Es uno de los primeros hospitales en Catalunya en tratar malformaciones vasculares y linfáticas mediante la técnica de la electroescleroterapia
Una veintena de pacientes ya han visto aliviado el dolor y el impacto estético de estas lesiones, en algunos casos en zonas sensibles del cuerpo
Badalona, 27 de octubre de 2026 – El Hospital Germans Trias está siendo uno de los primeros y más activos hospitales de Catalunya en llevar a cabo una nueva forma de reducir y hacer desaparecer las molestias asociadas a determinadas malformaciones vasculares, defectos congénitos en el desarrollo de los vasos sanguíneos bastante comunes en adultos y niños.
Desde hace un año tiene establecido un programa para abordar, con una nueva terapia, determinados casos llegados desde diferentes servicios -como Cirugía Vascular, Cirugía Pediátrica, Cirugía Oral y Maxilofacial, Otorrinolaringología, Pediatría o Cirugía Plástica- y que se analizan en el Comité de malformaciones vasculares del Hospital, liderado por el servicio de Dermatología.
Desde el pasado año ya ha tratado a una veintena de pacientes, de todas las edades, y en la gran mayoría el resultado ha sido satisfactorio, ya que ha disminuido el tamaño de las malformaciones y las molestias asociadas. “Cuando las venas no se han formado correctamente, la sangre circula más lentamente por estos vasos y esto provoca un aumento de la presión en su interior, un mayor riesgo de trombosis e inflamación. Estas alteraciones se traducen en dolores que pueden ser intensos, limitación en el movimiento cuando hay afectación de extremidades, un impacto estético importante y en muchas ocasiones en un impacto significativo en la actividad diaria”, explica Adrià Plana, especialista en lesiones vasculares del servicio de Dermatología del Germans Trias.
Esta nueva terapia, contra una patología benigna pero bastante molesta, se está ofreciendo a pacientes con síntomas que no mejoran con los tratamientos convencionales, como los farmacológicos, o que son complejos desde un punto de vista quirúrgico. En concreto, sirve para abordar diferentes tipos de malformaciones vasculares: las venosas, las arteriovenosas, las capilares y las linfáticas microquísticas.
Las primeras son las más comunes y forman venas muy dilatadas y tortuosas, creando bultos azulados, blandos, que pueden ir creciendo. Las arteriovenosas, causadas por una conexión anormal y directa entre arterias y venas, se convierten suponen una patología muy compleja con tratamientos difíciles e inciertos hasta la existencia de esta terapia. Por su parte, las capilares causan manchas rojizas o rosadas en la piel, por culpa de unos capilares dilatados. Y en cuanto a las linfáticas microquísticas, más frecuentes en la cabeza y en el cuello en forma de quistes pequeños, se están tratando con excelentes resultados gracias a este nuevo abordaje.
La forma de hacerlo es, principalmente mediante la técnica de la electroescleroterapia con bleomicina (BEST), un tratamiento que, en estos casos y a grandes rasgos, combina la administración local de un antibiótico –la bleomicina- con pequeños impulsos eléctricos controlados aplicados sobre la malformación. Estos impulsos facilitan que el medicamento penetre mejor dentro de las células anómalas, aumentando su efecto dentro de la lesión y reduciendo el impacto sobre los tejidos sanos de alrededor.
El BEST es el tratamiento principal, pero también existen otras variantes. Es mínimamente invasivo, guiado por imagen, y tiene como objetivo reducir progresivamente el tamaño de la malformación y mejorar sus síntomas, evitando en muchos casos una cirugía abierta. “Las malformaciones se replican, tienen vida, pero aplicando descargas eléctricas suaves que sacuden las membranas celulares facilitamos que el fármaco penetre de forma rápida”, resume Jaume Sampere, jefe de sección de Radiología Vascular Intervencionista.
Carlos Castaño, jefe de sección de Neuroradiología intervencionista, añade que la mejora de los pacientes no es inmediata “pero sí evidente pasados pocos meses. Las malformaciones excepcionalmente vuelven a aparecer”, pese a que los cambios hormonales, más frecuentes en mujeres, pueden favorecer que las malformaciones vuelvan a hacerse visibles o sintomáticas, pese a haber sido tratadas correctamente. “Con la incorporación de esta técnica ampliamos las opciones de tratamiento para pacientes en las que las alternativas habituales no habían logrado una respuesta suficiente o eran muy limitadas. Y lo es con un procedimiento mínimamente invasivo y orientado a actuar de forma precisa sobre la lesión”, celebra.


