La doctora Sonia Mirabet es licenciada Medicina y Cirugía por la Univesitat de Barcelona.
Especialista en Cardiología yAdjunta del Servicio de Cardiología del Hospital Sant Pau desde 2002. Desde 2022 es la directora Unidad de Insuficiencia Cardíaca de Sant Pau.
Obtuvo el Doctorado en Medicina por la Universitat Autònoma de Barcelona con la calificación de Excelente Cum laude. Premio extraordinario de doctorado 2015-2016. A su vez es Profesora Asociada de la Universitat Autònoma de Barcelona del Departamento de Medicina Interna.
¿Qué entendemos exactamente por insuficiencia cardiaca? ¿Estamos ante una enfermedad o ante una consecuencia de otras patologías?
Respuesta.- La insuficiencia cardíaca se define como un conjunto de manifestaciones, síntomas referidos por el paciente y signos apreciados a la exploración física por los profesionales de la salud, como consecuencia de la incapacidad del corazón de bombear la sangre hacia todos los órganos y sistemas del cuerpo debido a una alteración morfológica y/o funcional del corazón. Esta incapacidad genera una elevación de las presiones dentro de las cavidades cardíacas lo que facilita la retención de líquido en diferentes territorios (pulmones, piernas, abdomen etc.), así como una aportación insuficiente de sangre hacia diferentes sistemas condicionando las manifestaciones propias de los territorios mal perfundidos (debilidad por falta de irrigación de los músculos, digestiones pesadas por falta de irrigación del sistema digestivo o dificultad de concentración por falta de irrigación del cerebro entre otras manifestaciones entre otras manifestaciones).
Por todo ello, podemos entender que no es una enfermedad como tal, sino que es la expresión de diferentes enfermedades, de ahí que se defina como un síndrome. La incapacidad del corazón para llevar a cabo sus funciones puede ser consecuencia de muchas patologías por ejemplo enfermedades con base genética que afectan al músculo cardiaco (miocardiopatías), la cardiopatía isquémica , cardiopatías congénitas, patologías valvulares, la HTA de años de evolución mal controlada, arritmias sostenidas, enfermedades de depósito que infiltran el músculo cardiaco como la amiloidosis, tóxicos que pueden lesionar el musculo cardiaco como algunas quimioterapias o el alcohol, enfermedades víricas, entre otras.
Hace unos días, el Hospital Sant Pau emitió una nota de prensa en la que se afirmaba que la insuficiencia cardiaca es la principal causa de ingreso hospitalario en mayores de 65 años… ¿Qué nos puede decir al respecto?
Respuesta.- Es cierto que desde hace años la IC es la principal causa de ingreso no programado en personas de más de 65 años. La insuficiencia cardiaca es una entidad prevalente, aproximadamente el 2% de la población tiene insuficiencia cardiaca pero esta prevalencia se incrementa de manera muy notable con la edad, de manera que puede llegar a ser superior al 10% en personas con 70 años o más. Es una entidad que condiciona una sintomatología muy limitante y pobre calidad de vida lo que genera muchas consultas a urgencias y necesidades de ingreso. Tras un ingreso por descompensación el 25% volverán a ingresar en un mes y el 50% a lo largo el próximo año. Todo esto hace necesario la detección y atención precoz de los pacientes con datos de descompensación con el objetivo de optimizar el tratamiento, evitar las consultas a urgencias y los ingresos hospitalarios, mejorar su calidad de vida y disminuir la morbimortalidad. Para ello es imprescindible disponer de Unidades de insuficiencia Cardiaca con profesionales formados en la atención y educación de los pacientes con IC y garantizar la continuidad asistencial.
¿Por qué decimos que estamos ante una de las epidemias silenciosas del siglo XXI?
Respuesta.- Podemos decir que su elevada prevalencia, que además se prevé que incremente en los próximos años por múltiples factores (envejecimiento de la población, disponibilidad de tratamientos que permiten que los pacientes sobrevivan …), condiciona que la IC sea uno de los principales problemas de salud y ciertamente es silenciosa porque a pesar de que tiene un impacto tan importante en la calidad de vida de los pacientes y una mortalidad superior a algunos cánceres continúa siendo poco conocida entre la sociedad.
¿Cuáles son, en la actualidad, los principales factores que precipitan una insuficiencia cardiaca en los mayores de 60 años? ¿Son los mismos factores de riesgo para los menores de 60 años?
