Un amplio informe elaborado por el EPRS advierte de que la actual crisis no puede atribuirse únicamente al uso de internet, sino a la combinación de factores sociales, económicos, educativos y digitales
La Unión Europea apuesta por una respuesta coordinada y multidisciplinar para hacer frente al deterioro de la salud mental de niños, adolescentes y jóvenes en un contexto marcado por el auge de las plataformas digitales y las nuevas tecnologías. Así se recoge en un amplio informe elaborado por el Servicio de Estudios del Parlamento Europeo (EPRS), presentado ante el Comité de Salud Pública, que advierte de que la crisis no puede atribuirse únicamente al uso de internet, sino a la combinación de factores sociales, económicos, educativos y digitales que confluyen especialmente durante la adolescencia. El documento recuerda que casi uno de cada cinco jóvenes europeos convive con algún trastorno mental y que la ansiedad y la depresión constituyen ya las principales causas de discapacidad en este grupo de población.


