Uno de cada tres profesionales de medicina y enfermería (30 %) presenta síntomas compatibles con depresión, uno de cada cuatro presenta síntomas compatibles con ansiedad (23 %) entre un 2 % y un 4 % mostró dependencia de alcohol y un 13 % refirió ideas pasivas de suicidio. Así lo concluye un nuevo estudio internacional publicado en ‘The Lancet Regional Health – Europe’, basado en 90.171 encuestas entre personal médico y de enfermería de los 27 países de la Unión Europea, además de Islandia y Noruega.
En concreto, se trata del estudio ‘Mental Health of Nurses and Doctors (MeND)’, liderado por el Centro Colaborador de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la investigación y formación en servicios de salud mental de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), y coordinado por Roberto Mediavilla y José Luis Ayuso-Mateos, investigadores del área de salud mental del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBERSAM) y de la UAM, constituye uno de los mayores esfuerzos realizados hasta la fecha para analizar conjuntamente la salud mental y las condiciones de trabajo de estos profesionales a escala europea.
“El estudio identifica asociaciones entre determinadas condiciones laborales y peores indicadores de salud mental. Las jornadas prolongadas, los turnos nocturnos, los plazos ajustados y distintas formas de violencia laboral se asociaron con una mayor prevalencia de síntomas depresivos, ansiedad y pensamientos suicidas”, señalan los doctores Ayuso-Mateos y Mediavilla.
El estudio hace una relación directa entre las condiciones de trabajo y el impacto en la salud mental. Según señala, el 28 % del personal médico declaró trabajar más de 50 horas semanales, frente al 9 % del personal de enfermería, y el 35 % y el 39 %, respectivamente, señaló realizar turnos nocturnos frecuentes. Además, el 91 % del personal médico y el 88% del personal de enfermería indicó trabajar con plazos ajustados.
La violencia laboral también fue frecuente entre los participantes. Uno de cada tres declaró haber sufrido amenazas violentas, mientras que el 27 % del personal médico y el 34 % del personal de enfermería informó de situaciones de bullying o acoso laboral. En los análisis ajustados, el bullying se asoció con una prevalencia aproximadamente un 90 % mayor de síntomas depresivos y un 94 % mayor de pensamientos suicidas.
Cabe tener en cuenta que la encuesta se realizó entre octubre de 2024 y abril de 2025, varios años después de la fase aguda de la pandemia de Covid-19. Los resultados apuntan a la relevancia de factores estructurales y persistentes relacionados con la organización del trabajo sanitario. “Las condiciones laborales son factores potencialmente modificables de la salud mental de las personas trabajadoras”, señalan los investigadores.
Factores protectores
Frente a estos factores, el apoyo del equipo y de las personas responsables, una mayor capacidad de influencia sobre el propio trabajo y la existencia de protocolos de prevención del estrés, el acoso y la violencia se asociaron con menores prevalencias de síntomas depresivos, ansiedad y pensamientos suicidas.
Asimismo, los investigadores indican como áreas de actuación “la reducción de las cargas de trabajo excesivas, la mejora de la organización de los turnos, la prevención de la violencia y el acoso y el refuerzo del apoyo en el entorno laboral”. El estudio plantea que las estrategias para mejorar la salud mental del personal médico y de enfermería deberían abordar tanto los servicios de apoyo individual como las condiciones y la organización del trabajo en los sistemas sanitarios.


