(NDP 29/10/2026) En el Día Mundial del Ictus el mensaje principal que lanzamos desde la Fisioterapia en Aragón es firme y rotundo: el ictus y la enfermedad cardiovascular se pueden prevenir, y cuando ocurren, se pueden recuperar. La Fisioterapia es una disciplina imprescindible dentro del abanico asistencial de la salud cardiovascular y neurológica, y debe acompañar al paciente en todas y cada una de las fases de estos procesos.
Las afecciones cardiovasculares causan más de 20 millones de muertes al año en el mundo, y 1 de cada 4 personas sufrirá un accidente cerebrovascular a lo largo de su vida. La atención médica inmediata es crucial para salvar la vida del paciente, cuando un ictus ocurre, cada hora cuenta y dar una respuesta asistencial precoz es fundamental.
Durante la fase aguda y subaguda, y tras la estabilización médica inicial, las guías internacionales recomiendan iniciar la Fisioterapia en las primeras 48 horas. Una vez estabilizada la fase aguda, resulta determinante la rehabilitación del paciente y en esta etapa, la Fisioterapia se erige como un pilar fundamental e insustituible para recuperar la funcionalidad, promover la independencia y devolver la calidad de vida a las personas supervivientes.
En esta fase hospitalaria precoz, los fisioterapeutas intervenimos de forma intensiva dentro de equipos multidisciplinares integrados por neurólogos, terapeutas ocupacionales, logopedas, neuropsicólogos y enfermeros. Una intervención temprana estimula la neuroplasticidad, fomenta la recuperación del movimiento y devuelve la confianza al paciente. Abordamos la fuerza, el equilibrio, la rigidez articular, el tono muscular y la capacidad cardiorrespiratoria, sentando las bases de la independencia funcional.
La Fisioterapia no termina con el alta hospitalaria, en la fase crónica y en la atención comunitaria, mantener la autonomía y evitar recaídas se convierte en el punto central del proceso. Los fisioterapeutas acompañamos al paciente a largo plazo para mejorar su movilidad, la marcha, la fatiga y el estado de ánimo. La fisioterapia enfocada al tratamiento del ICTUS aborda múltiples dimensiones de la función motora enfocadas a la reeducación de la marcha y el equilibrio, la regulación del tono muscular y manejo de la espasticidad, la recuperación de la movilidad en miembros superiores y la prevención de complicaciones secundarias, como atrofia muscular, trombosis venosa profunda, rigidez articular y úlceras por presión. Las movilizaciones tempranas mitigan estos riesgos de forma efectiva.
El 73 % de las personas supervivientes de un ictus sufren una caída durante el primer año, nuestro trabajo específico en equilibrio y reeducación de la marcha minimiza este riesgo y evita complicaciones severas. Además, mediante programas de Ejercicio físico terapéutico podemos intervenir activamente en la prevención secundaria ayudando al paciente que ya ha sufrido un ictus a mantener un estilo de vida activo y saludable, reduciendo significativamente la probabilidad de padecer un segundo episodio.
Es muy importante destacar que la prevención es nuestro primer escudo cardiovascular, y no debemos esperar a que la lesión se produzca. La salud cardiovascular se construye día a día, y los fisioterapeutas somos profesionales de primera línea en la prevención primaria. Tan solo 30 minutos de ejercicio regular, cinco veces por semana, reducen el riesgo de sufrir un ictus en un 25 %. A través de la prescripción de ejercicio terapéutico personalizado —aeróbico, de fuerza y de equilibrio—, ayudamos a controlar la presión arterial (el principal factor de riesgo), optimizamos los niveles de colesterol y glucosa, combatimos el sedentarismo y enseñamos a la población a integrar el movimiento en su vida cotidiana de forma segura. Prevenir la enfermedad cardiovascular es la forma más eficaz de frenar el ictus.
Desde el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Aragón trabajamos reivindicando el papel de la Fisioterapia en el Servicio Aragonés de Salud exigiendo un refuerzo de plantillas en las Unidades de Ictus, servicios de Rehabilitación y Unidades de Fisioterapia en Atención Primaria para garantizar un tratamiento precoz, intensivo y continuo. Sin duda, uno de los retos a los que nos enfrentamos es garantizar una continuidad asistencial coherente y sostenible que favorezca la asistencia en todas las fases del proceso del ictus. Además de impulsar campañas informativas para que la ciudadanía reconozca la actividad física pautada por fisioterapeutas como la mejor herramienta terapéutica cardiovascular. A esto hay que añadir que es imprescindible ponerse en manos de profesionales cualificados para el tratamiento del paciente con Ictus. La prescripción de ejercicio en pacientes con riesgo cardiovascular o secuelas neurológicas requiere rigor y formación universitaria sanitaria. Poner esta atención en manos no cualificadas es un riesgo inaceptable para la salud.


