Mediante CRISPR se elimina el gen transportador de glucosa, lo que activa las células madre neuronales en ratones vivos. Serviría para daño cerebral, por ejemplo, tras un ictus.
La mayoría de las neuronas del cerebro humano duran toda la vida y hay una buena razón: en las complejas relaciones estructurales entre sus sinapsis se conserva información intrincada y a largo plazo. Perder las neuronas significaría perder esa información crítica, es decir, olvidar.


