“Cuando se produce la fractura, hemos llegado tarde. La prevención de la osteoporosis y de las fracturas debe empezar mucho antes”

La doctora Carmen Gómez Vaquero es especialista en Reumatología y médica adjunta del Hospital Universitari de Bellvitge. Se licenció en Medicina por la Universidad de Barcelona en 1991 y realizó su residencia en Reumatología en Bellvitge entre 1992 y 1995. Su tesis doctoral abordó la relación entre el estado nutricional y la masa ósea en pacientes con artritis reumatoide.

Combina su actividad asistencial con la docencia como profesora titular de la Universidad de Barcelona, en el Departamento de Ciencias Clínicas, nombramiento formalizado en junio de 2026. En clínica, se dedica especialmente a los pacientes con osteoporosis y fracturas por fragilidad.

En investigación, es la investigadora principal de OsteoSER, proyecto de la Sociedad Española de Reumatología que estudia la epidemiología de la osteoporosis en España. Sus trabajos han contribuido a actualizar los datos sobre densidad mineral ósea y a conocer mejor la prevalencia y las características de las fracturas vertebrales en la población española.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hoy, 20 de octubre se celebra el Día Mundial de la Osteoporosis, una enfermedad que puede pasar inadvertida hasta que aparece una fractura. ¿Qué mensaje se debería transmitir, si no se ha transmitido ya, con este motivo para que la población entienda que la prevención debe comenzar antes de la propia fractura?

Respuesta.-    El mensaje es claro. Cuando se produce la fractura, hemos llegado tarde. La prevención de la osteoporosis y de las fracturas debe empezar mucho antes.

El mensaje es claro. Cuando se produce la fractura, hemos llegado tarde. La prevención de la osteoporosis y de las fracturas debe empezar mucho antes.

La prevención es necesario iniciarla desde la infancia, asegurando una adecuada ingesta de calcio, haciendo ejercicio y convirtiendo estos hábitos en conductas que mantengamos durante toda la vida. Más adelante en la vida, debemos evitar hábitos tóxicos para el hueso, como el tabaco y el consumo excesivo de alcohol.

Los profesionales sanitarios tenemos la responsabilidad de seguir las recomendaciones acerca de cuándo está indicado realizar una densitometría ósea, tanto en población sana como en pacientes con enfermedades o tratamientos perjudiciales para la salud ósea. Además, debemos evaluar periódicamente el riesgo de fractura e iniciar un tratamiento eficaz para prevenir la presentación de fracturas cuando el riesgo sea alto.

Por último, es muy importante explicar bien los tratamientos a los pacientes, cómo deben tomarlos y la importancia de mantener una adecuada ingesta de calcio y vitamina D, utilizando suplementos cuando sean necesarios. Si todo esto no se hace bien, los tratamientos no son eficaces.

Y no debemos olvidar las medidas para prevenir las caídas.


“La osteoporosis es una enfermedad silenciosa. Una persona puede tener una pérdida importante de masa y de resistencia ósea y encontrarse perfectamente, sin dolor ni ningún síntoma, hasta que se produce una fractura”

La osteoporosis sigue estando infradiagnosticada e infratratada, según advierte la Sociedad Española de Reumatología (SER). ¿Qué está fallando para que una enfermedad cuya principal complicación podemos prevenir continue pasando tan desapercibida entre tantos pacientes?

Respuesta.-      Creo que hay varios factores. En primer lugar, la osteoporosis es una enfermedad silenciosa. Una persona puede tener una pérdida importante de masa y de resistencia ósea y encontrarse perfectamente, sin dolor ni ningún síntoma, hasta que se produce una fractura.

Muchas mujeres siguen asociando la osteoporosis exclusivamente a la menopausia, como si después de ese momento ya no hubiera que preocuparse por la salud ósea.

Todavía existe la idea de que las fracturas forman parte inevitable del envejecimiento, cuando no es así.

Muchos hombres siguen pensando que la osteoporosis es una enfermedad de mujeres, cuando también puede afectarles.

Además, suele pensarse que, una vez diagnosticada la osteoporosis, poco se puede hacer o que los tratamientos no son realmente necesarios. Esto puede favorecer que no se inicie el tratamiento cuando está indicado o que se abandone con el tiempo.

Por eso creo que necesitamos cambiar la percepción de la osteoporosis. La osteoporosis se puede detectar y, sobre todo, podemos reducir de forma importante el riesgo de fractura con medidas preventivas y con tratamientos eficaces.

