Representantes de la Comisión Europea, la Organización Mundial de la Salud y otros organismos internacionales destacan la necesidad de fortalecer la preparación, la respuesta y la resiliencia sanitaria ante un escenario de amenazas cada vez más complejo
La Organización Mundial de la Salud (OMS), la Comisión Europea y representantes de organismos internacionales coincidieron en la necesidad de reforzar la cooperación internacional para mejorar la prevención, la preparación y la respuesta frente a futuras amenazas sanitarias, durante un panel organizado por la Comisión Europea con motivo del próximo Foro Europeo de Políticas de Salud Global.
La directora en funciones de One Health de la Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria (DG SANTE), Marta Moya Díaz, explicó que el objetivo del encuentro era analizar «toda la cadena de respuestas desde la supervisión e inteligencia epidemiológica a coordinación en caso de brote, respuesta ante emergencias, disponibilidad de vacunas, productos terapéuticos, diagnóstico», así como el papel de la Unión Europea para reforzar la seguridad sanitaria global.
Las amenazas sanitarias trascienden las fronteras
El director regional para Europa de la OMS, Hans Kluge, alertó de que el contexto internacional exige una cooperación cada vez más estrecha. Recordó que en las últimas semanas se han sucedido un brote de hantavirus que ha requerido coordinación entre más de veinte países, una epidemia de ébola en África, terremotos devastadores y una ola de calor en Europa.
«Ninguna de estas cosas respeta fronteras», afirmó Kluge, quien defendió que la resiliencia sanitaria debe construirse desde los sistemas nacionales y reforzarse mediante alianzas internacionales. «Países resilientes necesitan de regiones resilientes. Y las regiones resilientes son la base de la resiliencia global», aseguró.
El responsable de la OMS advirtió además de que la preparación debe evolucionar constantemente porque «el cambio climático está cambiando el entorno de los riesgos», mientras que «la desinformación se difunde más rápido que los brotes» y «los nuevos patógenos van a seguir apareciendo». Por ello, defendió seguir invirtiendo en sistemas sanitarios resilientes y proteger la confianza ciudadana porque, según subrayó, «la solidaridad no es una idea. Es nuestra mejor estrategia en materia de preparación».
Moldavia reclama una mayor integración sanitaria europea
El ministro de Salud de Moldavia, Emil Ceban, defendió que la seguridad sanitaria de la Unión Europea está estrechamente ligada a la de los países vecinos. «La seguridad de la sanidad pública de la Unión Europea no puede deslindarse de la seguridad sanitaria de los estados vecinos», afirmó, recordando que Moldavia comparte frontera con Ucrania y ha acogido un elevado número de refugiados desde el inicio de la guerra.
Ceban explicó que, gracias al apoyo de la Unión Europea y de la OMS, su país ha reforzado «la supervisión epidemiológica y la capacidad de nuestros laboratorios», además de modernizar los servicios de emergencias y ampliar la preparación frente a futuras pandemias. No obstante, reclamó una mayor integración en los mecanismos europeos de adquisición de medicamentos y productos sanitarios.
Para el ministro, la incorporación de Moldavia a la arquitectura sanitaria europea «no representa solo un acto de solidaridad, es una inversión estratégica en resiliencia, capacidad de preparación y la estabilidad de toda la región».
El Fondo para Pandemias moviliza 11.500 millones de dólares
La directora ejecutiva del Fondo para Pandemias, Priya Basu, recordó que este instrumento nació tras la COVID-19 con el objetivo de «romper ese ciclo de pánico y abandono» que históricamente ha caracterizado la respuesta internacional frente a las pandemias.
Según explicó, en poco más de tres años el Fondo ha movilizado «11,5 miles de millones de dólares estadounidenses en inversiones en 128 países», destinados a reforzar la vigilancia epidemiológica, las redes de laboratorios, la formación de profesionales y la cooperación bajo el enfoque One Health.
Basu puso como ejemplo el caso de Moldavia, donde una posible contaminación del agua derivada de la guerra en Ucrania pudo ser detectada y contenida gracias a inversiones previas. «El éxito de la preparación generalmente es invisible, rara vez oímos de brotes que nunca se produjeron», afirmó. Asimismo, insistió en que «los patógenos no respetan las fronteras» y defendió que invertir en preparación «no es sencillamente una prioridad sanitaria. Es una inversión en seguridad internacional, en resiliencia económica y prosperidad compartida».
Preparación frente a emergencias cada vez más complejas
La directora del Centro de Coordinación de la Respuesta a Emergencias de la DG ECHO, Michela Matuella, explicó que la Unión Europea está reforzando sus mecanismos de respuesta ante un escenario de crisis cada vez más complejo. «Las crisis, las emergencias no conocen fronteras», afirmó, antes de señalar que «el número y complejidad de las crisis va en aumento constantemente», lo que obliga a adaptar la preparación europea.
Matuella repasó los instrumentos disponibles a través del Mecanismo Europeo de Protección Civil y de la reserva estratégica RescEU, que permiten desplegar equipos médicos de emergencia, evacuaciones sanitarias, reservas de contramedidas médicas y capacidades frente a riesgos biológicos, químicos, radiológicos o nucleares.
Hacia una estrategia europea más integrada
El asesor principal para Salud y Gestión de Crisis de la DG SANTE, Wolfgang Philipp, defendió la necesidad de coordinar mejor las políticas sanitarias europeas. «La coherencia no es solo algo interesante. Es un requisito indispensable», afirmó, al explicar que la nueva Iniciativa Global de Resiliencia Sanitaria pretende convertir en acciones concretas la Estrategia Global de Salud de la Unión Europea y conectar las políticas internas con la acción exterior comunitaria.
Según Philipp, la iniciativa constituye «un puente operativo entre la capacidad de preparación interna para los ciudadanos de la Unión Europea» y la dimensión internacional de la política sanitaria europea, en un contexto geopolítico que obliga a reforzar la cooperación frente a amenazas cada vez más globales.
FUENTE: Gaceta Médica


