María Tomás (SEIMC): «Aunque la peste neumónica es grave, tenemos tratamiento y medidas preventivas eficaces»

La microbióloga advierte de que el diagnóstico de peste neumónica en Rusia todavía no está confirmado y destaca que no se han detectado casos secundarios entre los contactos

La alerta sanitaria surgida en Rusia tras el fallecimiento de una trabajadora de un instituto especializado en el estudio de la peste se mantiene bajo vigilancia internacional, aunque por el momento no existe confirmación de que la mujer falleciera a causa de una infección por Yersinia pestis. La paciente presentó una neumonía grave de origen desconocido y las autoridades rusas han informado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) de que no se han detectado casos de peste entre sus contactos.

“Estamos hablando de un caso sospechoso, de una sospecha. No se ha confirmado en el laboratorio el diagnóstico”, explica a Gaceta Médica María del Mar Tomás, microbióloga del Hospital Universitario de A Coruña y portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).

La trabajadora falleció el pasado 2 de octubre en la región de Irkutsk, en Siberia, después de desarrollar una neumonía grave de causa todavía desconocida. Su vinculación con su trabajo en un instituto dedicado a la investigación de la peste llevó a investigar la posibilidad de que se tratara de un caso de peste neumónica y activó medidas de vigilancia sobre las personas que habían estado en contacto con ella.

Según la información trasladada por las autoridades rusas a la OMS, alrededor de 200 contactos fueron sometidos a vigilancia y las pruebas realizadas no identificaron patógenos peligrosos. Rusia también ha comunicado que no se han confirmado casos de peste en la ciudad de Irkutsk.

Sin embargo, la información disponible todavía no permite cerrar definitivamente la investigación sobre la causa del fallecimiento. La OMS ha solicitado a Rusia información adicional para esclarecer el episodio, mientras que el ECDC mantiene una vigilancia estrecha de la situación.

Sin transmisión sostenida entre personas

Para Tomás, la prioridad en este momento es doble: confirmar o descartar el diagnóstico y esclarecer si existió una exposición entre familiares, compañeros de trabajo o profesionales sanitarios.

María del Mar Tomás
María del Mar Tomás, microbióloga del Hospital Universitario de A Coruña y portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC)

“Lo principal es primero confirmar el diagnóstico y esclarecer si ha habido exposición a casos entre familiares, compañeros o sanitarios”, señala.

En este sentido, el ECDC informó el 6 de octubre de que, con la información disponible, no se habían comunicado casos secundarios ni existía evidencia de una transmisión sostenida entre personas. El organismo europeo considera que la transmisión de la peste neumónica requiere generalmente un contacto estrecho y prolongado con una persona infectada que ya presenta síntomas. “Lo que aumentaría la preocupación es si apareciese alguna infección relacionada o que hubiese casos de transmisión entre humanos”, explica la portavoz de SEIMC.

La situación es, por tanto, muy diferente a la de una enfermedad respiratoria con elevada capacidad de propagación comunitaria. “No tiene esta capacidad de transmisión como tienen otros virus como la COVID”, apunta Tomás.

La peste neumónica, una forma grave pero tratable

La peste está causada por la bacteria Yersinia pestis y puede presentarse fundamentalmente en tres formas: bubónica, septicémica y neumónica.

La peste bubónica, la forma más habitual, afecta a los ganglios linfáticos, que se inflaman y pueden resultar muy dolorosos. Habitualmente se adquiere a través de la picadura de pulgas infectadas. La forma septicémica aparece cuando la bacteria invade el torrente sanguíneo y puede desencadenar sepsis y fallo multiorgánico.

La peste neumónica afecta directamente a los pulmones y puede aparecer como consecuencia de la inhalación de partículas infecciosas o como complicación de otra forma de peste. Es la forma que presenta mayor relevancia desde el punto de vista de la transmisión interpersonal.

“La relevancia de la forma neumónica es que la transmisión puede existir entre personas si se inhalan gotas expulsadas al toser”, explica Tomás. No obstante, precisa que generalmente se necesita un contacto cercano y prolongado.

Esta capacidad de transmisión respiratoria es la que obliga a extremar las medidas de prevención ante un caso sospechoso: aislamiento del paciente, identificación y vigilancia de los contactos y protección del personal sanitario.

Tratamiento: la rapidez es clave

A pesar de su gravedad, la peste neumónica dispone de tratamiento antibiótico eficaz. El principal factor que condiciona el pronóstico es la rapidez con la que se instaura la terapia.