Una fractura por fragilidad puede afectar a la movilidad, la autonomía personal y, en consecuencia, a la calidad de vida. ¿Cómo explicaría su impacto a quienes todavía consideran la osteoporosis una consecuencia inevitable y poco importante del envejecimiento?

Respuesta.-   La presentación de una fractura es un evento relevante en la vida de las personas.

Una fractura puede hacer que una persona deje de caminar, pierda fuerza y movilidad, tenga miedo a volver a caerse y necesite ayuda para actividades que hasta entonces hacía sola. En algunos casos, puede suponer pasar de ser una persona independiente a necesitar cuidados de otras personas.

Las fracturas de cadera son el ejemplo más evidente, pero no debemos restar importancia a las fracturas vertebrales, a las de ramas pélvicas y a las humerales, que también producen dolor, deformidad y limitación funcional.

Además, una fractura aumenta el riesgo de sufrir nuevas fracturas, por lo que puede iniciarse un círculo de pérdida de movilidad, deterioro de la salud y pérdida de calidad de vida que es especialmente difícil de revertir.

Por eso es tan importante que apliquemos correctamente las medidas de prevención antes de que se produzca la primera fractura y aún mucho más cuando ya se ha producido una y tenemos claramente identificado al paciente con más riesgo de tener otra. Una fractura por fragilidad no es una consecuencia normal ni inevitable de hacerse mayor sino una situación perfectamente prevenible.

 

Descubre a la doctora Carmen Gómez Vaquero en diez preguntas

 

 

 

La SER ha señalado recientemente una mayor detección de osteoporosis en menores de 50 años, sin que eso demuestre por sí solo que la enfermedad está aumentando en esa población. ¿Qué factores deberían encaminarse a estudiar la salud ósea de una persona joven y cómo distinguir una mejor detección de un aumento real de casos?

Respuesta.-      En una persona joven no debemos hacer una densitometría de forma generalizada, pero sí debemos prestar atención a determinadas situaciones que pueden alertarnos de un problema de salud ósea. Por ejemplo, una fractura por fragilidad, si ocurre sin un traumatismo importante, debería hacernos estudiar las causas. También debemos hacerlo cuando existen enfermedades que pueden afectar al hueso, como algunas enfermedades inflamatorias, endocrinas o digestivas, cuando hay bajo peso o alteraciones importantes de la función hormonal, y en pacientes que reciben tratamientos que pueden deteriorar la masa ósea.

En estas edades, además, hay que interpretar la densitometría de una manera diferente a como lo hacemos en una mujer posmenopáusica o en un varón de más de 50 años. Una densidad baja por sí sola no permite hacer el diagnóstico de osteoporosis si no se asocia a otros factores de riesgo o ya se ha producido una fractura.

Y no hay que alarmarse, detectar más casos no significa necesariamente que la enfermedad esté aumentando. Si hacemos más densitometrías porque estamos más concienciados, lógicamente encontraremos más personas con una densidad ósea baja. Para demostrar que realmente está aumentando la osteoporosis en jóvenes necesitaríamos estudios que comparen la prevalencia de osteoporosis de forma periódica para evaluar tendencias.

Por tanto, creo que debemos hacer dos cosas a la vez: no banalizar una densidad ósea baja o una fractura por fragilidad en una persona joven, porque puede ser la primera manifestación de una causa secundaria que debemos identificar, pero tampoco interpretar automáticamente un aumento de diagnósticos como un aumento real de la enfermedad.

En una persona con una enfermedad reumática crónica, la salud ósea comparte espacio con el control de la inflamación y otras necesidades asistenciales ¿Qué revisión mínima debería incorporarse a las consultas para que la prevención de fracturas no quede relegada? ¿Esta prevención debería empezar en atención primaria?

Respuesta.-      En los pacientes con enfermedades inflamatorias crónicas, la salud ósea no debería quedar en un segundo plano. Sabemos que enfermedades como la artritis reumatoide se asocian a un mayor riesgo de fracturas, especialmente vertebrales, por diferentes mecanismos, entre ellos la propia inflamación y, en muchos pacientes, el tratamiento con glucocorticoides.

En las enfermedades autoinmunes sistémicas, no solo tenemos que tratar las manifestaciones graves de la enfermedad. También tenemos que anticiparnos a las consecuencias de los tratamientos que utilizamos, especialmente cuando recurrimos a glucocorticoides. Prevenir la osteoporosis y las fracturas forma parte del tratamiento integral de la enfermedad a largo plazo.

