Un comité asesor analizará en julio la seguridad y regulación de estos compuestos, en auge en el ámbito del bienestar y el fitness
La FDA ha anunciado que convocará en julio a un panel de expertos externos para evaluar si las farmacias de formulación magistral podrán fabricar varios péptidos ampliamente utilizados, en una decisión que podría redefinir su regulación en Estados Unidos.
Según publica Reuters, los péptidos han ganado popularidad en los últimos años, pese a que muchos de ellos carecen de evidencia clínica sólida. De hecho, la propia FDA prohibió en 2023 la producción de 14 de estos compuestos en farmacias autorizadas, citando riesgos potenciales como inmunogenicidad, toxicidad e impurezas. El nuevo comité evaluará compuestos como BPC-157, KPV o TB-500, vinculados a la cicatrización de tejidos, así como otros péptidos como MOTS-c, emideltida, semax o epitalon, asociados a indicaciones que van desde la obesidad hasta el insomnio o el dolor crónico.
Desde el ámbito regulatorio, existe preocupación por la falta de estudios en humanos que avalen la seguridad y eficacia de muchos de estos productos. Aún así, su uso se ha extendido rápidamente, impulsado en parte por su promoción en redes sociales y por su asociación con tendencias de bienestar, recuperación física y pérdida de peso.
Este auge también se ha visto influido por el éxito de tratamientopéptos basados en péptidos como semaglutida o tirzepatida, utilizados en el tratamiento de la obesidad, lo que ha incrementado el interés del público y del sector fitness por este tipo de compuestos. No obstante, expertos del sector, como Scott Brunner, advierten de que cualquier cambio normativo debe gestionarse cuidadosamente, especialmente en lo relativo a la cadena de suministro y la disponibilidad de ingredientes de calidad farmacéutica que cumplan los estándares regulatorios.
El debate también se produce en un contexto de creciente visibilidad política. El secretario de Salud de EE.UU., Robert F. Kennedy Jr., ha expresado recientemente su apoyo a los péptidos, lo que añade un componente adicional al debate regulatorio. La decisión de la FDA será clave para determinar el futuro de estos compuestos, en un equilibrio entre la innovación, la demanda creciente y la necesidad de garantizar la seguridad de los pacientes.