Respuesta.- Como he comentado la insuficiencia cardiaca es la expresión de diferentes enfermedades con lo que hay factores genéticos, algunos quimioterápicos, virus, enfermedades valvulares entre otros que pueden condicionar afectación cardiaca que lleve al desarrollo de insuficiencia cardiaca y en este sentido no se puede diferenciar por la edad. Si que hay otros factores como por ejemplo la hipertensión arterial, la obesidad, el consumo de tóxicos, la diabetes mal controlada, la cardiopatía isquémica crónica, etc. que acaban condicionando disfunción cardiaca y que deben modificarse con la mayor anticipación para evitar el desarrollo de insuficiencia cardiaca.
En personas menores de 60 años las cardiopatías congénitas, las miocardiopatías de base genética, los tóxicos incluyendo quimioterapias, los virus, estarían entre las causas más frecuentes de desarrollo de IC. En personas de más de 60 años la hipertensión arterial, la obesidad, las enfermedades infiltrativas, las valvulopatías, estarían entre las causas más prevalentes. La cardiopatía isquémica estaría presente en ambos grupos de edad.
¿Cuáles son los primeros síntomas que suelen pasar desapercibidos?
Respuesta.- Los primeros síntomas son el ahogo, la fatiga, la peor tolerancia a la actividad física, la tos seca al acostarse, la necesidad de dormir más incorporado o incluso en el sofá, la retención de líquidos en las piernas o el abdomen. Tradicionalmente se pueden confundir con procesos respiratorios, víricos y no detectar que estamos ante un paciente con IC.
¿Cómo se ha transformado el proceso diagnóstico con las nuevas herramientas de imagen y biomarcadores?
Respuesta.- El desarrollo de los péptidos natriuréticos que tienen un elevado valor predictivo negativo ha sido clave en la evaluación y diagnóstico objetivo de pacientes con síntomas y signos de insuficiencia cardiaca, aunque su implementación en todos los ámbitos de atención sanitaria ha sido lenta. Es sumamente importante la valoración precisa e individualizada de cada paciente, conocer todos sus antecedentes médicos, si tienen factores de riesgo para desarrollar IC, hacer un interrogatorio y exploración física minuciosas y utilizar todas las herramientas para llegar al diagnóstico. Se han llevado a cabo campañas de concienciación social (la campaña de la Asociación de IC de la SEC “No dejes que se apague “por ejemplo) para ayudar a la identificación precoz por los pacientes de signos de IC, se han llevado a cabo campañas de formación y educación a profesionales de la salud para facilitar el diagnóstico en todos los entornos sanitarios.
Con las técnicas de imagen podemos precisar el tipo de IC que tienen los pacientes y profundizar en conocer las causas subyacentes que llevan a su desarrollo. Ha habido un gran avance en la resonancia magnética y en el TAC, especialmente a nivel hospitalario, pero también se ha avanzado en la difusión del ecocardiograma, exploración básica en el estudio de la IC, en todos los entornos sanitarios.
En su opinión, ¿qué avances recientes han supuesto un antes y un después en el manejo de esta enfermedad?
Respuesta.- El conocimiento de los mecanismos fisiopatológicos que están en la base de la IC permitió a finales de los años 80, 90 e inicios del 2000, disponer de tratamientos que han disminuido notablemente la mortalidad y la morbilidad de los pacientes con un tipo concreto de IC, la IC con fracción de eyección reducida. Desde entonces se ha continuado investigando y se ha podido disponer de nuevos fármacos y dispositivos que han aportado beneficio adicional en cuanto a supervivencia y calidad de vida, por ejemplo, los marcapasos resincronizadores, la reparación percutánea de las válvulas, los desfibriladores automáticos implantables, más recientemente los externos etc. Los avances tecnológicos han permitido mejorar los resultados de los dispositivos de soporte ventricular de larga duración con buena supervivencia a medio plazo y menor incidencia de complicaciones. El trasplante cardiaco continúa representando desde hace más de 50 años la opción de tratamiento de elección para un grupo seleccionado de pacientes con IC avanzada.