La revisión mínima debería empezar por la adecuación del uso de los glucocorticoides: utilizar la dosis efectiva para cada manifestación de la enfermedad, evitar dosis superiores a las necesarias y reducirlas en cuanto el control de la enfermedad lo permita, con el objetivo de suspenderlos lo antes posible. Además, debemos evaluar periódicamente el riesgo de fractura y realizar una densitometría ósea cuando esté indicada. En los pacientes que van a recibir glucocorticoides a dosis altas o durante periodos prolongados, esta valoración debe hacerse de forma precoz.


“Una fractura por fragilidad no es una consecuencia normal ni inevitable de hacerse mayor sino una situación perfectamente prevenible”

Este mensaje no afecta solo a los reumatólogos. Hay otras especialidades que utilizan glucocorticoides a dosis altas o durante periodos prolongados y que también deben tener presente el riesgo de fractura. El calcio y la vitamina D son necesarios, pero por sí solos no previenen adecuadamente la osteoporosis inducida por glucocorticoides. En esos pacientes, hay que plantear un tratamiento específico para prevenir las fracturas.

En esta actuación, la Atención Primaria es nuestra aliada pero la responsabilidad de conocer las complicaciones de las enfermedades reumatológicas y sus tratamientos y de prevenirlas es de los reumatólogos.

Para prevenir las fracturas y planificar la atención sanitaria es necesario conocer la situación real de la situación ósea de la población. ¿Cómo nace OsteoSER, dentro de la Sociedad Española de Reumatología, y qué necesidades clínicas o científicos les llevó a poner en marcha este proyecto?

Respuesta.-      OsteoSER nace precisamente de una necesidad que llevamos años detectando. Desde que disponemos de herramientas como FRAX para estimar la probabilidad de tener una fractura, somos conscientes de que en España tenemos una información epidemiológica insuficiente y, en muchos aspectos, demasiado antigua sobre la salud ósea de la población general. Los principales datos de referencia sobre densidad mineral ósea proceden de estudios realizados hace décadas, entre ellos el estudio del grupo de trabajo en osteoporosis (GTO).

Esto tiene repercusión clínica. La versión española de FRAX infraestima la probabilidad presentar una fractura osteoporótica. Una de las causas posibles de esta infraestimación es que los datos epidemiológicos españoles utilizados para calcular la probabilidad proceden de estudios realizados antes de los años 90 y que necesitamos datos más actuales de incidencia de fracturas. Esto puede dificultar especialmente la toma de decisiones en aquellos pacientes que se encuentran en una zona de riesgo intermedio, donde una estimación más precisa puede ser determinante para decidir cómo actuar.

Por eso pusimos en marcha OsteoSER, para obtener datos actualizados y de calidad sobre la densidad mineral ósea y factores de riesgo de fractura de la población española y, además, conocer la prevalencia de osteoporosis, de fracturas por fragilidad y de fracturas vertebrales, entre otros parámetros.

Esperamos que estos datos nos permitan actualizar nuestro conocimiento de la salud ósea de la población española y mejorar tanto la identificación de las personas con mayor riesgo como la planificación de estrategias de prevención y atención sanitaria. Necesitamos conocer bien nuestra población para poder tomar buenas decisiones sobre ella.

Los datos españoles de referencia sobre la densidad mineral ósea que OsteoSER ha actualizado procedían de una investigación de 1989. ¿Qué preguntas se plantearon al diseñar el estudio y por qué era importante responderlas con datos de nuestra población?

Respuesta.-      La fase de diseño de un estudio epidemiológico es fundamental, porque una vez que has empezado a recoger los datos ya no puedes cambiar las decisiones que determinan a qué población estás estudiando. En OsteoSER, nos propusimos conseguir que nuestros resultados fueran realmente representativos de la población española y aplicables a la práctica clínica.

Sabíamos por estudios previos que la incidencia de fractura de cadera no es igual en todas las comunidades autónomas, por lo que no podíamos estudiar una única zona del país y asumir que sus resultados eran extrapolables a toda España. Por eso incluimos seis provincias de seis comunidades autónomas, representativas tanto de zonas de alto riesgo como de riesgo medio-bajo de fractura de cadera.

También quisimos tener en cuenta las diferencias entre población urbana y rural. En España aproximadamente tres de cada cuatro personas viven en zonas urbanas. Por eso, en cada provincia incluimos un municipio urbano y otro rural e incluimos una proporción mayor de participantes en el municipio urbano, para aproximarnos a la distribución real de la población.

Otro aspecto que consideramos muy importante fue reducir al máximo la variabilidad de la medición de la densidad mineral ósea. Todas las densitometrías se realizaron con el mismo densitómetro y por los mismos técnicos, siguiendo el mismo protocolo. Para conseguirlo, el densitómetro y los técnicos se desplazaron a los doce municipios en un vehículo diseñado específicamente para el estudio. De esta manera, evitamos que las diferencias entre equipos o entre operadores pudieran introducir variabilidad en los resultados.

