Tras más de un año de negociaciones, los Estados miembros buscan cerrar el anexo PABS, considerado esencial para garantizar un acceso más equitativo a vacunas, tratamientos y diagnósticos en futuras pandemias
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha acogido desde este lunes, 6 de julio, y hasta el próximo 17 de julio una ronda decisiva del Grupo de Trabajo Intergubernamental (IGWG) para intentar culminar el Anexo sobre Acceso a Patógenos y Distribución de Beneficios (PABS), la última pieza pendiente del Acuerdo sobre Pandemias. Con las negociaciones ya en marcha en Ginebra, la Mesa del IGWG busca acercar posturas entre los Estados miembros para desbloquear un texto clave para la futura preparación mundial frente a nuevas crisis sanitarias.
Como paso previo al reinicio de las conversaciones entre los países, la Mesa del Grupo de Trabajo Intergubernamental (IGWG) celebrará una reunión destinada a evaluar el estado de las negociaciones e intentar allanar el terreno antes de las sesiones formales que tendrán lugar en Ginebra. El encuentro llega en un momento especialmente delicado, después de que los Estados miembros no lograran cerrar el texto durante la Asamblea Mundial de la Salud de este año y acordaran prolongar las conversaciones para alcanzar un consenso.
El sistema PABS está considerado uno de los pilares más complejos del Tratado de Pandemias porque debe definir cómo se compartirán de forma rápida y segura los patógenos con potencial pandémico y la información genética asociada, al tiempo que garantiza un reparto justo de los beneficios derivados de ese intercambio, como vacunas, tratamientos, pruebas diagnósticas o nuevas tecnologías sanitarias.
La última pieza del Tratado de Pandemias
El Acuerdo sobre Pandemias fue adoptado el 20 de mayo de 2025 por consenso durante la 78ª Asamblea Mundial de la Salud, con 124 votos favorables, ninguna objeción y 11 abstenciones, convirtiéndose en el segundo tratado internacional negociado bajo el artículo 19 de la Constitución de la OMS, tras el Convenio Marco para el Control del Tabaco.
El texto nació como respuesta a las profundas desigualdades que quedaron al descubierto durante la pandemia de COVID-19 y persigue reforzar la cooperación internacional en materia de prevención, preparación y respuesta frente a futuras emergencias sanitarias.
Entre otros aspectos, el acuerdo contempla mejorar el acceso equitativo a vacunas, terapias y diagnósticos, fortalecer las cadenas mundiales de suministro, crear un mecanismo internacional de financiación y desarrollar precisamente el sistema PABS, cuya negociación quedó aplazada para una fase posterior debido a su elevada complejidad técnica y política.
La entrada en vigor del tratado dependerá de que al menos 60 países lo ratifiquen y de que se complete este anexo, considerado imprescindible para su aplicación práctica.
Una negociación marcada por la búsqueda del equilibrio
Desde su constitución en julio de 2025, el Grupo de Trabajo Intergubernamental ha celebrado sucesivas reuniones para intentar consensuar el contenido del anexo. Los debates han girado principalmente en torno a cuestiones como la gobernanza del sistema, las condiciones contractuales para compartir materiales biológicos, el acceso a las secuencias genéticas y el reparto de los beneficios obtenidos por la industria farmacéutica a partir de esos recursos.
Las diferencias entre países desarrollados y en desarrollo continúan siendo uno de los principales obstáculos. Mientras los Estados que aportan muestras biológicas reclaman garantías de acceso rápido y equitativo a los productos sanitarios resultantes, otros países insisten en preservar la seguridad jurídica necesaria para favorecer la investigación y el desarrollo de nuevas herramientas médicas.
Precisamente por ello, los Estados miembros acordaron el pasado mes de marzo ampliar las negociaciones y mantener encuentros informales adicionales antes de la nueva ronda prevista este mes de julio.
Tedros reclama un último esfuerzo político
En la apertura de la séptima reunión del Grupo de Trabajo Intergubernamental, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, reconoció que el objetivo inicial era disponer del texto durante la última Asamblea Mundial de la Salud, aunque defendió que la prolongación de las negociaciones demuestra la voluntad de los países de seguir buscando un consenso.
«Todos esperábamos que las negociaciones concluyeran a tiempo para su aprobación en la Asamblea Mundial de la Salud. Eso no sucedió. Pero lo que importa es que están aquí hoy y están dispuestos a seguir adelante», afirmó.
Tedros pidió además mantener el espíritu de cooperación mostrado durante las conversaciones informales y recordó que el objetivo del sistema PABS es que «las muestras de patógenos y la información se muevan rápidamente, sin demoras innecesarias, y que los beneficios derivados de ellos lleguen a las personas que más los necesitan, de forma justa y oportuna».
El responsable de la OMS volvió a insistir en que «la próxima pandemia no esperará a que estemos preparados», recordando que el mundo continúa respondiendo a amenazas sanitarias recientes como el brote de ébola en África o la emergencia por hantavirus registrada este año.
Una llamada al compromiso internacional
Días antes del inicio de esta nueva fase negociadora, Tedros y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, remitieron una carta abierta a los líderes del G7, el G20, los BRICS y el resto de gobiernos para reclamar un impulso político definitivo.
En la misiva advertían de que el Acuerdo sobre Pandemias permanece incompleto mientras no se apruebe el anexo PABS e instaban a los países a dotar a sus negociadores de la flexibilidad necesaria para cerrar un texto basado en la solidaridad y la equidad.
Los firmantes recordaban además que la COVID-19 provocó hasta 20 millones de fallecimientos y pérdidas económicas superiores a 13 billones de dólares, subrayando que «la próxima pandemia no nos esperará».
España mantiene su apuesta por el tratado
España se ha situado entre los países que han respaldado de forma más activa el desarrollo del Acuerdo sobre Pandemias. Tras su aprobación en 2025, la ministra de Sanidad, Mónica García, defendió que el tratado representa «el aprendizaje de la COVID» y constituye «un paso decisivo hacia un marco global común» para afrontar futuras emergencias sanitarias.
Más recientemente, durante la Asamblea Mundial de la Salud celebrada en mayo de este año, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reclamó «dar un impulso definitivo» al tratado y defendió que «ningún país se salva solo», insistiendo en la necesidad de reforzar el multilateralismo y garantizar un acceso equitativo a los productos sanitarios.
En paralelo, distintas sociedades científicas españolas han pedido acelerar las medidas de preparación frente a futuras crisis sanitarias, reclamando estructuras más sólidas de vigilancia, coordinación y respuesta, en línea con los principios que inspiran el futuro sistema internacional de acceso a patógenos y reparto de beneficios.
La reunión de la Mesa del IGWG servirá ahora para medir hasta qué punto existen posibilidades reales de acercar posiciones antes de la fase final de unas negociaciones llamadas a completar el principal instrumento internacional de preparación frente a futuras pandemias impulsado tras la crisis de la COVID-19.
FUENTE: Gaceta Médica


