• El síndrome cardiorrenometabólico se puede prevenir e, incluso, revertir en sus estadios iniciales, ya que una disminución mayor de un 10% del peso corporal puede corregir sus principales factores de riesgo.
• La prevención se basa en una dieta saludable, actividad física regular, controlar el peso y evitar hábitos tóxicos para proteger el corazón, el riñón y el metabolismo, que están conectados, y de esta forma reducir la probabilidad de sufrir infartos, ictus, la diálisis o el trasplante renal.
• El médico internista tiene un perfil idóneo para liderar la coordinación del manejo de este síndrome, pero el abordaje multidisciplinar es clave y debe impulsar la prevención y la promoción de la salud.
21 de abril de 2026 – La Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) pide reforzar la prevención del síndrome cardiorrenometabólico, ya que un alto porcentaje de la población española presenta factores de riesgo para desarrollarlo. El 30% de los adultos
españoles sufren de síndrome metabólico, un 15% padecen diabetes y un 20% tienen obesidad, factores que son el sustrato para presentarlo. Las tres patologías constituyen también un importante problema de salud pública a escala mundial, según el IDF
Diabetes Atlas de la International Diabetes Federation.
Así lo ha puesto de manifiesto la Dra. Alejandra Gullón, del Hospital Universitario La Princesa, de Madrid, y moderadora de la mesa redonda “Prevención del síndrome cardiorrenometabólico: un enfoque integral”, en la XXVIII Reunión de Insuficiencia Cardiaca y Fibrilación Auricular, celebrada los días 16 y el 17 de abril en el Auditorio de Zaragoza, que contaron con la participación de cerca de 500 médicos internistas y en las que se presentaron 60 trabajos y proyectos de investigación.
Las jornadas contaron, además, con la presencia de profesionales de enfermería y de las Unidades de Manejo Integral de Pacientes con Insuficiencia Cardiaca (UMIPIC), con su influencia en la mejora de la morbimortalidad de los pacientes con insuficiencia cardíaca (IC), y en ellas se presentó un nuevo registro de enfermería especializada en IC, único en España, y dará evidencia científica sobre el cuidado de los pacientes con esta patología en los próximos años.
El síndrome cardiorrenometabólico aún es un concepto novedoso, definido por la Sociedad Americana del Corazón (American Heart Association) hace solo tres años, en 2023, por lo que se requiere incidir en la toma de conciencia sobre este trastorno tanto
entre la población general como entre la comunidad médica.
“Es un trastorno sistémico caracterizado por la interacción de alteraciones metabólicas, el desarrollo de la enfermedad renal crónica y de patologías cardiovasculares. El daño orgánico no solo es aditivo, sino que se potencia y retroalimenta. Se asocia a exceso de adiposidad, grasa visceral, inflamación, daño oxidativo y resistencia a la insulina, que afectan a arterias, riñones y corazón, por lo que es clave identificar a los pacientes en
fases precoces, antes de que aparezcan manifestaciones clínicas”, explica la Dra. Gullón.
La prevención es fundamental, ya que se asocia a una elevada mortalidad prematura y discapacidad, dado que los pacientes con este síndrome tienen un riesgo elevado de sufrir complicaciones cardiovasculares (infarto, insuficiencia cardíaca e ictus) como de desarrollo de enfermedad renal crónica que podría conllevar, en algunas situaciones, a requerir diálisis o transplante renal.
Los grandes responsables del síndrome cardio-reno-metabólico son la obesidad, el exceso de adiposidad, el sedentarismo, la alimentación basada en productos ultraprocesados, el tabaquismo y patologías como la hipertensión arterial, (HTA) la diabetes o el exceso de colesterol y triglicéridos.
Características del síndrome cardiorrenometabólico
El síndrome cardiorrenometabólico sigue un proceso evolutivo durante varios años. En su evolución natural se diferencian varias fases: en la fase preclínica (estadio 1) solo están presentes los factores de riesgo como el sobrepeso o la obesidad o la resistencia a la insulina, sin manifestaciones. En las fases intermedias (estadios 2 y 3), los pacientes presentan diabetes, hipertensión, dislipemia y/o enfermedad renal crónica con aparición
posterior de daños subclínico a nivel arteriosclerótico y cardiaco y, finalmente, en el estadio 4 los eventos clínicos cardiovasculares como el ictus, la cardiopatía isquémica, la enfermedad arterial periférica o la IC.
