El Colegio Oficial de Enfermería de Zaragoza lanza una serie de recomendaciones a las familias reforzar hábitos saludables ante el inicio del curso escolar.
La alimentación equilibrada, el descanso adecuado y el uso responsable de las pantallas centran las recomendaciones dirigidas a padres y madres de menores, especialmente de aquellos con edades inferiores a los 16 años.
Zaragoza, 4 de septiembre de 2026.- La vuelta al colegio marca cada año un punto de inflexión en las rutinas familiares. El paso de los horarios flexibles del verano a la exigencia académica y extraescolar del curso supone un cambio brusco para el organismo de los menores. Esta variación en los hábitos puede traducirse en cansancio, irritabilidad, dificultades de concentración o un mayor riesgo de contagios de enfermedades respiratorias o gastrointestinales. Es por ello que desde el ámbito desde la Organización colegial enfermera se quiere lanzar una serie de recomendaciones dirigido a las familias.
Alimentación saludable, la base del rendimiento escolar
Uno de los pilares de un buen regreso a la rutina es la alimentación. Las enfermeras insisten en la importancia de retomar cuanto antes una dieta equilibrada, reduciendo el consumo de productos ultraprocesados y bebidas azucaradas, cuyo consumo suele dispararse durante el periodo estival en forma de helados y bollería industrial.
Se recomienda especialmente no descuidar el desayuno, que debe aportar entre el 20 y el 25% de la energía diaria, y evitar que los menores salgan de casa sin haber comido nada o con un desayuno insuficiente, ya que esto afecta directamente a la capacidad de atención y al rendimiento durante las primeras horas de clase. Asimismo, se aconseja implicar a los menores en la preparación de las comidas y en la elección de alimentos saludables, como estrategia para fomentar hábitos que se mantengan a largo plazo.
Higiene del sueño, clave para la concentración y el estado de ánimo
El descanso es otro de los grandes protagonistas . Durante el verano es habitual que los horarios de sueño se retrasen de forma considerable, por lo que se aconseja iniciar el ajuste de horarios antes del comienzo de las clases, adelantando progresivamente entre 15 y 30 minutos diarios la hora de acostarse y de levantarse.
Desde el Colegio de Enfermería se recuerda que las necesidades de sueño varían según la edad: los niños de entre 6 y 12 años requieren entre 9 y 12 horas de sueño diarias, mientras que los adolescentes necesitan entre 8 y 10 horas. Un descanso insuficiente se relaciona con peor rendimiento académico, mayor irritabilidad, dificultades de concentración y un sistema inmunitario más vulnerable, lo que incrementa el riesgo de enfermar en los primeros meses de curso, coincidiendo con el aumento de procesos respiratorios propios del otoño.
Además, para favorecer un buen descanso se recomienda mantener horarios regulares también los fines de semana, evitar cenas copiosas y crear un ambiente propicio para dormir: habitación oscura, silenciosa y con una temperatura adecuada.
Limitación del uso de pantallas, especialmente antes de dormir
El uso de dispositivos electrónicos —móviles, tabletas, videoconsolas y televisión— es otro de los aspectos sobre los que Enfermería quiere llamar la atención. Se recomienda establecer límites claros de tiempo de pantalla adaptados a la edad, así como evitar su uso durante al menos una hora antes de acostarse, dado que la luz azul emitida por estos dispositivos interfiere en la producción de melatonina y dificulta la conciliación del sueño.
También se aconseja mantener los dormitorios libres de pantallas durante la noche y priorizar, en las horas de ocio, actividades al aire libre, la lectura o el juego con otros niños frente al uso de dispositivos, especialmente en la franja de edad más joven.
Otras recomendaciones para un regreso a las aulas saludable
Junto a estos tres ejes principales, el colectivo enfermero incluye otras pautas relevantes:
- Actividad física diaria. Se recomienda que niños y adolescentes realicen al menos 60 minutos de actividad física moderada o intensa cada día, favoreciendo el desplazamiento activo al centro escolar (a pie o en bicicleta) siempre que sea posible.
- Revisión del calendario vacunal. Es un buen momento para comprobar que el calendario de vacunación está al día y consultar con el equipo de pediatría o enfermería cualquier duda al respecto.
- Cuidado de la mochila y la postura. El peso de la mochila no debería superar el 10-15% del peso corporal del menor, y se recomienda el uso de mochilas con dos tirantes y ajustadas a la espalda para evitar problemas posturales.
- El regreso a clase puede generar ansiedad o nerviosismo en algunos menores, especialmente ante cambios de centro o de curso. Se aconseja hablar abiertamente sobre estas emociones, mantener una actitud tranquilizadora y no minimizar sus preocupaciones.
- Higiene y prevención de contagios. Se recuerda la importancia del lavado frecuente de manos y de mantener actualizadas las pautas de higiene para reducir la transmisión de enfermedades comunes en el entorno escolar.
El papel activo de las familias
Todos estos consejos no buscan generar rigidez ni presión sobre las familias, sino ofrecer herramientas prácticas para facilitar una transición progresiva y saludable hacia la rutina escolar. “Se trata de acompañar a los menores en este cambio, no de imponerlo de golpe. Pequeños ajustes progresivos, comenzados con antelación suficiente, marcan una gran diferencia en cómo los niños y adolescentes afrontan las primeras semanas de curso”, se concluye desde la Organización colegial.
Ante cualquier duda relacionada con la salud de los menores en este periodo, se recomienda a las familias consultar con su enfermera o pediatra de referencia en su centro de salud correspondiente.