Pero probablemente la decisión más relevante fue otra: ¿queríamos estudiar una población de personas completamente sanas o queríamos estudiar una población que se pareciera a la población española real? Clásicamente, los estudios de referencia de densidad mineral ósea han seleccionado personas sanas y han excluido enfermedades y tratamientos que pudieran afectar al hueso. Nosotros pensamos que esto podía no ser adecuado, especialmente cuando queremos conocer qué ocurre en las personas de mayor edad. Llegar a los 70 u 80 años sin haber tenido ninguna enfermedad y sin tomar ningún tratamiento es poco frecuente. Por eso decidimos estudiar una población representativa de la población española: los sujetos incluidos podían tener enfermedades crónicas o recibir tratamientos crónicos, siempre que mantuvieran un buen estado funcional.

Y desde el principio quisimos ir más allá de la densidad mineral ósea y estudiar también otros aspectos de la salud ósea y de la composición corporal que pueden ayudarnos a comprender mejor el riesgo de fractura.

Todo esto tenía un objetivo final, que los datos de OsteoSER fueran útiles para los pacientes que vemos cada día en nuestras consultas. Necesitamos conocer la salud ósea de nuestra población para poder detectar a las personas de riesgo y planificar mejor la prevención de las fracturas.


“En las personas de 50 años o más, aproximadamente un 54% presenta osteopenia y un 11% osteoporosis, con una prevalencia de osteoporosis mayor en las mujeres y que aumenta con la edad”

Una investigación puede confirmar lo que se observa en consulta, pero también cuestionar ideas previas. ¿Cuáles han sido los resultados más relevantes de OsteoSER y qué hallazgo le ha sorprendido más como investigadora y como reumatóloga?

Respuesta.-      Uno de los resultados más relevantes de OsteoSER es que las curvas de densidad mineral ósea que hemos obtenido son muy similares a las del estudio GTO y a las del estudio americano de referencia (NHANES III). También hemos confirmado que el pico de masa ósea se alcanza entre los 20 y los 39 años en hombres y mujeres y que la densidad mineral ósea se relaciona positivamente con la actividad física y negativamente con el tabaquismo. En las personas de 50 años o más, aproximadamente un 54% presenta osteopenia y un 11% osteoporosis, con una prevalencia de osteoporosis mayor en las mujeres y que aumenta con la edad.

Pero, como investigadora y como reumatóloga, lo que más me ha sorprendido es lo que no hemos encontrado. Yo esperaba que la densidad mineral ósea de la población actual fuera mejor que la de la población estudiada por el GTO hace más de 30 años. Las condiciones de vida han cambiado mucho. Siempre digo, de una manera muy gráfica, que las mujeres de 50 años que participaron en GTO habían nacido en la posguerra, mientras que las mujeres de 50 años de OsteoSER pertenecen a la generación del baby boom.

Sin embargo, cuando comparamos ambas poblaciones, las curvas son muy parecidas. Esto no significa necesariamente que no hayamos mejorado. Hay que tener en cuenta que no estamos comparando dos poblaciones equivalentes. OsteoSER se diseñó para representar a la población española real y, por tanto, incluye personas con enfermedades crónicas y tratamientos habituales, siempre que mantuvieran un buen estado funcional. En GTO, en cambio, la selección se hizo entre voluntarios que acudían a hospitales y que cumplían criterios de salud más estrictos; además, había una proporción importante de estudiantes, trabajadores sanitarios y familiares de pacientes. Por tanto, es posible que aquella población tuviera, ya en su momento, unas condiciones de salud y socioeconómicas, y también una densidad mineral ósea, mejores que las de la población española general.

Los resultados de un estudio poblacional necesitan interpretarse teniendo en cuenta cómo se ha realizado y a quién ha incluido. ¿Qué permite afirmar OsteoSER sobre la osteoporosis en España y qué limitaciones debemos considerar al trasladar sus conclusiones a pacientes concretos?

Respuesta.-    OsteoSER nos ha permitido actualizar los datos sobre la densidad mineral ósea de la población española y disponer de unas nuevas curvas de referencia para hombres y mujeres de 20 a 80 años. Pero, para interpretar correctamente estos resultados, es importante entender también qué nos puede decir la densidad mineral ósea y qué no.