Las manifestaciones clínicas, en los estadios intermedios, pueden ser sutiles y, entre ellas, figuran el aumento de las cifras de presión arterial (PA), hiperglucemia en rango de diabetes, pérdida de proteínas en orina o microalbuminuria, pérdida de energía, fatiga, hinchazón de piernas o aparición de disnea o dolor torácico ante esfuerzos cotidianos como subir escaleras.
El síndrome cardiorrenometabólico se puede corregir en sus fases iniciales. Una disminución mayor del 10% del peso corporal podría lograr una reducción o reversión de la diabetes, la mejoría relevante de la HTA, así como la normalización de las cifras de triglicéridos y otras manifestaciones. En cambio, si el daño está establecido, el objetivo del tratamiento es la estabilización de la enfermedad y evitar la progresión.
“Una parte muy importante de la población tiene insuficiencia renal sin diagnosticar y, a menudo, la situación renal no se evalúa si no hay síntomas. El síndrome cardiorrenometabólico tiene una evolución de años, por lo que tenemos una ventana de oportunidad para prevenirlo antes de que dé síntomas y nunca debemos esperar a que surjan complicaciones graves como el fracaso renal, o problemas cardíacos como la
insuficiencia cardíaca, para empezar a intervenir”, subraya la Dra. Gullón.
Papel del médico internista y manejo multidisciplinar
El médico internista tiene un perfil idóneo para liderar y coordinar el manejo del síndrome cardiorrenometabólico por su visión integradora de los pacientes pluripatológicos y complejos. Sin embargo, el abordaje multidisciplinar de este trastorno es clave partiendo desde la prevención y promoción de la salud a nivel poblacional, dirigida desde la Atención Primaria (AP) y las estrategias de Salud Pública.
“El abordaje de estos pacientes requiere un enfoque integral y multidisciplinar, especialmente en aquellos con múltiples comorbilidades como hipertensión, diabetes, insuficiencia cardiaca u obesidad. En este contexto, la Medicina Interna desempeña un papel clave por su visión global, coordinando la atención entre especialidades y evitando la fragmentación del manejo clínico”, dice la Dra. Gullón.
Para el screening del síndrome cardio-reno-metabólico se debe realizar una anamnesis completa, que incluya sus síntomas y antecedentes y una exploración física que incluya parámetros antropométricos como el peso, el perímetro de la cintura, el cálculo del índice de masa corporal (IMC) e índice de cintura/altura (ICA) y la toma de las cifras de PA. Además, es fundamental hacer analíticas básicas de sangre y orina que incluyan la determinación de la glucosa, la hemoglobina glicosilada, un perfil lipídico completo y una evaluación de la función renal, incorporando la detección de microalbuminuria como marcador temprano del daño renal, junto con estudios complementarios como un
electrocardiograma.
En los pacientes que ya presentan daño establecido, se plantea una estrategia de prevención secundaria. Existen tratamientos farmacológicos que permiten mejorar el pronóstico y la calidad de vida. Además, nuevos tratamientos como los agonistas del receptor GLP-1 o los inhibidores SGLT2 han demostrado beneficios en el control metabólico, la reducción de complicaciones cardiovasculares y la protección renal.
Sobre la Sociedad Española de Medicina Interna (Sociedad Española de Medicina Interna)
La Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) integra a más de 8.000 médicos internistas de toda España. Entre sus objetivos prioritarios, se encuentran el de potenciar la investigación en este campo, así como aunar los esfuerzos de los distintos grupos de trabajo que conforman parte
de la Sociedad. En la actualidad, son un total de 20 los grupos o subgrupos monográficos de patologías prevalentes o áreas de interés dentro de la Medicina Interna, especialidad médica que se define por la visión global del paciente y desempeña un papel central en la atención a los pacientes crónicos complejos. Para más información, visita www.fesemi.org y sigue su actualidad en Twitter, Facebook, LinkedIn e Instagram.


