Ante el arranque de un nuevo periodo de elección de plaza de formación sanitaria especializada (FSE), la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) reclama una acción de sensibilización y acompañamiento a los futuros médicos y médicas residentes, con el objetivo de reforzar el posicionamiento de la especialidad como eje vertebrador del Sistema Nacional de Salud (SNS). Al mismo tiempo, solicita una lectura rigurosa y corresponsable de los datos del proceso MIR. En la convocatoria de 2026, Medicina Familiar y Comunitaria vuelve a situarse como la especialidad con mayor volumen de plazas ofertadas, alcanzando las 2.544 plazas distribuidas en 194 unidades docentes por todo el territorio. Este elevado volumen consolida el peso estructural de la especialidad en el sistema sanitario y evidencia una realidad incontestable: el SNS necesita médicos y médicas de familia en una magnitud muy superior al resto de especialidades. En base a este contexto, es necesario desplazar el foco del debate desde el relato de las vacantes hacia un análisis estructural del sistema formativo y de planificación de recursos humanos. Tal como ya se ha señalado en numerosas ocasiones por parte de la semFYC, la Atención Primaria resuelve hasta el 90% de las necesidades de salud de la población, lo que refuerza su papel estratégico y la necesidad de invertir en su sostenibilidad, también desde la formación sanitaria especializada. Por ello, la semFYC también solicita una interpretación rigurosa de los datos que evite simplificaciones que distorsionen la realidad de la especialidad. Por ello, consideramos que el proceso MIR no es únicamente un momento de elección individual, sino un indicador del funcionamiento global del sistema sanitario. Por ello, la semFYC hace un llamamiento a la corresponsabilidad de todas las instituciones implicadas —administración central, comunidades autónomas, universidades y organizaciones profesionales— para actuar en tres ejes clave:
En la distribución territorial de las plazas —con comunidades como Andalucía (440), Cataluña (379) o Madrid (254) a la cabeza— se refleja tanto el peso poblacional como las necesidades asistenciales diferenciadas. El salto cualitativo pendiente: tutorización y calidad docente En el proceso de poner en valor la especialidad, la semFYC defiende que la tutorización y las unidades docentes son una pieza fundamental. Por eso valora positivamente, la necesaria homologación de tutores, un avance imprescindible para garantizar estándares homogéneos de calidad docente en todo el territorio. La semFYC considera prioritario que este proceso no se limite a un reconocimiento formal, sino que evolucione hacia un modelo estructurado de capacitación, evaluación y reconocimiento del rol del tutor y la tutora como pieza crítica del sistema. En paralelo, el desarrollo del nuevo Programa Oficial de la Especialidad (POE) debe permitir a las unidades docentes avanzar hacia modelos más exigentes y coherentes con las competencias que hoy requiere la Medicina de Familia. Esto implica no solo actualización curricular, sino también condiciones reales para su implementación: tiempo docente, recursos, capacidad investigadora y estabilidad de los equipos. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Índice de Preferencia Competitiva (IPC): cómo se elige realmente Medicina de Familia Al hilo de la realización de análisis cuantitativos del proceso de elección, la semFYC defiende modelos de lectura fundamentados en metodologías como el Índice de Preferencia Competitiva (IPC). Se trata de una herramienta analítica desarrollada en el marco de La Mirilla que permite medir el atractivo real de la Medicina Familiar y Comunitaria (MFyC) en condiciones comparables con el resto de especialidades. A diferencia de otros enfoques, el IPC no se basa en el número absoluto de plazas ocupadas o en el orden de elección, sino en una pregunta clave: cuando un aspirante puede elegir entre MFyC y otra especialidad, ¿cuál escoge? De este modo, el indicador corrige el efecto del volumen de plazas —especialmente relevante en MFyC— y permite analizar la competitividad relativa de la especialidad en igualdad de oportunidad. El concepto de IPC positivo refleja frente a cuántas especialidades MFyC obtiene una preferencia igual o superior al 50%, es decir, en cuántos “duelos” directos resulta ganadora. Este análisis solamente se puede desarrollar con la elección mir completada.
Lectura clave: En múltiples territorios, MFyC se elige por delante de más de la mitad de las especialidades disponibles, lo que aporta una evidencia empírica frente a narrativas simplificadas sobre falta de atractivo. IPC por tipo de especialidad: dónde compite mejor MFyC Para profundizar en esta lectura, el IPC se desagrega por grandes grupos de especialidades, lo que permite identificar patrones de preferencia según afinidad formativa y expectativas profesionales. Este desglose permite entender no solo si MFyC es elegida, sino frente a qué tipo de alternativas compite con mayor o menor intensidad.
El IPC introduce un cambio de enfoque necesario en el análisis del MIR: No se trata únicamente de cuántas plazas se ofertan o en qué orden se eligen, sino de cómo se comporta la elección cuando las condiciones son comparables. Desde esta perspectiva, los datos muestran que:
Por ello, la semFYC insiste en que la mejora del posicionamiento de la especialidad debe abordarse desde una lectura corresponsable de los datos, orientada a la toma de decisiones en política sanitaria y planificación de recursos humanos. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
SOCIEDAD ESPAÑOLA DE MEDICINA DE FAMILIA Y COMUNITARIA (SEMFYC) La semFYC es la federación de las 17 Sociedades de Medicina de Familia y Comunitaria que existen en España y agrupa cerca de 22.000 especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria. La especialidad de Medicina de Familia persigue la mejora de la atención a la salud de los usuarios de la Sanidad Pública del Sistema Nacional de Salud a través de una atención más cercana a las personas, su familia y su entorno comunitario. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||