“Aunque la enfermedad es grave, especialmente la forma neumónica, evoluciona de forma rápida y puede llegar a ser mortal, en principio hay tratamiento”, subraya Tomás.

Entre los antibióticos empleados frente a la peste se encuentran gentamicina, ciprofloxacino y levofloxacino, según las recomendaciones de organismos sanitarios internacionales. La especialista destaca que el tratamiento debe administrarse de forma precoz, idealmente durante las primeras horas desde la sospecha clínica.

“Es muy importante administrarlo de forma rápida en las primeras 48 horas”, señala. Ante una sospecha fundada, explica, “no es necesario esperar a disponer de la confirmación microbiológica para comenzar el tratamiento”.

También existe la posibilidad de administrar profilaxis antibiótica a las personas que hayan tenido una exposición de riesgo. “Estos tratamientos suelen, de forma profiláctica, durar siete días”, apunta.

El ECDC recomienda que los pacientes con peste neumónica sospechada o confirmada sean aislados y reciban tratamiento adecuado, mientras que los contactos estrechos deben ser identificados y vigilados rápidamente.

Un diagnóstico que no debería demorarse

Una de las cuestiones que todavía quedan por resolver es la causa exacta de la neumonía que provocó el fallecimiento de la trabajadora rusa. Tomás descarta que el diagnóstico microbiológico de Yersinia pestis tenga necesariamente que prolongarse durante semanas.

“Ahora mismo tenemos diagnósticos moleculares que a través de técnicas de PCR no tendrían que tardar mucho”, explica.

La obtención de un resultado, sin embargo, depende de factores como el momento en que se realiza la prueba y el tipo de muestra analizada. Por ello, un resultado negativo no necesariamente permite descartar la infección si las circunstancias de la toma de muestras no son las adecuadas.

“Puede ser que tengan un diagnóstico negativo, PCR negativa. Dependerá también del momento en el que se realice el diagnóstico y del tipo de muestra”, señala.

El riesgo, por ahora, es bajo

Con los datos disponibles, no hay indicios que apunten a una amenaza relevante para la población española o europea. El ECDC considera que no existe actualmente evidencia de transmisión sostenida y recuerda que no se han registrado casos de peste en la Unión Europea en décadas: “Según la información limitada disponible hasta el momento, no hay informes de casos secundarios ni evidencia de transmisión sostenida de persona a persona que pudiera provocar una mayor propagación de la enfermedad”. Además, la enfermedad puede tratarse eficazmente con antibióticos disponibles en Europa.

La OMS también ha considerado bajo el riesgo para la población general, mientras mantiene el contacto con las autoridades rusas para obtener información adicional sobre el episodio. “En principio, la probabilidad en Europa y en España sería baja con la información disponible hasta el momento”, resume Tomás.

La experta considera que la respuesta debe centrarse en las medidas clásicas de control de una infección de este tipo: detección precoz, tratamiento, aislamiento y protección de los profesionales sanitarios, además de la identificación y seguimiento de los contactos. “Mensaje de tranquilidad porque hay que detectar, tratar al paciente, aislar, proteger al personal sanitario y, ante la mínima sospecha, administrar los tratamientos”, concluye.

Una enfermedad que no ha desaparecido

Aunque la peste está estrechamente asociada a las grandes epidemias de la historia, la bacteria Yersinia pestis continúa circulando en determinados reservorios animales y sigue provocando casos humanos esporádicos en algunas regiones del mundo.

La existencia de estos reservorios explica que la enfermedad no haya sido erradicada. La diferencia respecto a las grandes epidemias históricas es que actualmente existen herramientas diagnósticas, antibióticos eficaces y medidas de control de la infección que permiten limitar la enfermedad cuando se identifica de manera temprana.

Por ello, y a la espera de que Rusia esclarezca definitivamente la causa del fallecimiento, el episodio de Irkutsk debe interpretarse actualmente como la investigación de un posible caso, y no como un brote confirmado de peste neumónica.

FUENTE: Gaceta Médica 

 

Ana Manterias
Ana Manterias
Colabora en el portal desde el ámbito de la comunicación y el marketing, con una visión estratégica orientada al sector de la sanidad y la salud, las enfermedades y la nutrición. Especializada en relaciones institucionales, coordina la línea editorial de todos los autores con un enfoque riguroso y coherente.

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