La densidad mineral ósea es uno de los elementos que determinan el riesgo de fractura. En una persona concreta tenemos que integrar la DMO con la edad, los antecedentes de fractura, las enfermedades, los tratamientos y el resto de factores de riesgo. La DMO por sí sola tiene una sensibilidad y una especificidad limitadas para identificar a las personas que van a sufrir una fractura. Por tanto, OsteoSER nos proporciona una referencia mucho mejor para conocer dónde se encuentra un paciente respecto a nuestra población, pero no permite predecir por sí solo si esa persona va a sufrir una fractura.


“La osteoporosis es una enfermedad demasiado frecuente y sus consecuencias demasiado graves para que podamos permitirnos que pase desapercibida”

En este sentido, los resultados de OsteoSER sobre fracturas vertebrales son especialmente importantes. Muchas fracturas vertebrales pasan desapercibidas porque pueden producir pocos síntomas o porque no se interpreta correctamente la radiografía de columna. Sin embargo, son una manifestación de fragilidad ósea y aumentan el riesgo de sufrir nuevas fracturas. Por eso es importante que las detectemos y que los pacientes reciban el tratamiento adecuado.

La predicción del riesgo mejora cuando combinamos la DMO con los factores de riesgo clínicos de fractura. Y ese es precisamente uno de los aspectos que podremos estudiar mejor en la siguiente fase del proyecto. Con OsteoSER PROS vamos a seguir a los participantes a lo largo del tiempo para conocer qué factores predicen mejor las fracturas que se produzcan durante el seguimiento. Así podremos pasar de saber cómo es la salud ósea de la población española en un momento determinado a entender mejor qué características identifican a las personas que realmente tienen mayor riesgo de fracturarse. Y ese conocimiento es el que finalmente nos permitirá mejorar la prevención.

Para terminar… OsteoSER aporta datos para conocer mejor la salud ósea de la población española y orientar la prevención de fracturas. Con motivo del Día Mundial de la Osteoporosis, ¿cómo puede este proyecto ayudar a visibilizar el papel de la especialidad de Reumatología en el diagnóstico, el tratamiento y la prevención de esta enfermedad?

Respuesta.-      Creo que OsteoSER puede ayudar a visibilizar la importancia de la especialidad de Reumatología en el diagnóstico, tratamiento y prevención de la osteoporosis, pero también a transmitir que, por su enorme prevalencia, esta enfermedad no puede ser responsabilidad de una única especialidad. La Atención Primaria tiene un papel fundamental en la identificación de las personas con riesgo y también están implicadas otras muchas especialidades. Necesitamos que todos los profesionales sanitarios tengan presente la prevención de las fracturas.

En este contexto, creo que hay que reconocer la apuesta decidida de la Sociedad Española de Reumatología (SER) por este proyecto. OsteoSER es un estudio ambicioso, que ha requerido años de trabajo y la implicación de muchos reumatólogos de todo el país. Esta implicación refleja que para la SER la osteoporosis forma parte de nuestra actividad asistencial y científica y que necesitamos generar nuestros propios datos para poder mejorar la atención a nuestros pacientes.

¿Y qué puede aportar Reumatología? Nuestra formación se caracteriza por tener una visión sistémica del paciente y un conocimiento muy específico del hueso y del aparato locomotor. Esta combinación es especialmente valiosa en una enfermedad como la osteoporosis, en la que no solo tenemos que valorar el metabolismo óseo y el riesgo de fractura, sino también las consecuencias de la fractura, el dolor, la discapacidad y la recuperación funcional.

Además, los reumatólogos españoles hemos sido pioneros en el desarrollo de Unidades de Fractura y algunas de estas unidades, coordinadas por reumatólogos, han alcanzado unos estándares de calidad muy altos. Esto es importante porque la atención a una fractura osteoporótica no debería terminar cuando se trata la fractura: hay que identificar al paciente, estudiar por qué se ha producido y prevenir la siguiente.

La osteoporosis es una enfermedad demasiado frecuente y sus consecuencias demasiado graves para que podamos permitirnos que pase desapercibida. Necesitamos que todas las especialidades implicadas trabajemos en su prevención y los reumatólogos tenemos mucho que aportar en este proceso.

 

José Angel Jarne
José Angel Jarne
Miembro de ANISALUD (La Asociación Nacional de Informadores de la Salud), José Ángel Jarne ha sido el responsable de varios gabinetes de prensa del sector de periodismo sanitario (de una asociación de pacientes y director de comunicación de una fundación de investigación de células madre). Durante los últimos años se ha dedicado a la gestión de gabinetes de prensa y la organización de eventos en el ámbito privado. Es el director del portal.

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