de profesionales según la demanda asistencial.
¿La especialización enfermera está suficientemente desarrollada en Andalucía?
Respuesta.- La especialización enfermera ha experimentado avances importantes en Andalucía, especialmente en lo que respecta a la formación de nuevos especialistas y al aumento de plazas EIR. Sin embargo, todavía queda camino por recorrer para lograr un desarrollo pleno de todas las especialidades dentro del sistema sanitario.
La especialidad de Enfermería de Urgencias y Emergencias sigue siendo una asignatura pendiente. Aunque las enfermeras que trabajan en este ámbito adquieren una elevada capacitación a través de la experiencia, la formación continuada y los posgrados específicos, actualmente no existe una especialidad oficial reconocida mediante el sistema EIR.
Considero que su desarrollo sería un paso muy importante para reconocer la complejidad y las competencias avanzadas que requiere la atención urgente y emergente. Las Urgencias y Emergencias demandan profesionales capaces de tomar decisiones rápidas, gestionar situaciones de alta presión, atender pacientes críticos y coordinarse eficazmente con equipos multidisciplinares.
Además de favorecer el desarrollo profesional, una especialidad específica contribuiría a homogeneizar la formación, garantizar unos estándares de calidad comunes y reforzar la seguridad de los pacientes. En un contexto de creciente complejidad asistencial, avanzar hacia este reconocimiento me parece una evolución lógica y necesaria para la profesión enfermera.
Sin embargo, el desafío no es únicamente formar especialistas, sino garantizar que sus competencias sean reconocidas y aprovechadas adecuadamente en la práctica asistencial, mediante puestos específicos, itinerarios profesionales definidos y una integración homogénea en los centros sanitarios.
¿Qué valor tienen la comunicación y la información a familiares en situaciones críticas?
Respuesta.- La comunicación y la información a los familiares en situaciones críticas tienen un valor fundamental. Cuando una persona atraviesa una situación grave o potencialmente amenazante para su vida, los familiares suelen experimentar incertidumbre, miedo y una importante carga emocional. En estos momentos, una comunicación clara, honesta, empática y adaptada a sus necesidades puede ayudar a reducir la ansiedad, generar confianza y facilitar la comprensión de la situación clínica y de las decisiones asistenciales.
Las enfermeras, por nuestra cercanía constante al paciente y a su familia, desempeñamos un papel esencial en este proceso. No solo proporcionamos información dentro de nuestro ámbito competencial, sino que también ofrecemos apoyo emocional, detectamos necesidades, resolvemos dudas y actuamos como nexo entre la familia y el resto del equipo asistencial favoreciendo la calidad percibida de los usuarios, la toma de decisiones compartidas y fortaleciendo la relación de confianza entre los profesionales sanitarios, los pacientes y sus familiares.
“(…) Una parte importante de los pacientes que atendemos en Urgencias son personas mayores, pluripatológicas, con fragilidad o situaciones de dependencia, que no siempre encajan bien en los circuitos habituales”
En definitiva, informar y acompañar a las familias en situaciones críticas es una parte esencial de los cuidados y de la humanización de la atención sanitaria. En una situación crítica, tan importante como administrar un tratamiento correcto es que la familia se sienta informada, acompañada y comprendida.
Para terminar… Si pudiera cambiar una sola cosa mañana mismo en las Urgencias andaluzas, ¿qué sería?
Respuesta.- Si pudiera cambiar una sola cosa en las Urgencias andaluzas, sería la implantación en todas las Urgencias de un modelo específico de atención para la población frágil y vulnerable (similar al que hemos implantado en nuestro servicio), junto con una organización de los cuidados basada en la complejidad de los pacientes y una gestión más eficiente de los profesionales según sus competencias.
Como he mencionado en párrafos anteriores, una parte importante de los pacientes que atendemos en Urgencias son personas mayores, pluripatológicas, con fragilidad o situaciones de dependencia, que no siempre encajan bien en los circuitos habituales. Disponer de itinerarios específicos permitiría una valoración más integral, una atención más adecuada a sus necesidades y una mejora en la continuidad de cuidados, evitando esperas innecesarias y reduciendo riesgos asociados a la demora o a la desorientación en el entorno de urgencias.
De forma complementaria, organizar los cuidados en función de la complejidad clínica y la competencia profesional permitiría priorizar de manera más adecuada las intervenciones enfermeras, asignando los recursos humanos según la intensidad de cuidados que requiere cada paciente. Esto contribuiría a mejorar la seguridad, la eficiencia y la calidad de la atención.