En la actualidad se están disponiendo de nuevas evidencias científicas sobre el beneficio de determinados tratamientos en otro tipo de IC, la IC con FE conservada, así como tratamientos para entidades específicas como la amiloidosis o algunas miocardiopatías. Continuamente se está investigando sobre los mecanismos que llevan al desarrollo de IC en diferentes contextos para intentar evitar la progresión de la IC y sobre todo disminuir la mortalidad y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Un aspecto muy importante ha sido el desarrollo de unidades de insuficiencia cardiaca. La implementación de las unidades de insuficiencia cardiaca y la estructuración de un programa de atención continuada al paciente con IC ha demostrado en estudios tanto observacionales como aleatorizados, menor número de visitas al servicio de urgencias y disminución del número de reingresos, mayor cumplimiento terapéutico e incluso aumento de la supervivencia. Otro aspecto muy relevante es el trabajo en equipos multidisciplinares incluyendo a diferentes especialistas implicados en la toma de decisiones y en el abordaje terapéutico de pacientes, así como la comunicación entre los diferentes entornos sanitarios en los que es atendido el paciente y el trabajo en red, lo que permite garantizar la equidad en la atención a los pacientes con IC.
¿Qué impacto emocional o social tiene esta enfermedad sobre los pacientes y sus familias?
Respuesta.- Esta entidad tiene un gran impacto en pacientes y familias. Condiciona una gran limitación en la vida personal, tanto para las actividades diarias, como para la actividad laboral o para la interacción social. En fases avanzadas los pacientes van perdiendo gran parte de su autonomía y requieren gran colaboración por parte de las familias o cuidadores lo que lleva a una gran repercusión global en la vida familiar y en muchas ocasiones al aislamiento social. Además, en la IC es difícil establecer un pronóstico preciso lo que genera a menudo incertidumbre sobre el desenlace, y conlleva ansiedad y preocupación a nivel personal y en el entorno familiar.
A nivel social la insuficiencia cardiaca representa un gran impacto económico, con una gran parte del presupuesto sanitario dedicado a la IC, especialmente a hacer frente a los gastos que representan las hospitalizaciones, pero también a sufragar los tratamientos necesarios, sin olvidar los gastos indirectos como consecuencia de las incapacidades laborales o las ayudas sociales.
¿Qué mensaje les daría a los familiares o cuidadores que acompañan a estos pacientes?
Respuesta.- Mi mensaje es que entiendan en qué consiste la insuficiencia cardiaca y cómo es su evolución, qué entiendan las opciones de tratamiento de que se dispone y cuando se pueden aplicar, animarlos a recibir la máxima información en relación con la IC y a preguntar sus dudas sobre cómo actuar ante una eventual descompensación. La información y la colaboración entre pacientes, familiares/cuidadores y profesionales de la salud es fundamental para mejorar la calidad de vida de los pacientes y disminuir las complicaciones.
Al mismo tiempo los animaría a realizar actividades de ocio que les permitieran poder sobrellevar situaciones muy exigentes como son las fases avanzadas de la enfermedad y que mantuvieran la interacción con su entorno para evitar el aislamiento social que en muchas ocasiones conlleva esta entidad. Les aconsejaría que tuvieran un buen contacto con los especialistas, pero también con su centro de atención primaria.
Para terminar… ¿Qué papel cree que debe jugar la educación sanitaria, las redes sociales y los medios de comunicación en la prevención cardiovascular?
Respuesta.- La educación sanitaria como he ido explicando a lo largo de la entrevista es fundamental en esta entidad. Conocer qué es la IC, cómo se trata, cómo se puede prevenir, cómo detectarla y cómo actuar ante una descompensación es imprescindible. Aquí debemos destacar especialmente la labor de las enfermeras especializadas en insuficiencia cardiaca que son claves en la atención del paciente y familiares y en garantizar la continuidad asistencial entre los diferentes entornos sanitarios en el que el paciente es atendido. Es fundamental promover la atención en Unidades de Insuficiencia Cardiaca y dotarlas de los recursos humanos y materiales necesarios. Es la manera de mejorar la atención al paciente con IC, mejorar su pronóstico y disminuir su morbimortalidad
Las redes sociales deben contribuir a hacer difusión de la entidad, de los mensajes elaborados por las Sociedades Científicas, ayudar a concienciar a la sociedad de lo que representa y sobre todo de cómo podemos prevenirla y cómo detectar signos de alarma para facilitar una actuación precoz. Hacer difusión de las Asociaciones de Pacientes para quien quiera consultar y de las páginas web avaladas por las Sociedades Científicas en las que se puede conseguir información.
Los medios de comunicación deben hacerse eco de este importante problema de salud que ha pasado bastante desapercibido hasta la actualidad, y facilitar la difusión de toda la información relevante sin alarmismos. Esta difusión es fundamental para contextualizar el problema, prevenir nuevos casos y para mejorar la calidad de vida y el pronóstico de los pacientes con IC.


