Las expresiones vinculadas a la cultura sorda y la lengua de signos fueron declaradas como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial en 2024
Madrid, 16/10/2026 – La Confederación Estatal de Personas Sordas (CNSE) ha reclamado un mayor compromiso de las administraciones públicas con la protección y promoción de la cultura sorda mediante políticas que impulsen la creación artística en lengua de signos, favorezcan su transmisión entre generaciones y refuercen el papel de las asociaciones de personas sordas como espacios clave para su preservación.
La reivindicación llega dos años después de la declaración de las expresiones vinculadas a la cultura sorda y a la lengua de signos como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de nuestro país. Un avance que para el presidente de la CNSE, Roberto Suárez, debe traducirse en medidas concretas que aseguren su continuidad: “El reconocimiento legal fue un paso histórico, pero no basta con reconocer el valor de la cultura sorda. Hay que garantizar que podamos seguir creándola y compartiéndola”.
Suárez considera prioritario ampliar las oportunidades de participación de las personas sordas en la vida cultural, no solo como público, sino también como creadoras. Para ello, reclama un apoyo sostenido a la producción artística en lengua de signos, así como a la investigación, documentación y difusión de las manifestaciones culturales propias de la comunidad sorda: “Nuestra cultura no es una versión adaptada de ninguna otra. Tiene sus propias formas de expresión, de narrar y de transmitir experiencias. Y necesita oportunidades para desarrollarse”.
Las asociaciones, espacios esenciales para la transmisión cultural
Una de las principales preocupaciones de la Confederación es garantizar que este patrimonio llegue a las nuevas generaciones. La entidad recuerda que una cultura puede contar con reconocimiento institucional y, sin embargo, debilitarse si desaparecen los espacios donde se aprende, se comparte y se recrea.
En este contexto, su presidente reivindica la función que históricamente han desempeñado las asociaciones de personas sordas. “Son espacios donde nuestra lengua y nuestra cultura se han mantenido vivas durante generaciones. Sin ellas, buena parte de este patrimonio no habría podido transmitirse”.
Una labor que convierte al movimiento asociativo en un agente fundamental para la salvaguarda del patrimonio cultural sordo. Y es que su papel no se limita a conservar las expresiones culturales existentes, sino que también permite que evolucionen, se renueven y sigan formando parte de la vida de las nuevas generaciones. “No se puede proteger nuestra cultura sin contar con quienes la vivimos y la transmitimos cada día. Si queremos garantizar su futuro, también tenemos que apoyar a las asociaciones que contribuyen a su continuidad”.
Más allá de la accesibilidad
Para finalizar, Suárez ha insistido en que proteger el patrimonio cultural sordo exige ir más allá de garantizar el acceso de las personas sordas a museos, teatros, bibliotecas, festivales o producciones audiovisuales. Y aunque considera imprescindible avanzar en accesibilidad, advierte de que esta no puede ser la única dimensión de las políticas culturales. “No queremos ser únicamente espectadores de cultura. Queremos crear, contar nuestras propias historias y hacerlo desde nuestra lengua”.
Con motivo del 17 de octubre, ha recordado que la protección de la cultura sorda está estrechamente vinculada a la conservación de la memoria, la creatividad y la identidad de su comunidad. Por ello, reclama que su reconocimiento como patrimonio cultural inmaterial vaya acompañado de medidas duraderas que garanticen tanto la creación de nuevas expresiones culturales como su transmisión. “La cultura sorda es un patrimonio vivo, que evoluciona y se enriquece con nuevas formas de expresión. Nuestro reto es garantizar que cuente con los recursos y las oportunidades que necesita para seguir haciéndolo en el futuro”.
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