El síndrome cardiovascular-renal-metabólico (SCVRM) sigue siendo una realidad clínica frecuente en las consultas, afectando hasta al 30 % de la población mundial y su abordaje integral es esencial para mejorar la atención y reducir complicaciones en pacientes crónicos complejos.
El deterioro funcional afecta al 46% y el delirium al 20-30% de los pacientes ingresados, lo que se asocia a más mortalidad, largas estancias, reingresos y un mayor coste sanitario.
Los tipos más comunes de maltrato en personas mayores son el psicológico, la negligencia y el maltrato económico y físico, para detectarlos se debe formar a los profesionales en señales de alerta.
6 de octubre de 2025. – El envejecimiento de la población y el aumento de la esperanza de vida están modificando el perfil de los pacientes hospitalizados en España, con un incremento proyectado de la población mayor de 65 años del 20% actual al 30% en 2055. Esto llevará a un aumento significativo de la frecuentación hospitalaria, especialmente en Medicina Interna, donde se prevé que las hospitalizaciones se dupliquen para 2050, concentrándose en pacientes mayores, pluripatológicos y dependientes, según se expuso en la XII Reunión de Pacientes Crónicos Complejos-XVI Reunión del Grupo de Trabajo de Cronicidad y Pluripatología de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), celebrada en Alcalá de Henares (Madrid) los días 2 y 3 de octubre y patrocinada por Boehringer Ingelheim.
Actualmente, más de la mitad de las altas en Medicina Interna ya corresponden a personas mayores de 74 años, con una prevalencia mucho mayor en aquellos de 90 a 95 años. La multimorbilidad afecta al 60% de los mayores de 65 años, lo que se traduce en mayor mortalidad, más ingresos y peor calidad de vida. En este contexto, el 60% de los pacientes ingresados son crónicos complejos, muchos con alta dependencia en las actividades diarias y un elevado riesgo de reingreso o fallecimiento. Para abordar esta complejidad, la valoración integral y la visión holística del médico internista son fundamentales, permitiendo evaluar funcionalidad, estado cognitivo y comorbilidades, priorizando intervenciones personalizadas y mejorando los resultados clínicos.


