Un estudio propone una hoja de ruta para ayudar a las compañías a implantar la digitalización de forma más eficaz y concluye que el éxito depende tanto de la organización como de la tecnología
La digitalización se ha convertido en una de las grandes prioridades de la industria farmacéutica. Inteligencia artificial, automatización, análisis masivo de datos o gemelos digitales prometen transformar la forma en que se desarrollan y fabrican los medicamentos. Sin embargo, un nuevo estudio liderado por investigadores europeos advierte de que disponer de estas tecnologías no garantiza, por sí solo, una transformación digital exitosa. Según los autores, “el verdadero desafío reside en integrarlas de forma efectiva en la organización y en los procesos de trabajo”.
Para llegar a esta conclusión, los investigadores han combinado una revisión de la literatura científica con un cuestionario dirigido a 51 profesionales pertenecientes a 35 organizaciones farmacéuticas europeas. A partir de sus respuestas, han elaborado lo que definen como un operational blueprint (hoja de ruta, traducido al español) destinado a orientar a las compañías en la implantación de estrategias de digitalización adaptadas a un sector altamente regulado.
Uno de los principales hallazgos del trabajo es que muchas empresas incorporan nuevas herramientas digitales sin haber resuelto previamente cuestiones fundamentales, como la integración de los sistemas informáticos, la calidad de los datos, la coordinación entre departamentos o la preparación del personal. Así, los autores sostienen que “el éxito de la transformación digital depende tanto de factores organizativos como del desarrollo tecnológico”.
En este sentido, los profesionales consultados han identificado varios obstáculos recurrentes. Entre ellos, destacan la resistencia al cambio, la dificultad para integrar sistemas nuevos con infraestructuras heredadas, la falta de estandarización de los datos, la escasez de perfiles con competencias digitales y las limitaciones de recursos. A juicio de los investigadores, estos factores explican buena parte de las dificultades que encuentran las compañías al poner en marcha proyectos de digitalización.
Frente a estos desafíos, el estudio subraya la importancia de establecer una estrategia clara antes de incorporar nuevas tecnologías. Los autores defienden que aspectos como el liderazgo de la dirección, la gestión del cambio, la formación de los trabajadores, una gobernanza bien definida y la existencia de datos fiables son elementos imprescindibles para que la digitalización genere resultados reales.
Otro de los mensajes centrales del trabajo es que la transformación digital no debería medirse únicamente por el número de tecnologías implantadas. Los investigadores consideran que el verdadero indicador de éxito es “la capacidad de integrar esas herramientas en la actividad diaria de la empresa” y “utilizarlas de forma fiable en procesos críticos como el control de calidad, la fabricación o el cumplimiento de los requisitos regulatorios”.
Con este objetivo, el estudio propone una hoja de ruta estructurada en cinco grandes ámbitos de actuación. Entre ellos figuran la definición de una estrategia de implantación, el fortalecimiento de la gobernanza y del cumplimiento normativo, la creación de una infraestructura digital basada en datos de calidad, la adaptación de la organización mediante formación y gestión del cambio, y la evaluación continua del impacto de las iniciativas digitales.
Los autores consideran que este enfoque puede ayudar a superar uno de los principales problemas detectados en la industria: la implantación de soluciones tecnológicas aisladas que no llegan a integrarse en el funcionamiento habitual de las compañías. En su opinión, “la digitalización debe abordarse como un proceso transversal que conecte personas, procesos, datos y tecnologías bajo una misma estrategia”.
“El futuro de la fabricación farmacéutica no dependerá únicamente de incorporar herramientas como la inteligencia artificial o la automatización”, aseguran los firmantes del estudio. “Su verdadero potencial estará condicionado por la capacidad de las organizaciones para integrar esas tecnologías de manera coordinada, generar datos fiables y adaptarse a un entorno regulatorio cada vez más exigente para sentar así las bases de una producción de medicamentos más eficiente, trazable y robusta”, concluyen.
FUENTE: Salud35


